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El gobernador del estado, Pat McCrory.

Indocumentados en Carolina del Norte piden en protesta licencias de conducir

Indocumentados en Carolina del Norte piden en protesta licencias de conducir

Grupos hispanos presionaron a legisladores y al gobernador de Carolina del Norte para que impulsen el proyecto de ley estancado en la legislatura.

El gobernador del estado, Pat McCrory.
El gobernador del estado, Pat McCrory.

Grupos hispanos en Carolina del Norte presionaron a legisladores y al gobernador del estado, Pat McCrory, para que impulsen el proyecto de ley de licencias de conducir para indocumentados, estancado en la legislatura.

Decenas de inmigrantes se desplazaron a la Asamblea General en Raleigh, capital del estado, para demostrar a los legisladores que son personas "que contribuyen al desarrollo económico del estado con su trabajo y el pago de impuestos".

Los hispanos realizaron en la mañana un "simulacro" de limpieza en las instalaciones legislativas para mostrar su "cara trabajadora" y recordar a los políticos que son la mano de obra en los campos, las construcciones y los restaurantes.

"Hoy vinimos para que nos conozcan, a compartir nuestras historias de la necesidad de tener un permiso de manejo que nos permita movilizarnos sin problemas por las calles y autopistas del estado", declaró Alicia de Dios, del grupo Inmigrantes Unidos de Raleigh, uno de los coordinadores de las jornadas de acción.

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Los inmigrantes también realizaron visitas a algunos legisladores para solicitar su apoyo a la propuesta de ley HB 328, la cual espera discusión en el pleno de la cámara baja desde el pasado mayo.

Bajo esta iniciativa del republicano Harry Warren, las licencias o las identificaciones estatales que se otorgarían a los inmigrantes sin papeles serían diferentes a los permisos estándares, y los solicitantes tendrían que someterse a una revisión de antecedentes criminales.

Según John Herrera, cabildero legislativo y líder comunitario, el proyecto "sigue vivo" y la demora se debe en parte a otras prioridades legislativas.

"Entiendo que la comunidad esté desesperada porque 'nada ocurre', pero hay mantener la calma porque hay muchas personas trabajando para sacar adelante el proyecto", apuntó Herrera al señalar que es un tema muy polémico.

Los hispanos incluso llevaron almuerzo a los representantes, que fue servido en el jardín del Capitolio para continuar el diálogo y relato de las dificultades por falta de licencias de conducir.

En horas de la tarde, varios grupos comunitarios de otras ciudades del estado como Charlotte y Hendersonville se unieron a los de Raleigh para realizar una manifestación frente a las oficinas del gobernador republicano.

"Tengo tres hijos y no estoy tranquila cada vez que debo conducir mi carro. Pienso que me van a arrestar o pasar algo peor. Somos trabajadores y lo único que queremos es una licencia", contó Tania Ramínez, del grupo Familias Unidas en Charlotte.

Con pancartas en mano y mensajes como "trabajamos y pagamos impuestos, necesitamos una licencia", los inmigrantes solicitaron a McCrory una audiencia para exponerle sus problemas por la falta del permiso de manejo.

"El pueblo se merece el privilegio de manejar porque son personas que contribuyen. No nos cansaremos hasta que nos escuche ya que no estamos pidiendo un favor sino lo justo", acotó Héctor Vaca, director de Action NC en Charlotte.

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Graham Wilson, secretario de prensa del gobernador, McCrory reiteró que "no apoya la HB 328 porque no hay estadísticas que demuestren que dar licencia a los indocumentados garantiza seguridad en las carreteras".

"El gobernador tampoco está de acuerdo con prohibir a las agencias del orden estatal el intercambio de información de la información de las personas sin licencias, y en general, el otorgar el privilegio de manejar a los residentes que viven ilegalmente en Carolina del Norte", resaltó.

El republicano, conocido por los hispanos en Charlotte por sus años de alcalde (1995-2009) y su postura de "bienvenida" a los inmigrantes para que trabajaran en la construcción de la ciudad, ha endurecido con el tiempo sus posturas hacia los indocumentados.

McCrory, que deberá enfrentar la reelección el próximo año, se ha mostrado opuesto a las "ciudades santuarios" y a los niños inmigrantes centroamericanos que huyen de la violencia en sus países, al considerarlos un "costo adicional" para el estado.

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El gobernador, y no el estado de Carolina del Norte, se encuentra además entre los demandantes contra las acciones ejecutivas de inmigración anunciadas el año pasado por el presidente Barack Obama.

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