Denuncias de abusos laborales contra Julio Iglesias
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Por: Isaías Alvarado, Gerardo Reyes, Federica Narancio, Esther Poveda, Elena Cabrera y Ana Requena
20 de enero de 2026

Advertencia: Este reportaje contiene descripciones de abusos sexuales que pueden herir la sensibilidad del lector.

Cuando el cantante español Julio Iglesias llegó al gazebo con vistas al mar de su villa de Punta Cana, en República Dominicana, le pidió a Rebeca (nombre ficticio) que barriera la arena del piso de madera recién lacado para evitar que se rayara.

La empleada doméstica del complejo sabía que el artista, entonces de 77 años, no soportaba la arena en los pies. Tampoco que lo hicieran esperar.

"Él dice que él no está para perder el tiempo", recordó Rebeca, quien trabajó en las mansiones del artista en el Caribe en 2021. "Ya su tiempo como que se está acabando y las cosas hay que hacérselas ya".

Con esa urgencia en mente, para no perder tiempo corriendo por una escoba hasta la cocina, tomó una toalla, se agachó y empezó a remover la arena a pocos pasos de donde Iglesias se había sentado, relató. En la mesa estaban otras compañeras de trabajo, entre ellas Laura (nombre ficticio), fisioterapeuta personal de Iglesias, que confirmó lo ocurrido.

"De repente él me agarra del pelo, me hace así y me jamaquea", contó Rebeca, moviendo su cabeza de un lado al otro para mostrar cómo la había zarandeado. Iglesias estaba furioso, según ella, porque pensaba que el costoso piso quedaría rayado por haberle pasado la toalla.

La joven, quien entonces tenía 22 años, tiró la cabeza hacia abajo para liberarse del cantante, quien la tenía agarrada de su cabello afro, y salió llorando hacia la cocina, según narró.

Rebeca dijo que este episodio es un ejemplo de los arranques de cólera del famoso intérprete de baladas de amor. No fue la única vez que la agredió físicamente: Iglesias la abofeteaba reiteradas veces cuando abusaba sexualmente de ella en su habitación, denunció la joven.

Los nombres de Rebeca y Laura han sido cambiados para proteger su identidad ya que temen las posibles repercusiones que podrían sufrir debido al poder y la fama del cantante. Una investigación de elDiario.es y Univision Noticias reveló presuntos abusos sexuales a los que Iglesias las sometió mientras trabajaban en sus mansiones del Caribe. Rebeca aseguró que el cantante la penetró con sus dedos en contra de su voluntad, recibió bofetadas, insultos y vejaciones físicas y verbales por parte del artista. También dijo que fue coaccionada por el cantante para participar en encuentros sexuales no deseados con él y una de las mánagers de sus casas.

Iglesias no ha respondido un cuestionario entregado personalmente por los periodistas en su villa de Punta Cana y en su mansión de Miami, Florida. Tampoco la correspondencia electrónica y física enviada a un abogado que lo ha representado en el pasado.

Tres días después de que publicamos esta investigación, Iglesias se pronunció a través de su cuenta de Instagram y rechazó los señalamientos de Rebeca y Laura.

“Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza. Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”, escribió el cantante.

Agregó que, a pesar de estas denuncias, le han brindado apoyo quienes confían en su inocencia. “No puedo olvidarme de tantas y tantas personas queridísimas que me han mandado mensajes de cariño y lealtad; he sentido mucho consuelo en ellas”.

En su comunicado de Instagram, Iglesias no se refirió a los señalamientos de abusos laborales, que también le mencionamos en nuestras preguntas.

La agresión descrita por Rebeca en el gazebo no parece un hecho aislado. Los periodistas encontramos otras situaciones que reflejan un patrón de arbitrariedades y abusos laborales de Iglesias. Junto con Rebeca, otras dos exempleadas a las que entrevistamos relataron cómo fueron insultadas, humilladas, sometidas a controles de peso y a jornadas laborales de hasta 16 horas por día. Las empleadas dijeron que tenían restricciones para salir de las casas y hablar con los trabajadores hombres del lugar. A una de ellas le controlaba que no tuviera novio, según su relato.

Ambos medios hablamos con más de una decena de exempleados de Iglesias -entre ellos jardineros, pintores y demás personal de servicio- que trabajaron en distintos períodos entre finales de los años 90 y 2023 en las casas del cantante en República Dominicana, Bahamas y España. Estas entrevistas reflejaron un clima de aislamiento y el temor que el carácter irascible de Iglesias a menudo generaba entre varios de ellos.

También revisamos dos demandas contra Iglesias por incumplimiento en los pagos de prestaciones laborales en República Dominicana. Entrevistamos a quienes las interpusieron y al abogado laboralista que les representó en los tribunales.

"Casi salí muerto"

En su último día de trabajo en la mansión de Julio Iglesias en Punta Cana, Evenson Lindor, un haitiano de 33 años, había pasado varias horas reparando el techo de un bungalow bajo los intensos rayos del sol.

Según Lindor, Iglesias lo llamó a una de sus casas frente a la playa y le ordenó que tirara un montón de basura él solo. Al volver, agregó, le exigió entre insultos que entrara al mar para quitar el sargazo que manchaba el tono azul turquesa de su playa.

"¡Bájate, te tienes que meter al mar, maricón!", le gritó el artista, añadió el extrabajador.

Pero Lindor dijo que le preocupaba que le diera un choque térmico por el cambio brusco de temperatura y empezó a negociar con su patrón para no entrar al agua en ese momento.

"Yo cogí mucho sol, no puedo meterme en el agua", le explicó a Iglesias, lo que dio inicio a una acalorada discusión. Lindor recuerda que Iglesias le dijo: "¿Tú quieres salir a la calle a comer mierda?". El empleado le pidió infructuosamente que le hablara con respeto. Lindor estaba a punto de perder su único ingreso económico, del cual enviaba remesas a su madre en Haití.

"Él me dijo: '¡Vete! ¡Lárgate de mi casa, boludo comemierda!'. Salí huyendo. Ni la ropa mía me dio tiempo de coger… Salí huyendo como un ladrón. Todo eso me molesta", declaró Lindor en una entrevista con periodistas de elDiario.es y Univision Noticias.

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Esther Poveda / Univision.

En su carrera para salir de la propiedad de Iglesias, entregó la ropa de trabajo a otro empleado. Un guardia de seguridad se le acercó exigiendo que le entregara su pasaporte haitiano. Quería anotar el número del documento. Aunque Lindor jamás lo soltó, accedió a dar la información que le requerían para evitar que la situación se complicara. "Nadie tiene derecho para cogerlo de mi mano", le dijo al vigilante.

Finalmente, abandonó Villa Corales 5, el lujoso complejo de Iglesias en Punta Cana, escoltado por el guardia, reflexionando sobre el futuro incierto que le esperaba. Lindor conserva en la memoria con precisión la advertencia que le hizo Iglesias de no pagarle ni un centavo más. "Me dijo él: 'No te toca nada'", y le recordó el caso de otro trabajador que lo demandó y, tras años de disputas en cortes dominicanas, no había conseguido su indemnización. Iglesias le advirtió, según él: "Yo tengo dinero para comprar hasta al presidente del país".

Quienes han trabajado para Julio Iglesias dicen que éste y la mánager de la casa encargada de las contrataciones no dudaban en echarles en cara el poder que el cantante tenía en República Dominicana, incluso más que el propio presidente. La frase se escuchaba durante las contrataciones para deslumbrarlos y la usaban también cuando los despedían para intimidarlos, según dijeron dos trabajadores entrevistados.

La fortuna de Iglesias se calcula en más de 720 millones de dólares de acuerdo con la lista de millonarios españoles de Forbes de 2025, ubicándolo como el artista español más rico.

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Felipe Ulloa / Univision Noticias.

El nombre de Julio Iglesias es motivo de orgullo para muchos dominicanos. Han celebrado las palabras del artista de que el país caribeño es su segunda patria y lo identifican como el pionero del desarrollo turístico de esta zona del país.

Es un sentimiento que está plasmado en un mural del municipio de Bávaro con su rostro junto al de otras celebridades de la isla, incluyendo Juan Luis Guerra y Johnny Ventura. Una galería de fotografías del aeropuerto de Punta Cana lo muestra como uno de los grandes impulsores del desarrollo del área y donante para la construcción de un centro de atención pediátrica. La carretera que lleva a su villa, vecina de la mansión del fallecido diseñador dominicano Óscar de la Renta y del magnate del turismo Frank Ranieri, fue bautizada Paseo de los Fundadores.

Desde hace décadas, Iglesias ha utilizado su riqueza para desarrollar el turismo de Punta Cana. Esta famosa zona costera de República Dominicana nació en los años 70 como una iniciativa privada impulsada por un grupo de inversionistas, el Grupo Puntacana.

El cantante español se incorporó al proyecto en 1997, desempeñando un papel clave como socio principal, inversionista y promotor. Junto a De la Renta y otros millonarios participó en la creación de urbanizaciones, hoteles, campos de golf y llegó a tener acciones en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, construido con capital privado. Iglesias es identificado en las demandas como ciudadano dominicano.

Lindor explicó que no se dejó intimidar de la advertencia de Iglesias de que era uno de los personajes más poderosos de la isla y decidió demandar exigiendo una indemnización.

"Casi salí muerto, flaco, casi muerto", afirmó Lindor, al recordar las órdenes de pintar, pulir pisos y cortar ramas en la copa de las palmeras en el menor tiempo posible. "Es rápido, con presión psicológica". Así trabajó durante cuatro años, hasta agosto de 2023.

Lindor habló de su paso por ese complejo como un período de "esclavitud" en el cual trabajó "duro, como animal" y siempre bajo la mirada inquisidora y los maltratos verbales de su empleador. "Él parado ahí: '¡Rápido, boludo!'".

"Como esclavo" de Julio Iglesias

Rogelio Villanueva llegó a trabajar al complejo en 1999, cuando todavía estaba en construcción. El propio Iglesias destacó su buen desempeño y le ofreció quedarse en el equipo de mantenimiento.

Este dominicano de 57 años nos contó que trabajó más de dos décadas en Villa Corales 5, hasta que, en plena pandemia del covid-19, fue despedido junto con su hermano mayor Eleuterio, de 58 años. El hermano hizo labores similares en la propiedad durante nueve años.

El 30 de julio de 2020 fueron despedidos de forma abrupta y sin que su entonces jefe se presentara a dar la cara, dijo Rogelio en la entrevista. Según él, uno de los asistentes les dio la mala noticia: "No necesitamos más sus servicios". Los hermanos no volvieron a entrar al lujoso complejo.

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Esther Poveda / Univision.
“Él no nos dio nada, nos echó a la calle, así como así, sin ninguna explicación y sin un peso en la mano”, dijo Rogelio en una entrevista en su vivienda.

Molestos por el actuar de quien fue su jefe durante tantos años, los hermanos Villanueva lo demandaron por separado en septiembre y diciembre de 2020. Más tarde las querellas fueron consolidadas. Además de sus prestaciones laborales, ambos exigen una indemnización por despido injustificado.

Esta acción legal describe largas jornadas laborales dando mantenimiento al estudio de grabación de Iglesias y a los bungalows del complejo de 2.7 hectáreas. En un ciclo interminable trazado por su patrón, los hermanos Villanueva no descansaban debido a la obsesión del cantante español por mantener su propiedad siempre impecable, sostienen en la demanda. Rogelio pintaba la casa principal, luego las estancias para las visitas, después la casa de servicios para concluir en las cocinas. Tras pasar su brocha por todo el complejo volvía al recinto donde había iniciado. "Yo me la pasaba pintando, además me utilizaban como chofer", declaró Rogelio en el tribunal de San Pedro de Macorís, una provincia en el sureste dominicano.

"A Julio Iglesias no le gustaba dar días libres a los trabajadores, él lo tenía a uno como esclavo", agregó en la entrevista con los periodistas.

Rogelio cobraba un sueldo mensual de 50,000 pesos dominicanos (780 dólares aproximadamente al cambio actual), el doble que su hermano mayor. Ellos no vivían dentro del complejo sino en un apartamento en Verón, un municipio de calles sin asfaltar a unas nueve millas de Villa Corales 5. En la demanda constan las credenciales de Rogelio y Eleuterio como "pintor" y "carpintero" respectivamente. Ambas tienen el nombre de quien fue su empleador: Julio Iglesias.

Documentos Legales

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El abogado de los Villanueva, Eloy Bello Pérez, sostuvo en una entrevista con el equipo periodístico que Iglesias suele evadir obligaciones patronales al clasificar erróneamente como empleados domésticos, los cuales gozan de menos derechos laborales, al personal de mantenimiento que realiza tareas especializadas como pintura, ebanistería y jardinería.

La ley dominicana establece que, al ser despedidos, los empleados domésticos únicamente reciben un pago equivalente a 14 días laborales y bono de Navidad, quedando exentos de una compensación por cesantía que es la indemnización correspondiente tras un cese laboral improcedente (23 días por cada año trabajado, a partir del quinto).

Uno de los argumentos centrales de los demandantes es que en el complejo del cantante también operaba un estudio de grabación musical y que los bungalows se rentaban a visitantes que pagaban en efectivo. Con esa tesis intentan demostrar que la de Iglesias no es una residencia privada, sino una empresa que genera ingresos, por lo que debería asumir mayores responsabilidades patronales.

La demanda de los Villanueva sigue en litigio. En primera instancia un tribunal determinó que los hermanos eran empleados domésticos. Pero más tarde otra corte laboral falló a su favor: determinó que su despido había sido injustificado, estableció que Villa Corales 5 es una empresa y le ordenó al artista pagar, además, por cesantías y otras obligaciones patronales.

En total, el tribunal pidió que Rogelio recibiera una indemnización de 2.7 millones de pesos dominicanos (equivalente a 42,000 dólares) y su hermano una compensación de 1.6 millones de pesos (25,000 dólares).

"Las prestaciones equivalen a cinco o seis botellas de vino de su cava. Ya con eso lo hubiese pagado", comentó Bello Pérez, abogado laboralista, en una entrevista en su despacho de Bávaro.

A decir de Bello Pérez, Iglesias "utiliza la estrategia de violar los derechos de los trabajadores", pero los empleados "por miedo" a "no poder trabajar más en la zona de Bávaro, no preceden en contra de la empresa".

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Esther Poveda / Univision.

Iglesias no se quedó de brazos cruzados: apeló el veredicto que favoreció a los Villanueva y la Suprema Corte de Justicia dominicana ordenó recientemente que el caso sea revisado por un nuevo tribunal. Los abogados del cantante consideran "exorbitantes" los pagos que impuso la corte y señalan que "cometió un error grosero", se lee en un documento enviado a la Suprema Corte dominicana en julio de 2024.

Los abogados de Iglesias alegaron que la villa no realiza actividades comerciales con el estudio de grabación ni tiene los bungalows para la renta. "La sentencia atacada contiene una exposición tan manifiestamente vaga e incompleta de los hechos del proceso, así como una exposición tan general de los motivos que se pueden asimilar a ausencia de motivos", escribieron los abogados de la defensa.

Agregaron que "la familia Iglesias no tiene necesidad de alquilar su vivienda a particulares". Según ellos, Villa Corales 5 no es una empresa "sino más bien una casa familiar".

Evenson Lindor, por su parte, interpuso su demanda en marzo de 2024 en la que pide que le paguen prestaciones que suman 6,500 dólares y una indemnización de unos 7,900 dólares. Su querella también argumenta que la villa es una empresa comercial.

Iglesias ganó el pleito legal de Lindor en una primera instancia, el pasado 18 de diciembre. El abogado Bello Pérez, quien también representa legalmente a Lindor, dijo a Univision Noticias que su cliente apelará.

El carácter agresivo del cantante

Cada mañana, el sonido de un carrito de golf en reversa era una alarma angustiosa en Villa Corales 5. Agudo, breve, repetitivo, incómodo. Anunciaba que el patrón había despertado y que el recorrido por los jardines del complejo estaba a punto de empezar. Entonces, jardineros, cocineras, limpiadoras y personal de mantenimiento, debían movilizarse y mostrar que estaban ocupados.

El pequeño vehículo es fundamental para que Iglesias se desplace en su villa de Punta Cana. En 1963, sufrió un accidente de auto y, durante la hospitalización, le detectaron un tumor. A sus 82 años, arrastra dolencias de espalda que se ha tratado con ejercicio y fisioterapia.

Carolina, una empleada doméstica que trabajó en las mansiones de Iglesias en 2021 y quien pidió ocultar su identidad por temor a represalias, describió en la entrevista que elegía estratégicamente las áreas que limpiaba para no encontrarse de frente con su patrón. "Él cuando se enojaba les decía cosas feas a las chicas. Si él un día se levantaba de mal humor y quería despedir a alguien, la despedía hasta sin que esa persona le hiciera nada", aseguró ella. "A una cocinera que él despidió, le dijo: 'Gilipollas, que me quieres envenenar'".

La fortuna que Iglesias amasó a lo largo de su prolífica carrera artística le ha permitido descansar frente al mar, rodeado de lujos y silencios. En su refugio privado, sin embargo, el sosiego se asoma únicamente cuando él no está, de acuerdo con los testimonios de sus extrabajadores.

"Todas en algún momento lloramos allá, nos sentimos mal, ya sea por la forma en que nos hablaban o nos reclamaban", relató Carolina.

"Boludo", "boludo de mierda" y "bruta de mierda" eran ofensas que a menudo profería Iglesias en sus mansiones, afirmaron los entrevistados.

"Era un control que yo tenía que tener para que él no se exaltara o me insultara", dijo Rebeca. "Cuando se enojaba, él también decía mucho que, si yo me iba de su casa, iría a mi casa a comer mierda".

Laura, la fisioterapeuta venezolana, relató que también fue el blanco de las groserías del cantante, aunque no llegó a ejercer violencia física. "Cuando él me agredía a mí, nadie intervenía. Cuando él me humillaba, todas se callaban y bajaban la cabeza", narró.

El motivo de las explosivas reacciones de Iglesias podía ser trivial. Un día el detonante fue una sopa de vegetales que había preparado una joven cocinera de la villa. Laura dice que vio que el cantante probó el platillo y de inmediato "echó el plato hacia adelante y dijo: 'Es una mierda'".

Control sobre las empleadas

En el caso de las mujeres, Iglesias se sentía con derecho a controlar aspectos de su vida íntima y privada, según las entrevistadas. Les atenazaba con sus dedos la cintura para cerciorarse de que no estaban engordando, e incluso, las pesaba en la báscula. Cuando algunas fueron a un gimnasio de paredes de cristal, dentro del complejo donde está Villa Corales 5, el cantante pasó en su carrito de golf para ver quiénes se ponían en forma, recordó Carolina.

"No éramos gordas ni flacas. Él simplemente dijo que nos mantuviéramos así porque las mujeres que entraban a trabajar en su casa se ponían gordas", dijo la joven dominicana. "Y a él no le gustaba eso, estar gordo para él es una enfermedad".

Carolina sostuvo que, para infundirles temor, Iglesias les advirtió que había despedido a algunas empleadas por haber ganado unas libras.

La joven dijo que se enteró del empleo por una publicación en Instagram. Llamó y le ofrecieron un sueldo de 25,000 pesos al mes (unos 400 dólares aproximadamente, al cambio actual), alojamiento y seguro médico. Mandó cinco fotografías que el propio artista observó detenidamente, como se enteró tiempo después. En su primer día de trabajo él le dio la bienvenida y le dijo que era "bonita", contó ella.

De varias situaciones inusuales que recuerda esta empleada doméstica destacan el aislamiento prolongado, pues pasaban semanas sin poder salir de Villa Corales 5, una medida que fue impuesta por Iglesias como un pretexto para evitar el contagio del covid-19. La familia de Carolina se preocupó por perder contacto con ella durante un largo período de tiempo y llegó a pensar que la habían secuestrado, contó ella.

Estas son otras reglas internas que debían seguir: limitar lo más posible las comunicaciones entre ellas, no hablar con nadie sobre el patrón y su familia, quedarse dentro de la villa y no conversar jamás con los hombres de mantenimiento, ni siquiera "pasarles un vaso de agua", de acuerdo con Carolina.

Por eso, según Rebeca, Iglesias enfureció cuando la sorprendió hablando con un jardinero haitiano, a quien le explicaba cómo usar unas tijeras de patio.

"No te quiero volver a ver hablando con los jardineros, con esos negros de mierda", dijo al recordar las palabras de su jefe. "Ve a lavarte las manos".

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Cuando Iglesias regresaba a su casa tras un viaje, las empleadas, vestidas con un uniforme blanco o una falda larga, que a una de ellas le recordaba la telenovela brasileña ‘La esclava Isaura’, debían saludar sonrientes, casi en coro, diciéndole siempre “señor” y “bienvenido, señor”.

Una jornada de trabajo típica comenzaba a las ocho de la mañana. Iglesias desayunaba a las 11 en su alcoba o en el comedor, se daba un baño en la playa, nadaba o hacía ejercicios terapéuticos en la piscina de dos a tres de la tarde. Si el artista tenía invitados a cenar el trajín pasaba de la medianoche.

"Trabajé muchas horas extras y las demás chicas también trabajaron muchas horas extras, las cuales nunca fueron pagadas", lamentó Carolina.

Cuando Rebeca solicitó empleo en la casa de Iglesias le pareció bueno el sueldo que le ofrecieron: 25,000 pesos dominicanos (alrededor de 400 dólares) mensuales, además de comida y alojamiento. Aceptó sin saber que la responsabilidad la rebasaría, pues terminó haciéndose cargo de la cocina, de asear la casa del cantante y otras instalaciones del complejo y, por si fuera poco, de asistir al cantante en sus visitas a la playa frente a su mansión, según detalló la joven.

Su turno laboral comenzaba a las 7:30 am y concluía a las 10 o a las 11 pm. "Todos los días y no tenía hora de almuerzo porque tenía que cocinar para él", contó Rebeca. "Yo no tenía descanso para nada… Me explotaba trabajando".

Desde muy temprano y hasta entrada la madrugada, tenía que limpiar, planchar, cocinar y hacer otras actividades del servicio doméstico sin que le permitieran tomar un descanso. Todo ello, mientras soportaba los insultos constantes por parte de Iglesias, aseguró.

El gazebo, uno de los lugares de la mansión bajo su responsabilidad, tenía una cortina muy pesada que la joven tenía que subir y bajar todos los días. Cada noche, según detalló, había que guardar cojines, teléfono, toallas y cualquier otro objeto que pudiera tumbar el viento. Por las mañanas, debía colocar todo de vuelta y limpiar el piso de madera para quitarle el salitre. Rebeca dijo que llegó a trabajar hasta 16 horas al día, limpiando y cocinando en la villa.

Esa extenuante jornada laboral coincide con la que describe Carolina. Ella relató a los periodistas que el día que no pudo más se desplomó en la cocina. Tenía una fiebre muy alta, pero aun así debió preparar los alimentos de los otros empleados en la lujosa villa del cantante en Punta Cana.

Después del desmayo ella misma se incorporó del suelo con dificultad, avisó que se sentía "muy mal" y se fue a su habitación. Imploró que la llevaran a una clínica, sin embargo, solo la dejaron descansar, lo cual no le dio ningún alivio.

"Ahí dio la noche y como ya vieron que yo seguí sintiéndome mal, entonces ahí sí me llevaron al médico", contó la joven.

El doctor que atendió a Carolina le advirtió que el debilitamiento se debía a que había hecho "mucha fuerza con algo en el trabajo", relató la dominicana. Aquel día, dijo ella, había tocado fondo en un empleo en el que se sentía explotada.

"Cuando él tenía algún invitado teníamos que ir a trabajar hasta tarde, sin ningún sueldo", insistió Carolina. "Él era muy grosero… A nivel verbal recibimos maltratos".

Los insultos a República Dominicana

En 2009 Iglesias declaró que República Dominicana era "un país absolutamente perfecto" aún por descubrir. A sus 60 años, en una entrevista con Univision, se refirió a Punta Cana como "una tierra bellísima" que tiene "la energía de las gentes (sic), todo el servicio de la casa (Villa Corales 5) es un servicio generoso, es parte de la familia".

Algunas de sus exempleadas coinciden que, muros adentro del complejo, Iglesias vociferaba otra opinión.

Laura, quien trabajó como su fisioterapeuta, dijo que escuchó al cantante insultar a la gente y al país donde pasa su vejez: "Los dominicanos son unos guarros (sucios)" y "cuando yo vine la primera vez para acá esto era un basurero".

Rebeca, quien fue empleada doméstica de Iglesias durante 10 meses, aseguró por su parte que con frecuencia lo escuchó denigrar del país sin ningún recato.

"Él no come la comida de allí (República Dominicana) porque dice que mi país es un país de mierda, que la comida es una mierda, que los doctores son una mierda", aseguró Rebeca.

Explicó que en algunos de viajes que hizo en el avión privado de Iglesias por petición del cantante tuvo que llevar a escondidas a Punta Cana, en su equipaje de mano, víveres comprados en Bahamas.

"Agarraban y me metían fruta en mi bolso de mano. Porque cuando tú viajas (en avión) privado no te revisan el bolso de mano. Me lo llenaban, lleno de frutas y cosas de carne", afirmó Rebeca.

Su versión concuerda con un incidente similar que se hizo público. En enero de 2024 Iglesias fue retenido en la terminal VIP del aeropuerto internacional de Punta Cana al encontrar en su equipaje 42 kilos (92 libras) de frutas y vegetales cuyo ingreso al país estaba prohibido. El artista llegó en su avión privado procedente de Bahamas. En el equipaje encontraron fresas, tomates, frambuesas, remolachas, apios, arándanos y aguacates, describe un reporte del Ministerio de Agricultura dominicano obtenido por Univision Noticias.

Estos alimentos fueron decomisados y posteriormente destruidos como resultado de inspecciones más rigurosas que hacía el gobierno para evitar la entrada de plagas al país. "No es a él ni a nadie en específico, es a todo el mundo", dijo a la agencia EFE el titular de la dependencia, Limbert Cruz, refiriéndose a la incautación.

Cuando Rebeca puso fin al silencio sobre lo que sufrió en Villa Corales 5, también lo hizo para exponer las afrentas que Iglesias profería contra República Dominicana, aseguró ella.

"Lo hago en nombre de mi país", señaló Rebeca, "porque es un hombre que maldice mi patria".

Una investigación de elDiario.es en colaboración Univision Noticias

TEXTO

Isaías Alvarado, Gerardo Reyes, Federica Narancio y Esther Poveda

REPORTERISMO

Isaías Alvarado, Gerardo Reyes, Elena Cabrera, Ana Requena, Federica Narancio, Esther Poveda y Margarita Rabin

PRODUCCIÓN

Federica Narancio, Esther Poveda, Margarita Rabin, Fernanda Valdivia, Francisco Urreiztieta, Yezid Baquero y Verónica Guzmán

COORDINACIÓN - UNIVISION NOTICIAS

Esther Poveda, Federica Narancio, José Ángel Gonzalo

COORDINACIÓN - elDiario.es

María Ramírez e Izaskun Pérez

VIDEO Y FOTOGRAFÍA

Federica Narancio, Esther Poveda, Felipe Ulloa, Andrés Sánchez y Félix Vásquez

DISEÑO Y DESARROLLO WEB

Javier Figueroa, Federica Narancio y Esther Poveda

REDES SOCIALES

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ILUSTRACIÓN Y ANIMACIÓN

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REVISIÓN EDITORIAL

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PRODUCCIÓN ADICIONAL

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JEFE DE REDACCIÓN

José Ángel Gonzalo