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El Embajador de Arabia Saudita en EU, Adel Al-Jubeir, era el blanco del ataque.

Difunden conversaciones entre terrorista iraní y presunto Zeta

Difunden conversaciones entre terrorista iraní y presunto Zeta

Se dieron a conocer unas grabaciones sobre los encuentros entre iraní y presunto narcotraficante.

El Embajador de Arabia Saudita en EU, Adel Al-Jubeir, era el blanco del...
El Embajador de Arabia Saudita en EU, Adel Al-Jubeir, era el blanco del ataque.

Sostuvieron reuniones durante cuatro meses

MÉXICO- Una investigación publicada en el periódico Milenio, da cuenta de la conversación entablada entre Manssor Arbabsiar y un presunto sicario de Los Zetas, para discutir el asesinato del embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos, Adel Al-Jubeir.

Arbabsiar, el iraní detenido por autoridades estadounidenses y acusado de organizar el atentado, conoció al narcotraficante mexicano en los meses previos, durante un viaje de negocios al norte del país, publicó el diario.

De alguna forma trabaron buena relación y el primero terminó por confiarle al segundo una operación de alta sensibilidad: la instalación de una bomba en un concurrido restaurante de Washington para eliminar al diplomático saudí.

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De acuerdo con el rotativo, el iraní no sabía que estaba siendo grabado y que el narcotraficante al que había decidido contratar como asesino, en realidad  era un informante de la DEA conocido por su nombre clave de CS-1 (Confidential Source One), un sujeto al que la agencia antidrogas tenía desde hace varios años, después de retirarle los cargos por venta de drogas en una Corte estatal de Texas bajo la condición de convertirse en espía.

Documentos judiciales obtenidos por Milenio, revelan las transcripciones de algunas conversaciones que sostuvieron Arbabsiar y CS-1 a lo largo de cuatro meses, tiempo durante el que negociaron la muerte a Al Jubeir.

Arbabsiar: ¿Qué sabe de explosivos?

CS-1: Sé usar C-4.

CS-1: Voy a necesitar al menos a cuatro muchachos para que me acompañen.

Arbabsiar: ¡No me importa cómo lo haga!

Este es sólo un fragmento de las 12 conversaciones o reuniones -según registros judiciales- que ambos tuvieron entre el 24 de mayo y el 20 de septiembre pasado, ocho días antes de la detención del iraní en el aeropuerto internacional John F. Kennedy.

Se acordó el pago de $1.5 millones

Asimismo, fue presentada ante la Corte federal de distrito en Manhattan, la declaración jurada del agente especial del FBI Robert Woloszyn, quien se basó en reportes oficiales de distintas agencias, documentos de viaje, registros financieros, la confesión del iraní tras su detención y, sobre todo, de grabaciones entregadas por el narco mexicano a la DEA, en las que se incluyen conversaciones tanto en persona como vía telefónica con Arbabsiar.

Aparentemente satisfecho con la entrevista inicial, Arbabsiar voló a Irán desde Houston con la noticia de que había encontrado a quien encomendar la operación. El iraní regresó a México el 23 de junio. Permaneció en el país varias semanas y volvió a reunirse en distintas ocasiones con CS-1. El 14 de julio explicó que sus “primos en Irán” le habían dado luz verde para lanzar la operación contra Al Jubeir.

Según Milenio, de las pláticas entre el iraní naturalizado estadounidense y el informante, se revela que se tenía previsto pagar hasta $1.5 millones por el asesinato; el método para eliminar a Al-Jubeir sería una bomba y la explosión con la que se pretendía lograrlo tendría que llevarse a cabo sin importar los daños colaterales, es decir, con víctimas inocentes. Una grabación fechada el 17 de julio relata este hecho:

CS-1: Mi muchacho ya está en Washington. Tengo esto en la computadora. Esta es la foto del tipo (muestra a Arbabsiar una imagen de Al Jubeir).

Arbabsiar: Sí, es él.

CS-1: Tiene entre ocho y siete personas de seguridad alrededor suyo (…) sale a comer dos veces por semana en un restaurante. Mi muchacho ya está allá, haciendo vigilancia. Pero no sé qué es lo que su primo quiere que yo haga.

Arbabsiar: Que tú lo mates.

CS-1: Pero va a haber (…) estadounidenses ahí, en el restaurante. ¿Quiere que lo haga afuera o adentro del restaurante?

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Arbabsiar: ¡No me importa cómo lo haga! O sea, si lo hace usted mismo, matarlo es mejor. Pero a veces, sabe, no hay otra opción, ¿no es así?

Arbabsiar: Quiere que tú mates al tipo. Que muera. Si 100 se van con él, que se jodan.

CS-1: Lo voy a volar o le disparo. Lo que tú quieras.

Arbabsiar: Lo que te sea más fácil.

La operación se iba a cancelar

En agosto se reportó una transacción de $100 mil, depositados a la cuenta ofrecida por CS-1 y controlada por el FBI. Arbabsiar retornó a Irán para informar a sus superiores de que se había hecho el primer pago.

La operación estuvo a punto de ser cancelada, ya que CS-1 demandó más dinero pese a que se había pactado que el total se entregaría tras el asesinato. Con sospechas sobre lo que estaba pasando y ante la posibilidad de una traición, Gholam Shakuri, superior de Arbabsiar e integrante de la Guardia Revolucionaria de Irán (“el primo”) recomendó desechar el plan.

Pero Arbabsiar regresó. El 2 de septiembre llamó a CS-1, quien demandó un pago adicional. Ante la insistencia del presunto zeta, el iraní se ofreció a permanecer como rehén en México hasta que se asesinara al embajador, después de lo cual se pagaría la totalidad del contrato.

El 12 y 20 de septiembre hubo dos llamadas más. Arbabsiar accedió a presentarse como rehén. “Voy para allá en dos o tres días. No me esperes, pero prepárense porque voy para allá”, anunció

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