Las tensiones dominan la tercera
ronda de negociaciones en Ginebra. Washington mantiene una postura firme: exige la
suspensión total del
enriquecimiento de uranio y
límites estrictos al
programa de misiles de Teherán. Por su parte,
el gobierno iraní condiciona cualquier acuerdo al levantamiento inmediato de las sanciones económicas, negando rotundamente la fabricación de armas nucleares.
El futuro del programa nuclear pende de un hilo ante la
falta de consenso.Te recomendamos:
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