A pesar de un inicio difícil marcado por el
rechazo de su manada, el pequeño
Punch ha logrado un
desenlace esperanzador.
Especialistas en primates explican cómo el uso de un
peluche sirvió como puente para mitigar su ansiedad mientras aprendía las reglas de convivencia social. Hoy, Punch se
ha integrado con éxito a una nueva familia, demostrando que con el apoyo adecuado y el cuidado de expertos, los animales pueden
superar traumas fisiológicos y sociales complejos.
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