El presidente Donald Trump mantiene una postura directa y contundente al amenazar con
bombardear infraestructuras clave si el liderazgo iraní no accede a negociar. Analistas sugieren que esta estrategia de
"presión máxima" busca
romper con la diplomacia tradicional de administraciones pasadas para obtener concesiones inmediatas. Mientras se vence el plazo,
la Casa Blanca evalúa objetivos militares y busca evitar bajas civiles pese a la retórica de destrucción total.