Familia
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Mantener amistades después de tener hijos es difícil—pero no imposible
Tener amigos que también son padres es como si no los tuviéramos. Entre las agendas incompatibles, obligaciones familiares y la falta de silencio mientras hablamos por teléfono, mantener las amistades entre padres puede ser casi imposible. Pero debemos tratar. Las investigaciones han dado como resultado que estos lazos de amistad son buenos para nosotros. A las madres que se les ha dificultado tener amigos, tienen la tendencia de sentirse aisladas, lo cual puede llevar a la depresión. Planificar un tiempo para socializar con las viejas y nuevas amistades puede hacernos sentir más realizadas y convertirnos en madres más relajadas. 1. Aprende de tu esposo Por regla general, los hombres son mucho mejores manteniendo sus vidas sociales. ¿Cuántos de nuestros esposos pertenecen a ligas de softball, equipos para jugar bolos, o tienen juego de golf durante el fin de semana con los amigos? Durante la semana, los hombres preparan su agenda para socializar y que nada se les olvide. En lugar de tratar de hacerlo de manera casual, ¡incluye el “tiempo para mí” en la agenda de tu esposo! Muy pronto sus actividades sociales se convertirán en una rutina y será muy difícil que te ignoren. 2. Observa los círculos sociales de tus hijos A los muchachos tal parece que les es más fácil hacer amigos. Si les preguntas a los padres de los conocidos de tus hijos, ellos posiblemente sienten la misma sensación de aislamiento tan común entre las madres. No es tan difícil fomentar la vida social de tus hijos y, a la vez, hacer amistad con los padres de sus amigos. Programar un día para jugar en el parque o centros recreacionales, les ofrece la oportunidad a tus hijos de aumentar sus habilidades sociales y, al mismo tiempo, tú puedes ampliar tu propia red social. Además, las actividades donde se incluyen a los niños evitan la necesidad de conseguir una nana. 3. Aprovecha los momentos de “tiempo muerto” Algunas veces necesitas adoptar una estrategia poco convencional para mantener las amistades. En el camino de y hacia el trabajo, programa hacer algunas llamadas telefónicas de larga distancia para ponerte al día con tus amigas de toda la vida. Haz planes para ir al cine una noche, después de que los niños estén acostados. 4. Haz un esfuerzo común Puede ser difícil encontrar el tiempo para reunirte con tus amigas de forma individual, entonces, ¿por qué no se reúnen todas al mismo tiempo para una salida especial o para asistir a un evento? Algunos grupos de amigas hacen fiestas, como las noches de Bunco, que se enfocan más en el hecho de estar juntas que en ganar el juego. Cualquiera que sea tu decisión, será la que mejor se ajuste a tu estilo de vida, sólo asegúrate de no desatender tu necesidad de tener amistades. Los hijos crecen muy rápidamente y más pronto de lo que te imaginas, vas a tener más tiempo para ti. Vas a apreciar haber mantenido las viejas amistades y cosechado nuevas, para disfrutar una vida valiosa y saludable.
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Cinco maneras de ayudar al papá, quien se queda al cuidado de la casa, sin interferir
¿El padre que queda al cuidado de la casa se enfrenta a una tarea más difícil que la madre? Muchas personas lo piensan así. Les ofrecemos cinco maneras de ayudar al papá. Mi esposo era quien cuidaba a nuestra hija cuando llegaba de la escuela mientras yo trabajaba. Sus obligaciones incluían llevarla a las clases de gimnasia los miércoles por la tarde mientras yo daba clases en la universidad comunitaria. Me entristecía saber que me estaba perdiendo todas las semanas las maniobras acrobáticas de mi hija, por lo que me entusiasmó mucho poderla llevar a sus clases durante mis vacaciones de primavera. Las madres que se encontraban en el salón de observación me preguntaban por quién yo estaba allí, pensando que mi hija era nueva en la clase. Yo les señalaba quién era mi hija y enseguida se deshacían en halagos hacia mi esposo. “¡Es fantástico que él la traiga a las clases de gimnasia todas las semanas!” “Él no la deja fuera y se va. ¡Él entra al salón de gimnasia para observarla!” “¡Es tan agradable ver a un hombre involucrado en las actividades de su hija!” Y muchos halagos más. Mi esposo había mencionado que las mamás que iban a las clases de gimnasia le hacían comentarios parecidos. Él no estaba haciendo algo extraordinario. Después de todo, las mujeres estaban haciendo exactamente lo mismo. Es por este motivo que detallamos las cinco maneras de ayudar al papá. El esposo de mi amiga se había hecho cargo de la casa desde que trajeron al primer recién nacido al hogar. En la actualidad tienen tres niños pequeños menores de 6 años. Ese papá es constantemente alabado en público por cuidar a los niños. ¿Cuándo fue la última vez que un extraño alabó a una mujer por llevar a los niños a la tienda de abarrotes? Sin embargo, este papá constantemente oye comentarios como, “oh, tú eres muy valiente por salir solo con los tres niños.” También, muy seguido le cuestionan sus habilidades en cuanto a la crianza de los niños. Las mujeres lo paran en la calle para darle consejos, que él no solicita, desde cómo cambiar pañales hasta la nutrición. A continuación cinco maneras de apoyar a los padres que se quedan al cuidado de la casa, sin interferir en sus labores: 1 Trátalo como a cualquier otro padre o madre. Ellos no necesitan o desean halagos por el hecho de cuidar a sus hijos. Simplemente están cumpliendo con sus responsabilidades como padre. 2. Háblale. Para el padre o la madre que esté al cuidado de la casa, a veces la tarea le resulta abrumadora. Una simple pregunta, “¿cómo te va?”, puede levantarle el ánimo. 3. No hagas conjeturas. Conozco a un papá a quien le pedían hacer reparaciones en la escuela preescolar del hijo. Él no sabía absolutamente nada de carpintería. Sin embargo, le gustaba hornear y fue el primer voluntario para encabezar la venta de comida horneada en el colegio. 4. Involúcralo. ¿Sostener una conversación con otros padres en el cuarto de espera del pediatra? No deje fuera al padre, sentado en una esquina. 5. No te olvides de la madre o el padre. Las madres que trabajan muchas veces se sienten apartadas. Cuando la madre pueda ir a las funciones, asegúrate que se sienta bienvenida. Cuando veas a un hombre llevando y trayendo a su hija a las clases de gimnasia u organizando una venta de comida horneada en el preescolar, puedes mencionar que es un padre que se involucra, pero no hagas una ostentación, a no ser que lo hicieras también por una mujer. ¿Sueles tratar diferente a los padres que se quedan al cuidado de la casa a como tratarías a las madres que están realizando esa misma labor?
Vínculo entre hermanos: la relación amorosa que espero mis hijos desarrollen
Cuando estaba creciendo, mis padres me forzaban a jugar con mi hermanita más pequeña. Ahora pienso que trataban de establecer un vínculo entre hermanos. Yo soy la mayor de cinco hermanos, pero estábamos tan dispersos, que máximo éramos cuatro los que estábamos en la casa al mismo tiempo. Después de mí, está mi hermana, quien es cuatro años menor que yo. Durante mi crecimiento, lo menos que yo deseaba era que me vieran jugar con ella. Por supuesto, a puerta cerrada no me importaba, pero, ¿con mis amigos presentes? De ninguna manera. A pesar de las travesuras de mis hermanos mayores, yo quiero que mis hijos tengan una buena relación entre ellos. Yo pensaba acerca del vínculo entre hermanos antes de tener a mi hija. Yo planeaba que no hubiera tanta diferencia de edad como me sucedió con mi hermanita, con la esperanza de que con menos diferencia entre las edades, se facilitara más un vínculo fuerte. Sin embargo, muchas personas me han comentado que no influye para nada cuánto tiempo se llevan los niños entre sí, porque cada familia es diferente. Yo pienso que la clave está en dedicarle un poco más de tiempo especial a cada uno de mis hijos por separado…. sin importar cuántos tenga. Se querrán entre sí, pero amarán más a la mamá—por lo menos ahora. Quiero que mis hijos se apoyen entre ellos, según vayan creciendo. Cuando mi esposo y yo seamos viejos o ya no estemos, me gustaría que mis hijos se mantengan unidos y que compartan viejas historias familiares. Observar a mi hija ver a su hermanito por primera vez me derritió el corazón. La sonrisa de ella era de oreja a oreja y le dio unos besitos muy cariñosos. Y desde ese momento no ha parado de hacerlo. Ella le da masajitos al lóbulo de sus orejitas y acerca sus cachetes a los de su hermanito. Ahora él reacciona con una risita especial y sonrisas cada vez que su hermanita está cerca. Durante la hora del baño, juegan juntos y ella le agarra la manita a su hermanito para que no se vaya a “ir por el desagüe”. Yo estaría encantada si ella fuera así siempre, tan cuidadosa y protectora con su hermano, sin embargo, dudo que sea así. No planeo obligarlos a que estén juntos todo el tiempo; el vínculo entre hermanos es algo que no puedes forzar. Ellos crearán su propia relación. Pero espero que sea algo que ellos realmente quieran hacer, porque por mucho que yo los quiero, espero que ellos se quieran uno al otro. Tener un segundo hijo no siempre ha sido fácil, pero verlos juntos vale la pena haber pasado por momentos difíciles.
Criar hijos y cuidar ancianos
Fui padre a los 21 años y sabía que si iba a lograr mis metas, tenía que contar con la ayuda de mi familia. La madre de mi hija y yo nos separamos siendo muy jóvenes, y yo regresé a la casa de mi niñez, donde vivían mi madre y la tía abuela Lorraine, o Rainy como la llamábamos. Rainy tenía ochenta y tantos años y una salud muy frágil. Su memoria le fallaba y no quería comer. Yo, que apenas podía funcionar como padre, no me sentía capacitado para criar hijos y cuidar ancianos también. Hijos pequeños y familiares ancianos bajo el mismo techo—no lo consideraba posible. El hecho de criar hijos y cuidar ancianos era un acto de balance delicado, como si fuera un borracho en la cuerda floja. Mi madre y mi abuela me habían criado. Mi abuela había fallecido unos meses antes que mi hija naciera. Cuando yo estaba cursando el primer ciclo de la secundaria, Rainy, hermana menor de mi abuela, enviudó y vino a vivir con nosotros. Ella ayudó a mi crianza y anteriormente a la de mi madre, pero nunca había recibido la bendición de tener sus propios hijos. A pesar de eso, Rainy y Madison inmediatamente se identificaron mutuamente. A pesar de las huellas del paso de los años, Rainy mantenía su encanto indeleble. Ella y mi hija se hicieron amigas rápidamente. Una vez, durante un momento de claridad, Rainy preguntó, “¿por qué no me dejan cuidar la bebé mientras ustedes se ocupan de las cosas que tienen que hacer?” Para ser honesto, yo no confiaba en que ella tuviera la capacidad de cuidar a Madison mientras yo estaba fuera lavando la ropa o preparando la comida o cualquiera de la docena de cosas que tenía que hacer. A cualquier excusa que yo le daba como respuesta, ella tenía una reacción casi desdeñosa, y su contraargumento era: “Yo te cuidé a ti y a tu mamá cuando eran bebés, y creo que tengo bastante experiencia.” Esta conversación se repetía constantemente hasta que, finalmente, cuando Madison era mayorcita, le acepté a Rainy su ofrecimiento. Sorprendentemente, por lo menos para mí, ella tenía una habilidad natural. Podía mantener a Madison entretenida durante horas en actividades infantiles, jugando todo aquello que los niños disfrutan. Al crecer Madison, Rainy pudo dedicarse a cuidar a mi hija durante períodos más largos. Al ir envejeciendo, la salud de Rainy empeoró, y Madison pudo también cuidarla a ella. Conseguir que Rainy comiera siempre era un reto. Yo la persuadía, le imploraba y algunas veces le gritaba para hacer que comiera. Sin embargo, una vez, Madison, muy quisquillosa para comer, dijo que no comería hasta que Rainy lo hiciera. Rainy se lo comió todo. Criar hijos y cuidar ancianos al mismo tiempo puede ser fácil si tú recuerdas que tu familiar anciano no es un niño. El anciano, ya débil, muchas veces está batallando mentalmente para encontrarle un sentido a su vida, ya que ellos muchas veces sienten que son una carga para los familiares más jóvenes. Al alentar a Rainy para que nos ayudara con Madison, ella disfrutó sus últimos años con un propósito de vida renovado. Madison y yo éramos muy afortunados de tenerla a nuestro lado. ¿Estás cuidando a familiares ancianos y criando hijos al mismo tiempo? ¿Qué encuentras más satisfactorio? ¿Qué consideras es lo más exigente?
Aminorar la marcha durante las festividades: 6 maneras de lograrlo
Muchas personas no se dieron cuenta de que este año hay una semana menos entre el Día de Dar Gracias y la Navidad, por lo tanto, es comprensible que muchos de nosotros estemos estresados tratando de hacer todo lo necesario. Pero, ¿tiene que ser de esa manera? ¿Las festividades no debieran ser la época para ser caritativo, estar con la familia y dar gracias? Bueno, si tú sientes que esta época del año te mantiene corriendo y cansado, a continuación te explico seis maneras de simplemente aminorar la marcha durante las festividades y dedicarle tiempo a la familia y a los amigos. Lo hecho en casa es lo mejor

Cómo potenciar las amistades en mi hijo
Las amistades son importantes a cualquier edad, pero en la infancia es aún más importante si cabe, ya que les ayuda a forjar su personalidad y a entender los valores de las relaciones interpersonales.

El Síndrome del príncipe destronado
El nacimiento de un nuevo miembro en la familia puede desencadenar en tu hijo sentimientos adversos hacia su nuevo hermanito e incluso hacia vosotros, como padres. Puede mostrarse retraído, desinteresado, con conductas regresivas, pero sobre todo, mostrará celos y envidia.






