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Papás y Mamás

Mi historia sobre adopción: cómo me convertí en mamá de una niña de 9 años

15 Nov 2013 – 06:07 PM EST
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La adopción me convirtió en mamá, lo cual había sido una meta prioritaria en mi vida, desde que era muy joven. Yo no planeaba una carrera o soñaba con un esposo. Yo pensaba en mis bebés.

Entonces, me enamoré cuando tenía 20 años. Y desde el primer momento mi novio fue muy franco conmigo y me dijo que no quería hijos, pero yo era joven y estaba perdidamente enamorada. Nos convencimos mutuamente que yo iba a hacer el sacrificio por él. En el fondo, yo estaba segura de que él iba a cambiar de opinión. Nos casamos antes del año de haber tenido esta conversación.

Finalmente, me sinceré con él después de 10 años de casados. Mis deseos de tener un hijo eran tan intensos que a duras penas podía concentrarme en otro tema.

Después de meses de largas conversaciones, me confesó que no se trataba de no querer ser padre, sino que no le gustaban los bebés. Le gustaba la idea de adoptar niños mayorcitos, pero nunca me lo había comentado porque él pensaba que yo estaba empeñada en tener bebés.

Me di cuenta que yo sólo quería ser madre. No me importaba cómo.

Comenzamos el proceso de adopción de un niño mayorcito que estuviera dentro del sistema de los hogares de tránsito. Eso implicó muchas horas de clases (además de tareas todas las semanas), exámenes médicos, inspección de la casa, investigación de antecedentes y montañas de papeleo.

Vimos la carita dulce de nuestra hija por primera vez después de haber sido aprobados para la adopción. Recuerdo mirar su foto en la computadora, y me decía a mí misma, “yo pudiera ser tu mamá”.

Fuimos escogidos para ser sus padres al mes siguiente, pero como estaba en otro estado, tuvimos que esperar seis meses hasta que terminara el papeleo, para poder traerla a casa. Yo estaba tan ansiosa durante todo este tiempo que una noche, literalmente, ¡me perforé dos dientes!

Nos reunimos con ella un lunes y viajamos a nuestra casa, para siempre, el próximo domingo.  Nosotros teníamos el duodécimo lugar. La niña había estado dando tumbos de un hogar de tránsito a otro. A pesar de esto, ella confiaba en nosotros y nos amaba.

Ella sufrió un trauma profundo, que la ha dejado con necesidades emocionales y de comportamiento. Sin embargo, se ha esforzado mucho para sobreponerse de ese trauma. Yo le digo constantemente que ella es la persona más valiente que yo haya conocido en mi vida.

La quise desde el momento que sabía que existía, y ese cariño se intensifica cada día más. La quiero tanto, que algunas veces me aflijo pensando en los años que no la tuve a mi lado.

Mi esposo ha sido un excelente padre. Me encanta oírlos reír y jugar juntos. Él le enseña sobre la música de los 80s y después de clases la lleva a librerías que venden libros usados.

Convertirme en mamá primeriza de una niña de 9 años que había vivido en hogares de tránsito, no había sido como yo me imaginaba ser madre, pero estoy encantada por la forma en que todo se ha desarrollado. Estoy muy orgullosa de ser su mamá.

¿Los hogares de tránsito han impactado tu vida?

¿Te interesa aprender más sobre los hogares de tránsito y la adopción?

 

 

 

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