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Los mejores gadgets para bebés y padres aprensivos presentados en CES 2015
En la pasada CES 2015, no solo vimos pantallas flexibles gigantes, relojes inteligentes y robots, sino que también hubo espacio para gadgets dirigidos a los más pequeños de la casa.
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7 recomendaciones científicas para la educación de los niños
Cada familia tiene sus propias ideas respecto a cómo debe educar a sus hijos, hay quienes son más emotivos y otros que apuestan por la racionalidad. Sin embargo, la ciencia cada día aporta más información acerca de cuál sería la crianza más saludable para nuestros descendientes. Hoy te traigo 7 recomendaciones científicas para la educación de los niños que no deberías ignorar.

5 inventos creados por niños que ni te imaginabas
Cada vez me sorprende más como los niños pueden llegar a hacer cosas mejor que los adultos o, incluso, hacer cosas que ningún adulto hace; no sé si será porque son muy curiosos, porque no los mueve el dinero o porque, directamente, son más inteligentes que nosotros. Y para probar esto, te mostraré algunos inventos que fueron creados por niños y no lo sabías para que veas que no es necesario tener edad para votar para poder crear algo increíble que perdure para siempre.
Niños que hablan solos: que no cunda el pánico
Ver a un chiquitín jugando solito me recuerda mucho a mí misma. Yo era además uno de esos niños que hablan solos. A pesar de que tengo hermanos, disfrutaba mucho distraerme a solas con mis juguetes, y recuerdo que algunos de mis juegos incluían monólogos y conversaciones imaginarias. Hoy que ya estoy bastante crecidita todavía me sorprendo pensando en voz alta. Especialmente cuando busco resolver un problema que requiere pasos complicados o mucha concentración. Soy pésima haciendo arreglos en la casa, así que muchas veces me veo dirigiéndome cada paso de una tarea doméstica complicada. También hablo sola cuando veo algo que me enfada o no comprendo. Ver noticias o una buena película a veces me saca una que otra frase en voz alta. Y es que, la realidad es que todos hablamos solos en un momento determinado. Es parte natural de nuestro proceso de pensamiento y expresión. Yo soy gran defensora del lenguaje y pienso que un acto tan básico como “hablar” es muy sano para la mente y el cuerpo. Naturalmente hablar con otras personas es lo más común, pero créanme que el habla personal con uno mismo, puede ayudarnos mucho. Los problemas suenan mucho más sencillos cuando los exteriorizamos y a veces la paz que necesitamos la podemos encontrar con nuestra propia voz. Eso nos sucede desde que somos niños, y me parece una conducta hermosa del ser humano. Como padres, pendientes de cada detalle o nueva etapa de nuestros hijos, es posible angustiarnos si observamos que un hijo pasa mucho tiempo hablando solo. Y es muy importante siempre estar alertas del desarrollo de nuestros pequeños. Sin embargo, las estadísticas han demostrado que la mayoría de los niños entre los 4 y los 8 años de edad hablan solos el 20% de su tiempo. Los psicólogos lo llaman “habla egocéntrica” o “habla privada” y no es más que parte del progreso del pensamiento propio, imitación de las conversaciones de los adultos y otros procesos importantes en el crecimiento como la auto-dirección y auto-orientación. Es muy normal que los niños durante esta etapa manifiesten pensamientos en voz alta. Y son muchas más las implicaciones positivas que negativas. Los estudios demuestran que los niños que hablan solos ganan control personal, aprenden a exteriorizar sus sentimientos, a comprender el medio que los rodea y a desarrollar su lenguaje. Mi hijo de 7 años, habla muchas veces solo. Especialmente cuando los juegos incluyen una representación imaginaria con otros jugadores. Por ser hijo único no tiene un compañerito de juegos y la mayoría de sus roles de super héroe o villano necesitan la presencia de otro, aunque sea en su mente, con quién representar este papel. “Ríndete! Ha llegado tu hora, malvado villano”, escucho a veces en su cuarto. Es parte de su desarrollo creativo el encontrar una manera de divertirse por sí mismos. Esto le da a nuestros hijos confianza y seguridad personal. Muchas veces depende del carácter y la personalidad de cada quien. Mi hermana, por el contrario, no era tanto de los niños que hablan solos. No le gustaba por nada del mundo jugar sola y prefería, y todavía lo prefiere así, estar rodeada de gente con quien jugar o conversar. La pequeña personalidad que se va mostrando desde muy temprana edad también define qué tanto o qué tan poco habla a solas tu hijo. Hay niños que hablan en todo momento, sin parar. Como si no hubiera filtro entre sus pensamientos y la verbalización, y cada cosa que piensan la dicen inmediatamente, solos o frente a otras personas. Para algunos padres resulta estresante e incluso puede llevarlos a pasar momentos incómodos frente a otros, pero poco a poco estos niños aprenderán que hay cosas que no se deben decir o al menos se deben decir en voz baja a mami o a papi. Es gracioso ver cómo cada personalidad de nuestros niños puede ser completamente opuesta sólo por este detalle de hablar mucho o ser muy calladitos. Hablar es dejar afuera lo que sentimos y pensamos. Es un hermoso rasgo del ser humano, y cuando nuestros hijos descubren su potencial sólo están desarrollando uno de los más efectivos y maravillosos modos de comunicarnos y entendernos.
Niños en diferentes escuelas: tips para realizar una elección
Cuando nos llega el momento de elegir un colegio para inscribir a nuestros niños en diferentes escuelas o cambiarlos de institución por algún motivo personal, el reto que se nos presenta es cuál institución sería la adecuada para nuestros hijos y para nosotros como padres. Según los expertos, cuando elegimos la institución, debemos saber que no existirá aquella que cumpla con todas nuestras expectativas totalmente. Seguramente sabemos qué queremos, pero no siempre sabemos cómo observarlo o preguntarlo. Aquí algunos consejos generales para tener en cuenta: El Ideario: Los valores que destacan a la institución lo encontrarán en el Ideario del colegio, que incluye la concepción del nombre y la educación en general. Es importante conocerlo para ver si coincidimos en profundizar sus puntos esenciales en la formación de nuestros peques. El proyecto pedagógico: Aquí encontraremos qué perfil de alumno quiere la institución, qué métodos de enseñanza usa, qué tipo de proyectos realizan, cuántos idiomas trabajan, cuáles son las actividades especiales, si hay seguimiento con recuperación (ante un problema de aprendizaje intervienen o lo dejan en manos de la familia), existencia o no de salidas educativas. La participación de los padres: Hay algunos colegios que sólo citan a los padres para reuniones y otros que realizan actividades participativas durante todo el año. Averiguar frecuencias de reuniones, y posibilidades de pedir entrevistas con el personal para evitar problemas. El espacio físico: Observar los edificios, equipamiento, dimensiones, orden y limpieza, espacios verdes, medidas de seguridad interna y externa. Cantidad de alumnos por clases: Cada colegio tiene distintas cantidades de alumnos por clase. Generalmente a menor cantidad, mayor atención personalizada. Pero también existe la posibilidad de atender a una mayor cantidad de alumnos con más de un maestro. Realizar visitas a varios centros: Tener una visión del clima establecido entre los diferentes actores educativos, observar cada detalle del lugar en funcionamiento y recorrer más de un establecimiento nos ayudará a elegir adecuadamente. Ahora, puede pasar que tengamos que optar por más de un colegio y tener a los niños en diferentes escuelas, ya que cada niño es único en su forma de ser y en el estilo de aprendizaje diario. Conocer la modalidad de cada uno de nuestros hijos es imprescindible para realizar la elección adecuada, y decidir si mandar a los niños a diferentes escuelas. Aquí algunas variables que se pueden presentar: Son muy activos o son tranquilos. Son regulares (organizados y es difícil cambiar su rutina) o irregulares (necesitan ayuda constantemente y que se les imponga una rutina). Observar cómo reaccionan frente a la novedad (presentan facilidad o dificultad para aceptar personas o situaciones nuevas). Pueden presentar atención durante cinco, diez, quince minutos o más o necesitan variar las actividades constantemente. Elegir el colegio acorde a nuestros hijos es un proceso que lleva tiempo, no se resuelve de la noche a la mañana. Pensemos que la escuela perfecta no existe, pero debemos buscar la institución adecuada pensando en cada uno de ellos, porque son ellos los que deben transitarla y ser felices en el lugar. Optar por tener a los niños en diferentes escuelas, no debería ser una preocupación por parte de los padres. Al contrario, estarás respetando la individualidad de cada uno de tus hijos. ¡Adelante!

Niños anti-deporte: cómo cambiarles la vida con la rutina de una actividad física
Para bien o para mal, mis padres no me obligaron a practicar deporte. Fui, debo confesarlo, uno de los muchos casos de niños anti-deporte. Pero también les digo que me hubiera gustado practicar alguno. Y la verdad es que, a medida que fui creciendo, eso se escapó de las manos de mis padres, y pasó a ser responsabilidad mía. No creo que me hubiera convertido en una atleta olímpica, pues mis pasiones siempre se inclinaron más a las artes y las letras, sin embargo, hoy estoy convencida de que si hubiera practicado alguna actividad física de manera constante, hoy sería una persona distinta con algunas habilidades extras a mi favor. Sin embargo, crecí en un ambiente familiar muy activo físicamente. Mi padre adoraba el mar, así que prácticamente vivíamos metidos en un club de playa en Venezuela que tenía cualquier cantidad de actividades deportivas. Allí aprendí a nadar desde muy temprana edad, a correr olas con tablas tipo Morey Boggie, aprendí a jugar tenis de playa, volley de playa, buceo, incluso pasé por el bowling y ping pong y más adelante en la adolescencia, mi papá incluso me enseño esquí acuático. Pero no me dediqué a ninguno de manera rutinaria. Era parte de mis actividades del fin de semana o de mis vacaciones así que nunca lo tomé como una disciplina, sino como parte del entretenimiento y diversión familiar. Creo que fue una infancia muy sana gracias a eso, pero tal vez hubiera sido muy positivo llevar esas prácticas físicas a la rutina diaria y hacerlas parte de mis responsabilidades. ¿Por qué? Nos llevaría muchas líneas enumerar las ventajas y razones por las cuales se debe practicar deporte desde pequeños. Destreza física y mental, disciplina, motivación personal y trabajo en equipo, desarrollo y coordinación motriz, oxigenación de la mente y el cuerpo, son apenas algunos de los muchos beneficios para que nuestros hijos no sean nunca niños anti-deporte. Pero, ¿cómo lograr que nuestros hijos tomen en serio la práctica de algún deporte? ¿Qué debemos hacer si nuestros pequeños resultan ser niños anti-deporte? Mi sobrina está practicando tenis de manera muy disciplinada desde los 4 años de edad. Hoy tiene 11 y ya es parte de la federación nacional de tenis. Mi hermana se ha dedicado de manera admirable a que su hija no pierda la motivación que despertó en mi sobrina (quizás de manera natural) desde sus primeras clases. Ciertamente pasó por etapas en que sentía cansancio y pereza de ir a su entrenamiento, pero mi hermana convirtió su rutina en un hábito que hoy forma parte de ella incluso sin darse cuenta. Hoy para mi sobrina jugar tenis es sencillamente parte de su vida, y eso se debe en gran parte a la constancia de sus padres. Sin embargo puede ocurrir lo contrario. A sus 4 años de edad inscribí a mi hijo 2 veces a la semana en clases de fútbol y otros 2 días a clases de karate. A los pocos meses no me quedaron dudas de que el fútbol no era lo suyo. Mi hijo no sentía mucho entusiasmo por ir a las clases, y cuando iba su desempeño no era el mejor. Uno como padre debe ser muy imparcial y darse cuenta que tal vez hay disciplinas en las que nuestros hijos no se pueden desenvolver tan bien como en otras. Sin embargo yo fui constante en llevarlo a su entrenamiento durante al menos 6 meses, pero nunca lo obligué a seguir con este deporte. Con el karate ocurrió todo lo contrario. Se mostró siempre motivado de ir a clases desde el primer día, y logró avanzar en su entrenamiento sin inconveniente. Al tiempo lo saqué del fútbol—definitivamente mi hijo no iba a ser el próximo Messí—y aumenté sus horas de karate, y desde hace casi 3 años sigue practicando esta disciplina que lo ayudó muchísimo a mejorar aspectos muy importantes en la vida de todos como la responsabilidad, el respeto a los demás y la confianza en sí mismo. Tengo un gran amigo que siempre me cuenta que su padre lo llevaba a clases de béisbol y él se sentaba a jugar en el campo con la grama y a observar el paisaje. Aún así su padre no dejó de llevarlo a sus clases. Hoy mi amigo no es deportista, pero estoy segura de que el gran esfuerzo que hizo su papá, quedará en su memoria y lo ayudó de una manera u otra a ser la gran persona que es hoy.
Sobrepeso infantil: cómo prevenirlo o tratarlo sin dañar emocionalmente al niño
Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad o sobrepeso infantil es definida como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Sabemos que la obesidad puede traer consecuencias como: dificultades respiratorias, mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y problemas psicológicos. ¿Cómo podemos intervenir preventivamente desde casa para que nuestros hijos no sufran sobrepeso infantil? Aquí algunos consejos para poner en práctica: Limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares en las comidas diarias. Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales y frutos secos. Realizar actividad física periódicamente. Controlar el tiempo que pasa frente al televisor, ya que reemplaza el tiempo de ejercicio y conlleva a un aumento en el consumo de productos publicitados. No dejar que los niños influyan en la decisión de las compras de alimentos. Dialogar que el ser “cool”, la diversión, un encuentro con los demás y la felicidad, no se consiguen como “resultado mágico” por el consumo de los productos alimenticios que elegimos. Recordemos que prevenir el sobrepeso es un compromiso de todos los múltiples actores de la sociedad, ya que el plano social también debe actuar: Brindando apoyo a las personas en el cumplimiento de las recomendaciones enumeradas arriba. Logrando que todas las personas puedan tener acceso a todas las actividades físicas y a los alimentos saludables regularmente, siendo económicamente más accesibles para todos. Favoreciendo el consumo de alimentos saludables y actividades físicas en los medios de comunicación.







