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El plan de ‘El Chapo’ para llegar hasta Canadá cruzando dos veces las fronteras de EEUU

Una de tantas conspiraciones para traficar droga expuestas en el juicio contra Joaquín Guzmán Loera detalló el envío de varios cargamentos a Canadá. Para lograrlo, el cartel de Sinaloa hizo trato con la mafia italiana y la pandilla de motociclistas Hells Angels. El capo se arriesgó porque los narcóticos valen más cuando su ruta hacia el norte es más larga.
29 Ene 2019 – 08:07 AM EST
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Joaquín 'El Chapo' Guzmán junto a Alex Cifuentes Villa y una mujer no identificada. Crédito: Evidencia, Corte federal de Brooklyn

Parecía una conversación inocente entre dos rancheros sinaloenses, pero ocultaba un plan para llevar droga más allá de Estados Unidos. En ese audio, el narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán le pedía a uno de sus cómplices que rentara “un ranchito, en lo solo, para cruzar para Canadá”. Desde la sierra, el capo dirigía una arriesgada conspiración para burlar dos veces la seguridad fronteriza de EEUU.

Las órdenes de ‘El Chapo’ eran claras y de alguna manera trataba de repetir su método criminal en la frontera sur, donde sus túneles llegan hasta bodegas y residencias en California. “Casas que estén en lo solo y que peguen (colinden) en frontera, tanto de allá (Canadá), como de acá (EEUU). Para brincar de una propiedad a otra”, pedía en clave el fundador del cartel de Sinaloa.

Este audio se escuchó hace unos días en la corte de Brooklyn, donde Guzmán es juzgado por tráfico de droga, lavado de dinero y armas de fuego. Se explicó en el tribunal que Guzmán no escatimaba en costos, ni en métodos para cruzar narcóticos a Canadá. “Dígale que se vaya a Los Ángeles para darle dinero al muchacho (…) Que el primo (operador) busque a un gringo para que rente el (rancho) de acá”.

También consideró usar un “boludito”, refiriéndose a un helicóptero pequeño con capacidad para llevar cerca de 220 libras (unos 100 kilos). Hasta quiso rentar una vivienda a la orilla de un lago en el lado estadounidense, para llevar los cargamentos en lanchas hasta una casa en la rivera de Ontario, en Canadá.

Arriesgarse dos veces en las fronteras estadounidenses era una prioridad para Guzmán porque, como han explicado algunos testigos de este juicio, los cargamentos cuestan más si su ruta hacia el norte es más larga. Por ejemplo, 2.2 libras (1 kilo) de cocaína vale 20,000 dólares en Los Ángeles, pero sube a $25,000 si llega a Chicago y se puede vender hasta en $35,000 en las calles de Nueva York.


Uno de los encargados de traficar cocaína, heroína y metanfetamina hasta Canadá era Alex Cifuentes, el capo colombiano que vivió durante tres años en la sierra de Sinaloa al lado de Guzmán. De acuerdo con su relato en la corte, desde 2008 él coordinó estos envíos que pasaban por bodegas clandestinas en Los Ángeles (California) y Phoenix (Arizona).

Cifuentes, a su vez, tenía operadores en Canadá que hacían tratos directos con el capo de la mafia italiana en Montreal, Antonio Pietrantonio, alias ‘Tony Suzuki’, y con jefes de la pandilla de motociclistas Hells Angels, que una vez movió cargamentos de Québec hacia Nueva York.

Capos canadienses en Culiacán

Tanto éxito tuvo esa sociedad criminal que algunos mafiosos canadienses visitaron a ‘El Chapo’ en una de sus casas de seguridad en la ciudad de Culiacán, en Sinaloa. Cifuentes coordinó esos encuentros y era el traductor de Guzmán. Él estudió la secundaria en Inglaterra y, según uno de sus abogados, habla un inglés “casi perfecto”. Además, sabe “un poco de portugués”, dijo ante el jurado.

Para ese entonces, el acento colombiano de Cifuentes casi se había diluido y se escuchaba como otro narco sinaloense en las comunicaciones pinchadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

“Me tocaba desde tener los números (telefónicos) para sincronizar a los choferes que llegaban a Los Ángeles y después la distribución de las drogas en Canadá; colectar el dinero y enviarlo a donde Joaquín o ‘El Licenciado’ Dámaso López Núñez me lo pedían”, detalló Cifuentes en su testimonio.

Este capo prefería el plan de llevar los cargamentos a través de uno de los lagos que abarcan el noreste de EEUU y Canadá, pensando en el viaje de regreso. “La idea era rentar casas del lado americano y del canadiense, que tuvieran muelle para lancha. Entonces, se facilitaría llevar la droga por un lado y traer el dinero por el otro”, señaló Cifuentes en el tribunal.

Pero Guzmán no estaba interesado en hacer negocios en esa región y pidió, en cambio, llevar los envíos hasta Vancouver, en la costa oeste canadiense. “Que no vaya a ser en la frontera de Toronto, tiene que ser del lado del Pacífico”, pidió ‘El Chapo’ en una de las llamadas espiadas por el FBI.

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No está claro cuántas toneladas de droga ha enviado el cartel de Sinaloa a ese país norteamericano. Cifuentes dice que ganó “docenas de millones” de dólares participando en esa conspiración.

Todo dio un vuelco cuando Guzmán dejó de confiar en la gente de Cifuentes. Contra uno de estos, Steven Tello, había quejas de que “estaba robando en Canadá el producto de la venta de la droga”, dijo el capo colombiano.

Por eso se hizo un complot para asesinarlo. “Lo traté de traer a México, pero él se negaba”, contó Cifuentes. Otro plan incluyó a la esposa del colombiano, Valentina. “Le pedimos el favor que nos consiguiera a una persona en Canadá para que matara a Tello”, relató.

Tello, cuyo paradero se desconoce, logró salvarse.

“Se enojó y la mandó matar”

Otro objetivo del cartel era Andrea Vélez Fernández. Ella era “secretaria” de Cifuentes y se encargaba de enviar dinero del cartel, comprar equipo de comunicación y hacer citas con socios potenciales. Tenía asimismo una agencia de modelos en la Ciudad de México. También habría estado involucrada en el supuesto soborno de 100 millones de dólares entregado al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Un año antes de su primera captura, ya siendo el narcotraficante más famoso del mundo, Guzmán supuestamente trató de sobornar en enero de 2013 a un general al frente de la Secretaría de la Defensa Nacional ofreciéndole 10 millones de dólares para que dejara de buscarlo, pero él lo rechazó.

Ese general, cuyo nombre no fue revelado en el tribunal, presuntamente recibió la oferta a través de Vélez. Ella ya tenía contacto con ese alto mando militar porque, dijo Cifuentes, “le presentaba amigas al general de la Nación (sic) los jueves para fiestas privadas”.


La finalidad del soborno ofrecido al general, de acuerdo con el cooperante, era quitar a Guzmán de la mirilla de las autoridades. “El señor Joaquín le pidió el favor (a Vélez) para que lo dejara en paz. Y, si ella lograba el objetivo, le iba a regalar un millón de dólares”, agregó Cifuentes.

Todo se discutió en mensajes de texto interceptados por el FBI. “Amigo, ¿ya está lista la cita con el cachuchón (militar) este miércoles?”, preguntó Cifuentes en una de esas comunicaciones.

Ya que Vélez no pudo con el encargo porque “el general odiaba mucho a Joaquín”, el capo ordenó que la asesinaran. “Se enojó y dijo que era una mentirosa (…) La mandó matar”, contó el testigo.

Cifuentes admitió que estuvo "de acuerdo” con esa decisión y se reunió con miembros de los Hells Angels para contratar al sicario. Antes de localizar al gatillero las autoridades lo arrestaron en una casa de seguridad del cartel en Culiacán el 12 de noviembre de 2013.

Vélez ha sido cooperante del FBI desde 2012.

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