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Quién es Alex Cifuentes, el testigo que dice que Peña Nieto aceptó $100 millones de 'El Chapo'

El reencuentro de quienes en otra época fueron grandes amigos, vivieron juntos en la sierra de Sinaloa y ahora solo comparten el estar bajo custodia de las autoridades estadounidenses, ha dado para todo. Las fuertes revelaciones del capo colombiano en la corte federal de Brooklyn donde juzgan a 'El Chapo' ya están causando estragos, sobre todo la más escandalosa que involucra el millonario soborno al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto.
16 Ene 2019 – 8:05 AM EST

NUEVA YORK.– Alex Cifuentes le susurró por teléfono a su madre que creía que su fin estaba cerca. Varios helicópteros sobrevolaban cerca de su apartamento en Los Cabos, México, buscando a Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Este había llegado a la ciudad en una camioneta dorada para reunirse con Cifuentes y logró regresar a Culiacán evadiendo el operativo. Pero dejó un hervidero de policías y militares que lo buscaban hasta por debajo de las piedras. Era febrero de 2012 y el entonces jefe del cartel de Sinaloa era el criminal más perseguido del mundo.

"Me llegaron los zancudos (helicópteros). Lo más posible es que en la mañana pueda pasar algo. Hablo para despedirme", le comentó derrotado a su madre, Carlina, quien lo escuchaba paciente y trataba de aconsejarlo. "¿Y no tiene forma de esconderse en ninguna parte?", preguntaba preocupaba. "No, están saqueando (revisando) toda la ciudad", respondió Cifuentes.

La voz se le quebró y se le salieron las lágrimas al capo colombiano cuando aceptó el martes ante la Fiscalía quiénes conversaban en ese audio interceptado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI): "mi mamá y yo".

Cifuentes, de 50 años, no creció precisamente en una familia normal. "Desde niño" se inició en el crimen siguiendo los pasos de su padre, quien comenzó contrabandeando cigarrillos y terminó procesando cocaína. Ya siendo adultos él y sus hermanos solían hablarle por teléfono a su madre, a quien una vez intentó matar la guerrilla colombiana, para consultarse asuntos del narcotráfico, según contó en la corte federal del Distrito Este de Nueva York, durante su testimonio contra Joaquín Guzmán.

Luego trabajó para sus hermanos mayores, primero llevando sus cuentas y más tarde representándolos ante su principal socio, 'El Chapo'. Con él vivió tres años en la sierra de Sinaloa.

Si alguien podía sacarle lo trapos sucios al narcotraficante más infame era Cifuentes. De aquellos años en el llamado Triángulo Dorado, él participó prácticamente en cada una de las operaciones del cartel: comprar, transportar y distribuir drogas en Estados Unidos, así como adquirir armas, hacerse de propiedades para cultivar plantíos de coca y construir pistas clandestinas, y hasta ser traductor de 'El Chapo' ante mafiosos canadienses.

Dice que conversó con este "muchísimas" veces por teléfono y en persona, en clave y sin tapujos, en fiestas y en reuniones serias, contentos y enojados, libres y presos...

"Me describía como su secre (secretario), su brazo derecho y su brazo izquierdo", dijo orgulloso el jueves pasado, en su primer día testificando en el tribunal.

Poco antes de iniciar a testificar, el colombiano tuvo un intercambio de miradas con Guzmán y hasta se sonrieron mutuamente. Fue el reencuentro de dos amigos en otra faceta de sus vidas: ambos ya bajo custodia del gobierno estadounidense. Atrás habían dejado sus uniformes de tipo militar que solían usar en las montañas y las armas de grueso calibre que portaban para protegerse de sus enemigos.

Se sabía de esa relación cercana, pero nadie se esperaba que Cifuentes soltara una bomba mediática que anticipó la defensa en los argumentos iniciales del juicio a mediados de noviembre, cuando advirtió que 'El Chapo' supuestamente entregó "millones de dólares" a expresidentes mexicanos.

De acuerdo con la versión de este cooperante, Guzmán le confesó que le había dado 100 millones de dólares al exmandatario Enrique Peña Nieto para que financiara su campaña electoral en 2012. La entrega ocurrió en la Ciudad de México en octubre de ese año, cuando este ya era presidente electo, dijo. El priista, quien dejó el cargo en diciembre teniendo en su contra varios señalamientos de corrupción, no ha comentado al respecto. Aunque políticos cercanos a esa administración rechazaron dicha versión.

El acuerdo era "trabajar" con ese gobierno para no interferir en las actividades ilícitas del cartel de Sinaloa, ni perseguir al capo sinaloense, aseguró Cifuentes.

"En esa sesión (con los fiscales) usted alega que el presidente de México había contactado al señor Guzmán", mencionó el abogado de 'El Chapo', Jeffrey Lichtman, en el contrainterrogatorio.

"Sí", respondió el testigo de la Fiscalía.

"Y el mensaje era que el señor Guzmán no tenía que seguir escondido", añadió el litigante.

"Eso mismo me había dicho Joaquín", contestó él.

Traiciones, corrupción y muerte: las claves del juicio a 'El Chapo' Guzmán (fotos)

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Hugo Chávez es mencionado en el juicio

Aunque el abogado de Guzmán dijo que Cifuentes también declaró que el expresidente Felipe Calderón, antecesor de Peña Nieto y quien inició la guerra contra el narcotráfico en México, recibió sobornos por parte del clan de los Beltrán Leyva cuando estos protagonizaban una sangrienta batalla contra su primo ‘El Chapo’, el testigo mencionó: “no recuerdo bien este incidente”.

El lunes, el colombiano mencionó a otro expresidente, al venezolano Hugo Chávez, explicando una conversación interceptada por el FBI entre Guzmán y un narco dominicano que distribuía droga en Nueva York y que ha identificado como Antonio o ‘Toño’.

“Amigo, queremos que nos ayuden ahí usted a conseguir un lugarcito para que brinquen muebles (avionetas) y de ahí brinquen para allá para ‘El Loco’”, se escucha a ‘El Chapo’ diciéndole a su socio dominicano, quien le responde: “Ya estoy en eso (...) estoy averiguando”.

El testigo explicó que al decir "‘El Loco’", Guzmán se refería en clave a Chávez. “Joaquín necesitaba una pista de aterrizaje en República Dominicana para hacer el trampolín (una escala) para llegar a México de Venezuela”, dijo Cifuentes ante el jurado.

Pero no se aclaró si había un plan para que los cargamentos de cocaína solo hicieran escala en Venezuela o si el chavismo estaba involucrado de alguna manera con esa operación de narcotráfico.

En las entrañas del cartel

Cifuentes aseguró que él mismo, en representación de su "padrino", se encargó de coordinar el contrabando de cargamentos de cocaína que llegaban a México dentro de maletas en vuelos procedentes de Argentina. Agentes de la Policía Federal mexicana se encargaban de recoger la mercancía en las bandas de las aerolíneas, contó.

Declaró, además, que el cartel de los Beltrán Leyva le pagaba al Ejército mexicano para que atacara al cartel de Sinaloa. Mientras que 'El Chapo' usaba a un grupo de militares, el cual recibió entre 10 y 12 millones de dólares, para que arrestaran y mataran a miembros de aquella organización de drogas.

Cifuentes tenía dos mercados asignados por Guzmán: Nueva York y Canadá. Para entrar al primero hizo tratos con criminales dominicanos y para expandirse al otro, con la mafia italiana. Sacó provecho del inglés que aprendió estudiando la secundaria en Inglaterra. También habla un "poco" de portugués.

Cuando algunos capos canadienses viajaron hasta Culiacán para conocer en persona a 'El Chapo', él fue su traductor. Uno de sus abogados determinó que habla un inglés "casi perfecto", aunque por una razón que no se aclaró, usó el servicio de traducción en la corte, algo que le cuestionó la defensa.

"¿Quiere usted una condena (contra Guzmán) en este caso?", le preguntó Lichtman.

"No estoy buscando una condena aquí, solo la verdad", respondió evasivo.

El adolescente de las tres pistolas

Mucho antes de que Cifuentes terminara involucrado en negocios ilícitos, él ayudaba a su familia guardando los artículos que contrabandeaban. Su padre dirigía esa operación, aunque dice que jamás lo obligó. "Yo voluntariamente le ayudaba", aseguró.

Cuando tenía 10 u 11 años, su participación en los negocios familiares era más comprometedora: "me tocaba el área de secar y empacar por kilo (la cocaína)", contó. Lo hacía por las tardes, al salir de la escuela.

De sus años de adolescencia mencionó que admiraba a Pablo Escobar, el jefe del cartel de Medellín, y que la "mano derecha" de este vivía en el mismo edificio de su madre. No solo lo presumía, sino que llegó a compartir con quienes lo cuidaban. "Me gustaba jugar bolos con sus guardaespaldas", contó.

Su hermano mayor, Fernando, quien fue asesinado, fue el que lo metió en el narcotráfico cuando solo tenía 15 o 16 años. Entonces usaba tres armas para protegerse. "Cuando iba a un banco la llevaba (la pistola) en la cintura (…) En Colombia eso es normal", dijo en la corte, haciendo reír a los presentes. Con el tiempo aprendió a usar granadas y rifles de asaltos.

A Guzmán lo conoció por primera vez en 2002, luego de que su hermano Jorge, quien ya estuvo en el estrado de la corte de Brooklyn, le pidió que le representara haciendo un trato con el sinaloense.

"Era para hacer una sociedad de montar 5,000 kilogramos de cocaína en un barco atunero", recordó sobre dicho encuentro que ocurrió en un criadero de avestruces ubicado en las afueras de Culiacán.

En 2007, Cifuentes comenzó a frecuentar a Guzmán en la sierra de Sinaloa. Para entonces su hermano Francisco había sido asesinado y querían que el cartel les ayudara a vengarse. Llegó varias veces en avionetas que aterrizaban en pistas clandestinas en las montañas, hasta que "por asuntos de negocios" se quedó definitivamente allá arriba. Se adaptó tanto a ese lugar que en los audios que espió el FBI no se le distingue el acento colombiano y aprendió cada uno de los aspectos de los negocios de 'El Chapo'.

Ante el jurado hizo un repaso el lunes de sus escondites en la sierra, describió un túnel construido en una casa en Culiacán, dio detalles de lo que hacían los pistoleros que lo cuidaban, nombró a la mayoría de las siete mujeres que aseaban las viviendas del cartel y hasta mencionó a qué hora se despertaba el capo. "Todos cargábamos rifles de asalto –AK47, AR-15–, bazucas, granadas y Barret 50", afirmó.

Nunca antes se habían expuesto tantos detalles sobre la vida del mafioso mexicano en el Triángulo Dorado. Relató incluso una extravagante fiesta de cumpleaños, realizada el 4 de abril de 2008, en la que sus socios e hijos "le regalaron relojes, carros y motocicletas".

"Me dijo que me metiera a una alcantarilla"

De esa vida criminal, según Cifuentes, solo le quedaron los recuerdos. Si bien ganó unos siete millones de dólares, solo llegó a tener un apartamento en Colombia, que vendió, y una propiedad en Baja California que le embargaron porque no pagó la hipoteca. Todo su dinero se le iba en lujos y regalos. "Me lo gasté todo", aseguró.

Sus autos los fue vendiendo o "se los regalaba a las novias". Según su relato, se daba una "buena vida".

José Alfredo Tirado, Romel Alberto, Enrique Rodríguez y José Felipe Aguilar son algunos de los alias que usó para obtener licencias de manejo, tarjetas de crédito, pasaportes y hasta una visa estadounidense. En cuanto lo vinculaban con algún delito inmediatamente usaba una nueva identidad. " Porque el nombre se quema. Si te arrestan con un nombre falso lo cambias por otro", explicó tranquilamente.

Después de vivir en la sierra de Sinaloa, Cifuentes se mudó a Culiacán y después a Los Cabos. Estando ahí, en febrero de 2012, lo visitó Guzmán, dejándolo en medio de un operativo militar. Contó un tanto decepcionado que cuando habló con 'El Chapo' a este no le importó su situación. "Me dijo que me metiera a una alcantarilla", recordó sus palabras.

Este narcotraficante colombiano fue arrestado en un rancho del cartel en Culiacán llamado Las Azucenas el 12 de noviembre de 2013 y fue trasladado a la prisión federal El Altiplano, en el centro de México. Unos meses después a ese mismo penal llegó Guzmán, pero no se quedó mucho tiempo. En el verano de 2015 escapó a través de un túnel.

Los dos viejos amigos coincidieron en ese penal y después, por azar del destino, en una cárcel en Nueva York tras la extradición de Guzmán en enero de 2017. "¡Es 'El Chapo'! ¡Es 'El Chapo'!", dice que gritaban los reos. "Vi que iba subiendo por unas escalares y le grité. Él llevaba guardias adelante y atrás".

Fue su hermano Jorge el que le recomendó en una charla telefónica colaborar con la Fiscalía federal como ya lo hacía este: “Me dijo que con los americanos debería confesarme como confesarme con Dios”.

Como parte de su acuerdo de culpabilidad, el gobierno de EEUU le impondría una multa de 1 millón de dólares, pero él dijo que no sabe cómo lo pagará. "No tengo activos que me confisquen". Enfrenta una condena de cadena perpetua, pero confía en que su testimonio contra Guzmán logre reducir ese castigo y que él y su familia sean aceptados en el programa de Testigos Protegidos.

Cuando el abogado Lichtman le preguntó este martes si pensaba regresar al narcotráfico este respondió de inmediato: "Eso fue en el pasado".

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