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¿Habrá una reforma migratoria si gana Biden? ¿Deshará la política de Trump? Lo que puede pasar tras las elecciones

El plan migratorio del candidato demócrata incluye una serie de promesas, entre ellas eliminar todos los decretos y memorandos emitidos durante el actual gobierno y una vía a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados. Pero expertos advierten que cumplirlas no será tan fácil.
23 Ago 2020 – 11:09 AM EDT
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La reforma migratoria de Donald Trump no incluye la legalización de los 11 millones de indocumentados. Y tampoco cuenta con el respaldo del Congreso. A pesar de esto, ha sorteado un sinnúmero de obstáculos para implementar una política de tolerancia cero a golpe de memorandos y órdenes ejecutivas que no solo alteró el escenario heredado del gobierno de Barack Obama, sino que es probable que lo haya modificado de tal manera que, incluso ni el Congreso tenga a mano las herramientas para deshacer los cambios.

Joe Biden es el candidato presidencial demócrata que se enfrentará a Trump el martes 3 de noviembre. Si gana, ha dicho que en los primeros 100 días de su administración “revertirá las políticas crueles y sin sentido” adoptadas por el gobierno e invertirá “capital político significativo” para llevar a cabo una reforma legislativa de inmigración.

¿Podría hacerlo? Pero para conseguir el cumplimiento de las promesas, primero habrá que revisar todos y cada uno de los cambios hechos por el gobierno de Trump, ver de qué manera legal se pueden revertir y en su lugar qué se dictará o decretará, advierten abogados entrevistados por Univision Noticias.

Las promesas

La mayoría de las promesas hechas por Biden en su plan migratorio se refieren a programas o políticas cuyos reglamentos e implementaciones han sido cambiadas o modificadas por el gobierno de Trump, bien sea por medio de memorandos y órdenes ejecutivas.

Entre ellas se cuentan, por ejemplo, levantar las restricciones de asilo, priorizar la reunificación de menores con sus padres en Estados Unidos, cancelar la construcción de un nuevo muro en la frontera con México, combatir las causas de la inmigración irregular proveniente de Centroamérica y México, restaurar el debido proceso migratorio, poner fin a la detención prolongada de inmigrantes, revertir la regla de carga pública, proteger a los dreamers e inmigrantes con Estados de Protección Temporal (TPS) y la reforma migratoria, entre otros.

El último debate sobre reforma migratoria en el Congreso se llevó a cabo en el primer semestre de 2013. El senado, controlado por los demócratas, aprobó con respaldo bipartidista (68-32) el proyecto S.744 que incluyó un camino a la ciudadanía para millones de indocumentados que llevaban tiempo en el país.

Biden dice que “muchos republicanos con experiencia en el Congreso, como por ejemplo Lindsey Graham (Carolina del Sur), estarán muy dispuestos a incorporarse rápidamente a trabajar en un proyecto basada en ese modelo”.

Volver al pasado

Activistas que dirigen organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes advierten que la promesa de revertir lo hecho por el gobierno de Trump “es complicado” porque el escenario que existía en enero de 2017 no era favorable para los indocumentados.

“Será difícil revertir todos los decretos y memorandos”, dice Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland. “Lo vemos en dos etapas. Primero, deshacer todo lo hecho por Trump a través de una orden ejecutiva. Es menos complicado, pero en segundo lugar pasar una reforma integral de inmigración en el Congreso, eso dependerá de quién controle ambas Cámaras”.

Torres teme que la promesa de Biden se estrelle con escenarios imprevistos, como por ejemplo que la mayoría de ambas cámaras respalden una iniciativa de ley que no necesariamente esté de acuerdo con lo que piden y esperan las organizaciones de inmigrantes a nivel nacional.

“No podemos volver al 2017”, apunta. “Eso sería desastroso. Tiene que ser, aprobarse un sistema migratorio que se enfoque en el ser humano, no en la reprensión”, indica.

Más allá del Congreso

Para que la promesa de Biden llegue al Congreso hace falta que los demócratas ganen el control de ambas cámaras: 218 asientos en la Cámara de Representantes y 60 en el Senado. Si no lo consiguen, entonces requerirán de apoyo bipartidista. Pero incluso teniendo la doble mayoría, nada garantiza que la totalidad de los demócratas votarán a favor de una reforma migratoria integral.

A esto obedece que la primera promesa de Biden sea la reversión de lo actuado por Trump para desarticular la política de ‘tolerancia cero’.

“Muchos de los cambios en las leyes de inmigración que ha realizado este presidente han sido a través de órdenes ejecutivas, proclamaciones, cambios de política y decisiones de los tribunales de agencias federales que participan en el proceso”, dice Víctor Nieblas, un expresidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA). “Si Biden gana la elección de noviembre, no necesita el apoyo total del Congreso para cambiar la mayor parte del daño causado por esta Administración”, señala.

“Biden puede rescindir las órdenes ejecutivas y las proclamaciones relacionadas con la ley de inmigración siempre que lo haga correctamente según la ley”, advierte. “Puede pedirle a su nuevo fiscal general que retire todas las decisiones de las cortes relacionadas con la agencia de inmigración que tuvieron un detrimento significativo en la ley de inmigración”.

Nieblas añade que “también puede ordenar a sus nuevos directores del DHS (Departamento de Seguridad Nacional), ICE (Oficina de Inmigración y Aduana), USCIS (Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración) y CBP (Oficina de Aduanas y Control de Fronteras), debida y legalmente designados, que retiren los memorandos de políticas de la administración anterior y emitan nuevas disposiciones”.

Se necesita tiempo

Las nuevas órdenes que reemplazarían los memorandos y órdenes ejecutivas emitidas por el actual gobierno tampoco repararían el problema en el momento que se firmen.

“El problema es que todo esto lleva tiempo y necesitan que las personas en estos puestos tomen nota de todos los cambios que se deben hacer para que puedan comenzar desde el primer día de la nueva presidencia”, precisa Nieblas.

“Esta Administración ha ampliado drásticamente la autoridad ejecutiva en el área de inmigración a través de órdenes ejecutivas, proclamaciones y cambios de política. Podemos esperar que Biden continúe con este compromiso ejecutivo en la ley de inmigración si el Congreso se involucra de manera significativa en la reforma de inmigración”. Si lo hace o los demócratas no tienen el control del Congreso, entonces el escenario será diferente al dibujado en el plan migratorio de Biden.

“Para una reforma migratoria integral, Biden necesitará al Congreso. Un Congreso dividido seguirá provocando el estancamiento actual que tenemos ahora. Los demócratas necesitan controlar ambas cámaras del Congreso para aprobar e implementar efectivamente una reforma migratoria comprensiva. Es por eso por lo que votar en esta elección es de vital importancia, especialmente cuando se trata del tema de inmigración y la comunidad inmigrante”, dice el expresidente de AILA.

Cuesta arriba

Hasta ahora Biden lidera las encuestas, pero todavía faltan poco más de dos meses para los comicios. Si Biden gana, pero los republicanos continúan controlando el Senado, será muy difícil lograr que el Congreso apruebe un proyecto de ley para reformar nuestro sistema de inmigración que se encuentra quebrado”, dice Stephen Yale-Loehr, profesor de la práctica de inmigración de la escuela de leyes de la Universidad de Cornell, Nueva York. “También le resultará difícil realizar cambios mediante órdenes ejecutivas”, agrega.

“Los grupos conservadores o los estados republicanos probablemente demandarían para detener las órdenes ejecutivas de Biden, al igual que la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y los estados liberales demandaron para detener muchas de las órdenes ejecutivas del presidente Trump”, señala.

Yale-Loehr dice además que incluso si Biden gana y hace los cambios prometidos, “estos no entrarían en vigor de inmediato”.

Tras una pausa, sostiene que “”podría ser difícil deshacer todo el daño migratorio que el presidente Trump ha infligido, por varias razones. Primero, Biden y el Congreso tendrán varias prioridades en competencia en 2021, incluida la conquista de la pandemia de coronavirus y la resurrección de nuestra economía”.

Ante este inesperado escenario, “es posible que la reforma migratoria no ocurra de inmediato”, como sucedió con Obama durante su primer mandato, donde las guerras en Irak y Afganistán, la crisis económica del 2008 y la reforma de salud estaban en el primer lugar de la lista de prioridades.

“En segundo lugar, incluso cuando el Congreso promulgue una ley de reforma migratoria integral, llevará algún tiempo implementarla”, advierte. “En tercer lugar, puede llevar algún tiempo reemplazar a los funcionarios antiinmigrantes que actualmente están en las agencias de inmigración por funcionarios más favorables a los inmigrantes. Y en cuarto lugar, se necesitará tiempo para superar los retrasos en la inmigración creados por la administración actual. Por todas estas razones, me temo que no veremos tanto progreso en la reforma migratoria en los próximos cuatro años como a muchos les gustaría”.

Cirugía mayor

Para Bárbara Hines, una exprofesora de la Clínica Legal de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, en Austin, el problema generado al sistema migratorio en los últimos tres años requiere cirugía mayor, y la recuperación del paciente necesitará tiempo.

“El daño generado no va a desaparecer de un día para otro. Hay que reducir el presupuesto de ICE, otorgar mas fondos para la USCIS, despolitizar el DHS, reducir el poder de las empresas carcelarias, revocar fallos de la Corte de Inmigración del Procurador General, cuyo propósito ha sido destruir el sistema de asilo y ampliar las deportaciones, etcétera”.

Hines agrega que, “sin embargo, una reforma migratoria podría resolver y mejorar muchas cosas”, pero no lo es todo.

En similares términos se refiere Rebeca Sánchez Roig, una abogada de inmigración que ejerce en Miami, Florida. ´´

“Será fundamental para el país ver que ambos partidos se den la mano en un acuerdo migratorio que sea bueno para Estados Unidos, incluso cuando no cumple con todo lo que cada partido desea”.

Pero señala que, aun así, “no desaparece todo lo actuado por Trump en estos casi 4 años en materia migratoria simplemente porque los demócratas controlen el Congreso. Hará falta legislación para restituir la política migratoria que existía antes de ser implementadas las draconianas órdenes de inmigración de Trump”, subraya.

Cabe destacar que, a pesar de los cambios hechos por la Administración Trump al sistema migratorio vigente, en los res primeros años de su gobierno ICE ha deportado unos 645,921 indocumentados. En los tres primeros años del gobierno de Obama, ICE deportó 1,067,084.

Obama ha sido tildado por activistas como “deportador en jefe”. Biden ha reconocido que la política de deportaciones del gobierno en el que se desempeñó como vicepresidente “fue un error”.

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