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El gobierno reconoce que separó a 471 padres sin dejarles decidir ser deportados con o sin sus hijos

La revelación fue hecha durante la presentación de nuevos documentos en una corte federal de San Diego, California, en un juicio colectivo interpuesto en marzo del año pasado por la Unión Americana de Libertades Civiles.
7 Mar 2019 – 9:25 PM EST

Los abogados del gobierno de Donald Trump reconocieron este miércoles que identificó a 471 inmigrantes que fueron separados de sus hijos en la frontera con México tras levantarles cargos criminales y que luego fueron deportados sin darles la oportunidad de decidir ser expulsados con o sin ellos.

El reconocimiento evidencia que las separaciones familiares se venían dando desde antes del 5 de mayo, fecha en que el gobierno reconoció haber implementado una política de tolerancia cero en la frontera, la que fue detenida el 26 de junio por el juez federal Dana Sabraw.

Durante ese tiempo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo que había separado a 2,654 familias y de ellas más de 430 padres habían sido deportados sin sus hijos.

La revelación fue hecha durante la presentación de nuevos documentos en una corte federal de San Diego, California, en un juicio colectivo interpuesto en marzo del año pasado por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), donde argumentó que el gobierno utilizaba la separación forzada como una práctica común y que cientos de familias a esa fecha ya habían sido afectadas.


Cómo era antes

Antes de la implementación de la política de separaciones, estrategia que el gobierno niega rotundamente que haya existido (este miércoles la secretaria del DHS, Kirstjen Nielsen volvió a negarla), los padres o madres y sus hijos eran procesados conjuntamente al llegar al país y ser detenidos por la Patrulla Fronteriza. Así fueron tramitados los casos de miles de familias centroamericanas en los últimos años.

Pero ACLU advirtió en marzo del año pasado que ya no era así para muchos inmigrantes. El texto presentado en la corte advertía que los adultos y los menores eran llevados a diferentes centros de detención.

El grupo de derechos civiles también pidió en esa ocasión a la justicia que declarara la separación familiar como una práctica "ilegal" y subrayó que se trataba de casos en los que el progenitor "no presenta un peligro para el niño".

"Se trata de una práctica nacional", dijo en ese entonces Lee Gelernt, subdirector del Proyecto de Derechos de los Inmigrantes de ACLU, en un comunicado. "Quiera o no el gobierno de Trump llamar a esto una 'política', sin ninguna duda ha llevado adelante una práctica generalizada dedicada a arrancar a los niños de las manos de sus padres".


La ‘tolerancia cero’

Dos meses después de la demanda de la ACLU, en la que se incluyó el caso de una mujer de nacionalidad congoleña que fue separada de su hija de 7 años mientras la menor "gritaba y lloraba", y donde la madre luego fue liberada pero la hija siguió detenida en un centro al que fue trasladada en Chicago, Illinois, a unas de 2,000 millas de distancia, el entonces fiscal general, Jeff Sessions, anunció la puesta en vigor de la política de ‘tolerancia cero’ en la frontera.

La medida significó presentar cargos criminales a los adultos que entran al país por zonas no autorizadas y con ello quitarles forzosamente a sus pequeños. Una vez resueltos los casos criminales, los padres podían recuperar a sus hijos, pero para entonces las autoridades del DHS ya los habían entregado a la custodia del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS), quien a su vez los envió a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR).

Luego de un tiempo un número no confirmado de menores fueron enviados a hogares temporales, situación que dificultó las reunificaciones una vez los padres finalizaron los procesos criminales forzados por el Departamento de Justicia.

El dictamen del juez Sabraw del 26 de junio no solo ordenó poner fin a las separaciones, sino que le ordenó al gobierno reunificar a la totalidad de las familias afectadas.


Las separaciones continuaron

El pasado 21 de febrero Univision Noticias reportó que el gobierno de Trump separó forzosamente a 249 menores en la frontera con México después de la orden emitida por el juez Sabraw en junio del año pasado.

A su vez, en enero un documento redactado por la Oficina del Inspector General (OIG) del HHS, puso en duda la cifra total de menores y familias afectadas por la política de 'tolerancia cero' en la frontera.

Según la investigación, el número de menores separados forzosamente es mucho mayor del reconocido: el informe habla de miles, aunque no da un dato preciso.

Los nuevos antecedentes se separaciones se conocen tras una demanda entablada en febrero por abogados que representan a las nuevas familias afectadas y la ACLU.

De acuerdo con un informe entregado por el gobierno la tercera semana de febrero, entre el 27 de junio del año pasado y el 5 de febrero de este año, la ORR recibió a 249 menores que fueron alejados de sus familiares. De ellos, 62 ya habían sido reunificados.

En 225 casos, agrega el reporte, las separaciones ocurrieron porque el padre contaba con antecedentes criminales (entre ellos asociación a pandillas). En otros 17 casos se debió por problemas de salud de los padres y en tres casos existió dudas sobre el parentesco.

El DHS reiteró en el escrito que las separaciones se llevan a cabo en casos en que exista historial criminal por parte de los padres, por razones de enfermedad o exista un riesgo para el menor.


Lo habían advertido

En noviembre del 2018 la Oficina de Inmigración y Aduanas (CBP) dijo a Univision Noticias que “la separación de adultos y niños puede ocurrir para garantizar la seguridad del menor cuando los siguientes factores están presentes:


  • El padre o tutor presenta un peligro para el niño;
  • El padre tiene antecedentes penales;
  • El padre tiene una orden penal pendiente;
  • El padre tiene una enfermedad contagiosa;
  • Reclamo fraudulento de tutela; y,
  • Contrabando de narcóticos en el momento de la entrada, u otra actividad criminal relacionada con la entrada que resulte en que el adulto sea acusado penalmente.

La ACLU dijo que, si el gobierno sigue separando familias secretamente en la frontera, sería inconstitucional y que regresarán a las cortes. “Estamos monitoreando (que el gobierno de Trump) no siga separando padres de hijos (en la frontera), dijo a Univision Noticias Esmeralda Flores, directora del programa de defensa de los derechos de inmigrantes y asuntos binacionales de la ACLU en San Diego.
Nielsen dijo esta mañana durante la audiencia celebrada en el Congreso, que el DHS sólo separa familias cuando el menor está en riesgo, confirmando la advertencia hecha por el CBP en noviembre.

Gelernt dijo esta tarde en su cuenta de la red social Twitter que el gobierno de Trump ha separado niños incluso cuando sus padres se entregaron a las autoridades federales y solicitaron asilo en Estados Unidos.

Las carpas de Tornillo, el nuevo centro de detención para niños inmigrantes (fotos)

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