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Pedir refugio en México, la tarea titánica a la que se enfrentan los migrantes de la caravana

El proceso para pedir una protección migratoria en México está colapsado. Sin personal y con un escaso presupuesto los organismos mexicanos enfrentan graves retrasos. Sumado a eso, más del 90% de los centroamericanos que se presentaron ante una autoridad migratoria acabaron deportados.
24 Oct 2018 – 7:41 AM EDT

Los miles de centroamericanos que llegaron con la caravana de migrantes a México deberán lidiar con las debilidades de la institución responsable de tramitar los casos de refugio: la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Según expertos, no tiene ni el personal especializado ni el presupuesto para resolver rápidamente las solicitudes que ya llegaron o están por llegar en los próximos días. Esas fallas aumentan el tiempo de espera que incluso puede ser de meses a un año, aun cuando el plazo máximo de resolución debería ser de 45 días hábiles.

La estatal Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) advirtió del problema a inicios de 2018. En un comunicado, aseguró que el rezago de Comar en la resolución de los casos era de 60%: de 14,596 solicitudes iniciadas en 2017, más de siete mil no fueron resueltas. En octubre de 2017, Comar se excusó al decir que como consecuencia del sismo que vivió el país en septiembre se suspendían los plazos de los procedimientos de los que era reponsable, entre ellos, las peticiones de refugio.

"Tal situación preocupa al considerar que han sido reportados 2,400 procedimientos abandonados y desistidos, presumiblemente como respuesta a los largos plazos de resolución y la poca información que se proporciona a los interesados", reclama la CNDH. Mientras, los centroamericanos —y cualquier solicitante de refugio— en México no pueden trabajar legalmente. Solo les queda esperar o regresarse a su país.

Con la llegada de la caravana a México esta semana, las autoridades federales y del estado de Chiapas contabilizaron las primeras solicitudes de protección entre los más de siete mil migrantes que se estima viajan en la caravana: 1,028 en los últimos tres días.

La especialista en temas migratorios Martha Sánchez augura que, con este panorama, la espera para este grupo de centramericanos podría ser "traumática".

Pero además de los que pidieron refugio, sin expectativas, otros 3,000 inmigrantes que marchaban en la caravana huyendo de la violencia y la pobreza volvieron a Honduras, aseguró el gobierno de ese país. Esto en un contexto de tensión en el que el presidente Donald Trump amenazó a sus pares centroamericanos y de México con que deben frenar este éxodo masivo; aseguró además que entre los viajeros hay "criminales", incluso sugirió que había terroristas; y advirtió que quitará la ayuda que ha dado a estas naciones.


Las razones de la espera

La directora del Instituto para las Mujeres en la Migración, Gretchen Kuhner, calcula que la Comar no tiene más de 30 especialistas en materia de refugio en todo el país. La cifra aproximada coincide con la de otros expertos consultados. Si fuera así, en 2017 cada uno debió haber resuelto casi 500 solicitudes ese año. "La capacidad de México para atender peticiones de refugio es muy pequeña. No tiene la capacidad para rápidamente tramitar esos casos individuales", aseguró.

Una solución a la vista para este grupo de centramericanos que acaba de llegar, considera, podría estar en manos del nuevo gobierno, el de Manuel López Obrador, pero este no asumirá hasta en enero de 2019. Aún falta para eso. El presidente electo prometió visas de trabajo para los centroamericanos. Dijo que necesitarán más de 400,000 personas que puedan trabajar en el campo y la construcción.


El excanciller mexicano Jorge Castañeda explica las fallas de Comar como un descuido que puede tener "lógica": asegura que años atrás la cifra de solicitantes de refugio eran más bajas. Aún así, reclama que una vez que comenzó la crisis de migrantes centramericanos en 2014 —cuando 68,541 niños migrantes fueron detenidos—, el gobierno mexicano debió comenzar a tomar medidas. Es esa la razón por la que ahora debieron pedir la ayuda internacional de organismos multilaterales como Acnur.

Para solicitar refugio a México, el inmigrante debe demostrar "temores fundados de ser perseguido", ya sea por raza, género, nacionalidad o violencia, y que su país no puede protegerlo. Una vez que llegan, tienen 30 días hábiles para pedirlo por escrito a la Secretaría de Gobierno que, a su vez, pedirá a la Secretaría de Relaciones Exteriores una opinión sobre las condiciones prevalentes del país de origen del solicitante. En 15 días esto debe estar resuelto y 45 días después el inmigrante debería conocer cuál fue la decisión sobre su caso.

Un país de deportaciones

Entre enero y agosto de 2018, nueve de cada 10 centroamericanos que se presentaron ante una autoridad migratoria en México fueron deportados. Se trata de 69,097 ciudadanos del llamado Triángulo Norte.


Y la cifra no es una sorpresa. El alto porcentaje de expulsiones se ha mantenido desde 2013, el primer año en que la Secretaría de Gobierno publicó las estadísticas.

En 2016, casi la totalidad de los migrantes salvadoreños, hondureños y guatemaltecos fueron regresados a sus países. Y en 2017 se repitió la misma tendencia.

El excanciller Castañeda considera que el elevado número de deportaciones se explica porque "desde 2014 México aceptó hacer el trabajo sucio de Estados Unidos, inútilmente, a cambio de nada". Critica que la presión política opaque al estado de derecho y a las leyes.

La directora del Instituto para las Mujeres en la Migración, Gretchen Kuhner, tiene una esperanza: que la atención mediática que ha recibido esta caravana pueda darle un golpe a la baja a las altas cifras de deportaciones de centroamericanos de los últimos años.


La infografía de esta nota fue realizada por Mariano Zafra

Caravana de migrantes centroamericanos desafía a Trump y sigue camino a Estados Unidos (fotos)

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