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Nicaragüenses protestan contra la violencia desatada en Masaya y exigen la renuncia de Ortega

La brutal ofensiva del gobierno contra la comunidad indígena de Monimbó provocó el rechazo de cientos de personas que salieron este sábado a las calles de la capital a la marcha 'Masaya florecerás', a la cual también se le unió otra convocada para el mismo día en la que pidieron una vez más la dimisión del presidente Daniel Ortega.
21 Jul 2018 – 7:31 PM EDT

Cientos de nicaragüenses salieron este sábado a las calles de Managua para protestar contra el gobierno y la violencia paramilitar desatada esta semana en Masaya, ubicada a unas 20 millas (31 km) al sur de Managua, y su aguerrido barrio indígena Monimbó.

Un operativo conjunto de policías y paramilitares dejó cinco muertos el pasado martes en Monimbó, uno de los pocos lugares de Nicaragua donde los ciudadanos mantenían barricadas en resistencia.

Al grito de "¡Viva Nicaragua!" y "Masaya florecerás" adultos y niños exigieron justica por esos asesinatos. Algunos cubrían sus rostros con máscaras y pañoletas blancas y azules, mientras otros escribían en las paredes para pedir prisión para el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Esta marcha se terminó uniendo con otra convocada para este mismo día con el lema "Solo el pueblo salva al pueblo, ¡de que se van, se van!", confluyendo todos en una céntrica calle de Managua para exigir el cese de la represión del gobierno y la salida de Ortega.

Los nicaragüenses gritaron al unísono "es un delincuente este presidente" a su llegada al final de la manifestación, que tuvo lugar en una simbólica rotonda, donde se mantienes algunas cruces y fotos de los caídos durante las protestas. Desde que empezó la crisis en Nicaragua se cuentan más de 300 personas asesinadas por policías, parapolicías, paramilitares y antimotines.

"¡Pueblo, únete!", "¡El pueblo unido jamás será vencido!" y "¡Libertad para los presos políticos!", "Queremos libre nuestra Nicaragua" fueron algunas de las consignas gritadas por los manifestantes, quienes portaron cientos de banderas del país.

El gobierno de Ortega es señalado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos como responsable de "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país".

Las protestas contra Ortega han dejado más de 2,000 heridos, según datos publicados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El débil diálogo

Las manifestaciones se realizan después que Ortega arremetió este jueves contra los obispos calificándolos de golpistas y de ser parte de un complot contra su gobierno.

Los clérigos intentan desde mayo mediar en un diálogo que permita una salida a la crisis generada por la violenta represión a las protestas, que dejan cientos de muertos en tres meses.

"(Vamos a) meditar las palabras del señor presidente y luego vamos a tomar una decisión" sobre si se continúa en la mediación, afirmó el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal.

La Alianza, que integran grupos de la sociedad civil, rechazó el intento del gobierno de boicotear el diálogo. "No permitiremos que se criminalice el actuar de los obispos en su rol de mediadores y se les tilde de 'golpistas'", señaló el movimiento en un comunicado.

Según Ortega, quien gobierna desde hace 11 años, la propuesta que le hicieron los obispos para adelantar las elecciones de 2021 a marzo de 2019 y democratizar el Estado son parte de una conspiración "golpista".

"Yo pensaba que eran mediadores, pero no, estaban comprometidos con los golpistas", dijo el gobernante en un virulento discurso el jueves en la celebración del 39 aniversario de la Revolución Sandinista en Managua.


En fotos: Las pancartas y los símbolos de los manifestantes en Nicaragua

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