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Se reanuda el diálogo en Nicaragua: ¿sacará Ortega la carta de las elecciones anticipadas?

Luego de casi ocho semanas de violencia y 160 muertes, el presidente nicaragüense parece listo para hacer concesiones. Pero muchos dicen que solo su renuncia inmediata traerá la paz.
15 Jun 2018 – 10:18 AM EDT
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Un día después de que las calles de las principales ciudades de Nicaragua quedaran vacías por un paro nacional, el diálogo nacional podría reiniciarse el viernes entre el gobierno de Daniel Ortega y los grupos opositores en un esfuerzo por poner fin a una sangrienta crisis política de ocho semanas.

La Conferencia Episcopal Católica de Nicaragua dará a conocer este viernes la respuesta de Ortega a una propuesta que podría significar la convocatoria de elecciones anticipadas que lo obligarían a dejar su cargo más de dos años antes de que termine su mandato en 2021.

"Estaremos dando a conocer a la comunidad nacional e internacional la propuesta que presentamos al señor presidente y la carta que él nos ha enviado con su planteamiento, lo que someteremos a debate para buscar un consenso", anunciaron los obispos en un comunicado.

Las organizaciones de derechos humanos dicen que más de 160 personas han muerto en protestas callejeras y una implacable represión por parte de la policía y paramilitares partidarios del gobierno desde que comenzaron las manifestaciones el 18 de abril, inicialmente por una reforma al sistema de seguridad social que aumentó los impuestos.

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Los opositores al gobierno están exigiendo la renuncia de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, un grupo que aglutina al sector privado, la sociedad civil, estudiantes y agricultores, ha dicho que solo volverían a unirse al diálogo si Ortega y Murillo aceptan renunciar. Las conversaciones sobre la crisis, los disturbios más sangrientos que Nicaragua ha visto desde la década de 1980, se suspendieron el 23 de mayo debido a la falta de progreso.

Los representantes de Ortega en el diálogo esquivaron en todo momento discutir la agenda democratizadora planteada por los obispos y la sociedad. Exigieron desarticular los ‘tranques’ ciudadanos, que ha sido el método de protesta que más presión le ha metido al régimen.

Desde entonces, los ‘tranques’ – barricadas en las carreteras - han aumentado en todo el país y las ciudades han presenciado batallas campales entre policías fuertemente armados y oponentes, en su mayoría estudiantes con morteros caseros. Según Francisca Ramírez, líder campesina, alrededor de 125 ‘tranques’ obstaculizan las principales vías de acceso del país. Eso sin meter las miles de barricadas que los ciudadanos han levantado dentro de las ciudades, como Masaya y León, para protegerse de los ataques armados.

Reunión secreta con EEUU

El anuncio de la decisión de Ortega se produce después de tres días de secretas reuniones con la embajadora de los Estados Unidos Laura Dogu y Caleb McCarry, un enviado especial del senador Bob Corker de Tennessee, el presidente republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Los funcionarios estadounidenses han dicho poco sobre las reuniones. En un comunicado, la Embajada de Estados Unidos en Managua los describió como "un esfuerzo de buena fe" para ayudar a todas las partes a "encontrar una solución pacífica a la crisis democrática".

Un vocero del Departamento de Estado le dijo a Univision News: "No discutimos conversaciones diplomáticas privadas". La oficina del senador Corker no respondió al mensaje de Univision en busca de comentarios.

Ortega informó a la delegación estadounidense de su voluntad de celebrar elecciones anticipadas, según Medardo Mairena, dirigente campesino y coordinador del Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía.

No se mencionó ninguna fecha específica, aunque algunas fuentes consultadas por Univision News dijeron que idealmente se realizarían en los primeros meses de 2019, antes del 18 de abril, aniversario de las protestas.

Ortega permanecería en el poder hasta esa fecha, dando tiempo para implementar reformas en el sistema electoral, lo que sus opositores dicen es clave para reparar el daño a las instituciones del país bajo su régimen autocrático de 11 años.

"Ortega está proponiendo adelantar las elecciones cuando estamos pidiendo su renuncia", dijo Mairena en una comunicación con los campesinos que mantienen los tranques en puntos específicos del interior del país. "Si él está diciendo que adelanta elecciones, que permite que sean supervisadas, con todas las garantías, eso es un adelanto producto de la presión que tenemos," agregó.

Aún no está claro si en esta etapa las elecciones anticipadas son una opción viable debido a la creciente cantidad de muertos y los continuos actos de represión por parte del gobernante Frente Sandinista de Ortega.

"Es demasiado tarde. Están cometiendo crímenes de Estado, es una carnicería", dijo Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH). "El pueblo no va a dejar la rebelión hasta que esta gente (Ortega y Murillo) se vayan", agregó.

"Es increíble cómo se ha deteriorado la situación desde el fin de semana", dijo Edmundo Jarquin, un líder de la oposición política y ex candidato presidencial, refiriéndose al creciente número de víctimas mortales, los tranques y ataques a las estaciones de policía. "La respuesta de Ortega a la reunión con los obispos el pasado jueves ha sido una mayor represión", dijo, refiriéndose a los esfuerzos de Ortega para restaurar el control del país y restaurar el tráfico comercial. “No lo ha logrado pese a más muertos y heridos. Es obvio que ya no bastan elecciones anticipadas y la dinámica del conflicto conduce a que cada vez más sectores pidan su renuncia”, agregó.

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Una opción podría ser la renuncia de Murillo como parte de la transición a nuevas elecciones. Murillo es aún más impopular que su esposo y su salida podría ayudar a calmar la ira en las calles.

Sin embargo, en caso de que Ortega y Murillo se vean obligados a renunciar, no queda claro quién gobernaría durante la transición. Se podría nombrar una junta político-militar como existía después de la revolución de 1979 que derrocó al dictador Anastasio Somoza y que irónicamente incluyó a Ortega como uno de sus cinco miembros.

¿Ejército neutral?

El Ejército nicaragüense, que se mantuvo neutral durante el conflicto, ahora debería asumir un rol más activo para restablecer la paz, dijo uno de los principales comandantes del Frente Sandinista, Luis Carrión, al periódico digital Confidencial.

“Cuando esto empezó y el Ejército declaró que no iba a intervenir, eso fue visto como una declaración positiva, porque se asumía que mal que bien -aún con represión policial- esta era una lucha cívica, una lucha política, pero Daniel Ortega ha desatado el terror; ha armado a civiles y les soltó la mano para reprimir”, criticó Carrión.

Ortega había complicado su propio futuro al permitir que la represión durara tanto tiempo y se intensificara, según Mario Arana, un hombre de negocios y expresidente del Banco Central. "Eso ha inflamado a la gente aún más", dijo.

Por un lado, las elecciones anticipadas evitarían crear un vacío de poder, permitiendo tiempo para negociar las garantías y condiciones necesarias, con supervisión internacional que podría hacer viable una transición, quizás con restricciones a los poderes presidenciales de Ortega, dijo.

"Pero, es un poco tarde y muchos creen que tiene que irse y tal vez incluso dejar el país", dijo.

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