Daniel Inc: Cómo Daniel Ortega financió una dinastía política en Nicaragua

Desde que asumió el cargo en 2007, Daniel Ortega ha canalizado más de 4,000 millones de petrodólares venezolanos a través de Albanisa, una telaraña de compañías controladas por el Frente Sandinista, fuera de los controles estatales. La deuda venezolana acumulada, que ahora se cierne sobre el país, supera la de su sistema de seguridad social que desencadenó enormes protestas callejeras.
5 May 2018 – 3:57 PM EDT

En 2008, Rodrigo Obregón fue premiado por su dedicación al izquierdista Frente Sandinista de Nicaragua al ser nombrado subdirector de Albanisa , un multimillonario acuerdo de cooperación con Venezuela, país con abundantes recursos petroleros.

Obregón, ingeniero civil de formación, lo vio como una oportunidad para seguir contribuyendo a la reconstrucción de su país después de décadas de un ciclo aparentemente interminable de dictadura, revolución y guerra civil.

Pero, una década más tarde, en momentos en que Nicaragua se sumerge en otra ronda de caos por la represión a unas protestas ciudadanas que se han cobrado más de 40 muertos, teme que la alianza con Venezuela haya tenido el efecto opuesto. Con una deuda pendiente de más de 3 mil millones de dólares, Obregón y otros advierten que 'Albanisa' era poco más que un gigantesco esquema financiero para mantener al presidente sandinista Daniel Ortega en el poder al recompensar a sus aliados, incluyendo a su esposa e hijos, mientras dejaba el país hipotecado hasta el cuello.

"Albanisa es la niña de los ojos de Ortega", asegura Obregón, quien abandonó la empresa en 2014 cuando entró en desacuerdo con su gerencia por las preocupaciones que, según él, planteó acerca de la manipulación política de las finanzas y la falta de transparencia.

"Ortega utilizó Albanisa para comprar a todo el mundo de una forma que nunca antes se había visto en la historia de Nicaragua", dijo en una entrevista en su oficina en Managua. "No permitieron que nadie le pusiera las manos encima, ni siquiera los funcionarios del Tesoro del país".

Los medios de comunicación mundiales han estado reportando en los últimos días protestas callejeras en Nicaragua contra el gobierno de Ortega y la represión a los manifestantes.

Las protestas se desencadenaron por un impopular aumento de impuestos que tenía la intención de recaudar 250 millones de dólares para rescatar el sobrecargado sistema de seguridad social del país, el INSS. Pero detrás de esas protestas se esconde una historia mucho más turbia de presuntos abusos de poder, nepotismo e irregularidades financieras, que hace que la crisis de la seguridad social luzca débil en comparación.

"Estamos hablando de una deuda que es exponencialmente más alta que el déficit actual de la Seguridad Social y que todos los nicaragüenses tendremos que pagar", lamentó.

Combatiente sandinista

Obregón creció bajo la dictadura de Anastasio Somoza y trabajó para el gobierno como ingeniero civil. Al igual que muchos jóvenes nicaragüenses, simpatizaba con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), un movimiento revolucionario encabezado por nueve "comandantes", entre los que se incluía Daniel Ortega.

Obregón dice que proporcionó mapas del sistema de alcantarillado de Managua para ayudar a las células clandestinas de la guerrilla urbana a sorprender a la Guardia Nacional de Somoza. "Salían de las alcantarillas para lanzar cócteles Molotov", recuerda.

En julio de 1979, Somoza huyó del país y los comandantes sandinistas tomaron el poder. Obregón se unió al nuevo Ministerio de la Construcción donde dirigió una unidad de construcción de puentes. Pero, cuando estalló la guerra civil entre los sandinistas y un ejército 'Contra' respaldado por Estados Unidos, Obregón no esperó a que lo llamaran y se ofreció como voluntario, sirviendo en las filas de las fuerzas armadas desde 1984 hasta 1989. Alcanzó el rango de capitán, jefe de operaciones de un batallón del ejército en el norte de Nicaragua.

"Nos enfrascábamos en feroces combates", dijo, hojeando antiguas fotos en blanco y negro de la época, en las que aparecía con su unidad. La guerra estaba llegando a su fin cuando Ortega fue sorpresivamente derrotado en las elecciones de 1990 y la paz regresó.

Obregón se unió a un grupo de leales profesionales y técnicos sandinistas dedicados a ayudar a Ortega a regresar al poder. Se trabajó mucho para reconstruir el país y está orgulloso de su trabajo en el sur de Nicaragua construyendo escuelas, caminos y puentes.

Los sandinistas siguieron siendo una fuerza poderosa en el país. Ortega se postuló sin éxito para las elecciones tres veces — en 1990, 1996 y 2001 — antes de finalmente ganar en 2006.

Nace Albanisa

Después de su elección, Ortega no perdió tiempo en firmar el acuerdo de cooperación con Venezuela, uniéndose al programa Petrocaribe que ofrecía suministros de petróleo a sus aliados socialistas bajo términos generosos.


Según el acuerdo, la empresa petrolera estatal venezolana, Pdvsa, acordó satisfacer todas las necesidades de petróleo de PetroNic, su contraparte nicaragüense. Pero solo el 50% del pago se debía hacer por adelantado, y la otra mitad se repartía en 25 años, con solo un 2% de interés.

Para manejar el acuerdo, se creó una empresa conjunta — Albanisa — cuyo 51% era controlado por Pdvsa y el restante 49% era controlado por PetroNic.

Al mismo tiempo, la empresa petrolera estatal venezolana, Pdvsa, acordó prestar el 50% del valor del petróleo a una cooperativa privada nicaragüense, Caruna (Caja Rural Nacional), controlada por el Frente Sandinista de Ortega. El presidente designó al tesorero del partido, Francisco López, como vicepresidente de Albanisa.


Cuentas secretas

Durante años, los asuntos de Albanisa, que significa 'Alba de Nicaragua S.A', estuvieron envueltos en un secreto total. En 2011, el periódico digital nicaragüense Confidencial publicó el primer artículo de investigación que cuestionaba "Las cuentas secretas de Albanisa" utilizando documentos filtrados para destacar cómo la ayuda venezolana se desvió hacia el control privado de Ortega.

Siguió en 2015 y 2016 con más reportajes que arrojaron luz sobre decenas de empresas vinculadas a Albanisa, "señalando la manera irresponsable y discrecional en que se han manejado los ingresos procedentes del petróleo ... sin ninguna lógica de inversión o racionalidad económica".

Se crearon filiales en Albanisa: de una unidad forestal (Alba Forestal), de un proyecto de energía eólica ( Alba Generación) y de un banco. También había una refinería de petróleo, una aerolínea, una compañía de teléfonos celulares, un hotel, una serie de gasolineras, edificios de apartamentos de lujo, una granja de tilapias, un negocio de algodón y arroz, una granja de cerdos e incluso un negocio de gusanos de la seda.

La compañía llegó a emplear alrededor de 1,500 personas, según Obregón, repartidas en una red de oficinas. Dos de los hijos de Ortega: Rafael y Laureano, fueron puestos a cargo de algunas de las compañías. "Se paseaban por los pasillos de la oficina como pavorreales", dijo Obregón.

No existe una contabilidad pública para esas empresas, algunas de las cuales parecen existir solo en papel, según Confidencial, así como informes del diario La Prensa.

"No conocemos la estructura legal, quiénes son los accionistas o si hay ganancias", dijo Carlos Fernando Chamorro, editor de Confidencial. "Hay una falta total de transparencia gubernamental. Es necesario que se haga una auditoría", agregó.

Univision Noticias intentó sin éxito contactar a Albanisa, así como al gobierno nicaragüense en Managua y su embajada en Washington DC para buscar comentarios.

El periódico acusó a los funcionarios del gobierno de Ortega de "ocultar información y envolver todo en un secretismo extremo", y describió a la compañía como "una incubadora de empresas controlada completamente por la familia del presidente".

Obregón respalda gran parte de lo que Confidencial ha reportado. Durante sus cuatro años en Albanisa, dice que gradualmente se desalentó por la forma en que se aprobaban los proyectos sin investigación ni consulta adecuadas, como estudios de mercado o estudios de impacto ambiental.

Un proyecto en particular lo molestó; una refinería de $ 4 mil millones, llamado: 'El sueño supremo de Bolívar', el nombre del héroe independentista venezolano Simón Bolívar. Nicaragua ya tenía dos refinerías y no producía petróleo. "¿A quién le vamos a vender?", preguntó.

Su jefe, López, le dijo que no se preocupara por "tonterías burguesas", recuerda.

La refinería nunca se construyó, aunque Obregón estima que se gastaron entre 300 y 400 millones de dólares en el proyecto, que consiste actualmente en unos pocos tanques de almacenamiento de combustible, según informes de la prensa local.

Después de dejar la compañía en 2014, Obregón fue a Confidencial y contribuyó con otros artículos que exponen las actividades de Albanisa. Pero fuera de Nicaragua no se les prestó atención a las acusaciones.

Pese a todos sus defectos, la Nicaragua de Ortega parecía un modelo bastante exitoso para muchos observadores, en comparación con sus vecinos, Honduras, El Salvador y Guatemala, sumidos en la violencia de pandillas, el narcotráfico y los escándalos políticos.

Autoritarismo estable

Los críticos dicen que la generosidad de Albanisa ha tenido un impacto enorme en la fortuna política de Ortega, pues ha ayudado a estabilizar las finanzas de la nación y ha propiciado años de crecimiento económico constante que le han quitado la presión de la crítica internacional y nacional a su estilo autoritario de gobierno.

Albanisa liberó a Ortega de las limitaciones de los acuerdos de ayuda internacional tradicional que los países pobres generalmente deben buscar con Estados Unidos, la Unión Europea o las Naciones Unidas. Cuando Estados Unidos eliminó su programa de ayuda de 175 millones de dólares para Nicaragua, Ortega apenas pestañeó.


A nivel nacional, las encuestas muestran que la mayoría de los nicaragüenses de bajos ingresos y con una educación más baja, especialmente en las áreas rurales, estaban satisfechos con la forma en que funcionaba la democracia en Nicaragua. En 2016, Ortega disfrutaba de un índice de aprobación del 64%, según el Barómetro de las Américas (LAPOP), publicado por la Universidad Vanderbilt.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han elogiado el manejo de Ortega de la economía nicaragüense. "A pesar de la turbulencia económica mundial, Nicaragua se ha destacado por mantener niveles de crecimiento por encima del promedio de América Latina y el Caribe", escribió el Banco Mundial en un resumen el 16 de abril, días antes de que estallaran las protestas callejeras.

Luego destacó las "políticas macroeconómicas disciplinadas" del gobierno y las "innovadoras estrategias para luchar contra la pobreza".

Albanisa tuvo gran influencia en eso, pues le dio a Ortega un flujo constante de fondos para programas sociales, incluyendo alimentos y vivienda, administrados estrictamente por el Frente Sandinista.

Una vida en fotos: Daniel Ortega, de revolucionario marxista a autoritario corporativo

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Albanisa trajo alrededor de 580 millones de dólares anuales hasta que los fondos comenzaron a mermar, una gran suma para una economía como la de Nicaragua, pues representa el 34% de los ingresos estatales y el 23% de los ingresos de exportación, dicen los economistas.

De ese dinero, el 38% se gastó en programas sociales sandinistas. El otro 62% entró en su cartera de inversiones, según los registros examinados por el economista nicaragüense Adolfo Acevedo.

La deuda pendiente de Albanisa asciende a 3.2 mil millones de dólares, según Acevedo, quien estima pagos anuales futuros en 180 millones de dólares. Como se están agotando los suministros de petróleo venezolano, Nicaragua ahora está obligada a comprar su combustible en el mercado abierto. A los economistas como Acevedo les preocupa que Nicaragua no tenga suficiente efectivo para pagar la deuda ni para comprar combustible.

No había nadie disponible en el Banco Mundial y el FMI para hacer comentarios sobre sus evaluaciónes del manejo de la economía por parte de Ortega.

El informe anual de "Transparencia" mundial del Departamento de Estado de 2017 dijo que Nicaragua no había contabilizado públicamente toda la asistencia que recibe de Venezuela o no había auditado adecuadamente a Albanisa.

"Las asignaciones y ganancias de las empresas estatales se incluyeron en el presupuesto en términos netos, pero la mayoría de las empresas estatales, incluyendo Albanisa, no han sido sometidas a auditorías", afirmó.

Las cosas están cambiando

Ortega fue reelegido por tercera vez en 2016 con un sorprendente 72% de los votos, aunque la legitimidad de la votación fue ampliamente cuestionada después de que los gobernantes sandinistas manipularan el Consejo Electoral.

Sin embargo, en los últimos años las cosas han estado cambiado gradualmente. La caída del 50% en los precios del petróleo ha reducido drásticamente la capacidad de Venezuela para pagar a su forma y mucho menos para ayudar a sus aliados con descuentos en el petróleo.

El flujo de petróleo se ha reducido un 80% desde 2014 y Nicaragua se ha visto obligada a recurrir al mercado abierto, más caro, para garantizar sus necesidades de combustible con divisa fuerte. El FMI advirtió en junio de 2017 que a raíz del creciente déficit de la seguridad social y la reducción de la cooperación venezolana "probablemente intensifiquen las presiones de gasto en los próximos años".

Continuó afirmando que la capacidad de Nicaragua para pagar su deuda "depende de la capacidad de los activos de Albanisa para generar rendimientos suficientes y mantener un bajo nivel de pérdidas.” Pero la falta de transparencia impide saber si sus inversiones son seguras.


Los funcionarios nicaragüenses también le aseguraron al FMI que la deuda pendiente es privada entre Venezuela y Albanisa. "No hay ninguna intención para que el gobierno absorba ninguna de las deudas de Albanisa con Venezuela", afirmó el FMI.

Pero muchos nicaragüenses dudan de la palabra del gobierno. "No hay duda de que este es un trato público entre PetroNic y Pdvsa .... al final, los nicaragüenses tendremos que cubrir el 49% (propiedad de PetroNic) con nuestras reservas del Banco Central ", dice Obregón.

Las cosas solo han empeorado en los últimos meses, minando aún más la confianza en el gobierno de Ortega.

En diciembre de 2017, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones al presidente del Consejo Electoral, Roberto Rivas, alegando fraude electoral y corrupción financiera.

Mientras tanto, la administración Trump está aumentando la presión sobre el gobierno del "loco" Nicolás Maduro en Venezuela, al imponerle sanciones a más de 50 altos funcionarios acusados de debilitar la democracia. El Tesoro de los Estados Unidos también impuso sanciones que prohíben negociar nuevas deudas y acciones emitidas por el gobierno venezolano y Pdvsa.

Funcionarios estadounidenses también advirtieron a las empresas locales nicaragüenses con vínculos con Estados Unidos que tengan cuidado al hacer negocios con Albanisa. Los miembros del Congreso estadounidense han discutido una llamada 'Ley NICA' que busca disuadir la inversión extranjera en Nicaragua mediante la imposición de condiciones democráticas estrictas sobre los préstamos de las principales instituciones financieras internacionales.

Albanisa representa "la tragedia de los Ortega: tan avariciosos de poder y riqueza y con demasiado dinero fácil de Venezuela", dijo Richard Feinberg, un experto en América Latina de la Universidad de California en San Diego. "Ahora están atrapados, temerosos de dejar el poder por miedo a la exposición y la justicia a manos del pueblo".

Obregón dice que recibió amenazas luego de abandonar la empresa. "Recibo llamadas telefónicas. Me dicen cosas como: 'Este es el último día de tu vida, despídete'", dijo.

"Tienen miedo de que la gente descubra el despilfarro de dinero y todas las transacciones sucias", agregó.

En fotos: Las pancartas y los símbolos de los manifestantes en Nicaragua

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