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"Únanse a nosotros": la súplica de los manifestantes el día que los antimotines volvieron a las calles de Managua

Una marcha convocada en Managua que pretendía llegar a la sede de la Asamblea Nacional fue frenada por policías antimotines. Además, los estudiantes le dieron un ultimátum al gobierno de Ortega: le exigen que las más de 40 muertes de las protestas sean investigadas por una comisión internacional e independiente.
3 May 2018 – 11:54 PM EDT
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MANAGUA, Nicaragua-. El antimotín fue desarmado por el abrazo de la universitaria. No pudo seguir manteniendo la postura de imperturbable. El apretón, abierto y directo, ruborizó al oficial. No pudo contener la sonrisa por más que trató de reprimirla. La joven le decía al oído “únanse a nosotros”. Hubo más sonrisas detrás de los cascos y escudos de reglamento. Los otros efectivos policiales veían de reojo y atónitos la escena. Una escena que resulta inusual en los últimos días en Nicaragua. La estudiante mostraba afecto por un miembro de las fuerzas antidisturbios quienes son acusados de muchas de las más de 40 muertes durante la protesta nacional contra el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El oficial llevaba pintado en su chaleco protector un mote: ‘Wolf’. La atención de la universitaria en ‘Wolf’ se debió a que el oficial era igual de joven que las decenas de manifestantes que este miércoles trataron de llegar a la Asamblea Nacional nicaragüense para expresar su repudio a la ‘Comisión de la Verdad, Justicia y Paz’, recién creada por el oficialismo para “esclarecer los hechos” entorno a las 44 muertes que ocurrieron durante estos disturbios, según la cifra confirmada por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Los universitarios partieron desde la Universidad Centroamericana (UCA) y pretendían marchar 4.8 kilómetros hasta la sede del Parlamento, al costado este de la Avenida Bolívar, el viejo centro de Managua que fue remozado por la vicepresidenta Rosario Murillo. Pero los estudiantes apenas recorrieron un poco más de la mitad del camino hasta la Loma de Tiscapa, enfilándose sobre la Avenida Bolívar, desde donde se ve el manso Lago Xolotlán. La vista es flanqueada por los ‘Árboles de la Vida’, ornamentos-amuletos del gobierno, y que durante estas protestas han comenzado a ser derribados. Los jóvenes se toparon con cientos de antimotines que cercaban la calle de un lado a otro.

Seguir la marcha era imposible. Las fuerzas antidisturbios estaban inamovibles. La cantidad de antimotines doblaba a los universitarios que pretendían llegar al Parlamento. Tras algunos días de tensa calma y el cese de la represión por parte de las autoridades, la policía volvía a las calles de Managua, el principal foco de las protestas nacionales. Sin embargo, durante la jornada de este miércoles no desenfundaron sus armas ni explotaron sus bombas lacrimógenas contra los universitarios como en semanas anteriores.

Los oficiales no emitían siquiera gestos ante los gritos de los jóvenes que les pedían lugar para proseguir con la marcha. No eran los antimotines que sin chistar atacaban todo atisbo de protesta pacífica. Parecían más bien la guardia de Gales: no reaccionaban a las increpaciones.

“Déjenos pasar, somos ciudadanos nicaragüenses. No somos delincuentes. En nombre del pueblo de Nicaragua les pedimos que nos dejen circular”, clamaba Edwin Carcache, miembro del Movimiento 19 de Abril, la agrupación estudiantil que surgió durante las protestas y que le ha plantado la cara al régimen Ortega-Murillo. Otras jóvenes les gritaban “¡asesinos, asesinos!”.

Denis Darce, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), criticó que el gobierno “no deja a la ciudadanía manifestarse”.

“Si queremos un diálogo tenemos que expresarnos, que la gente ejerza sus derechos de manifestación. El gobierno no respeta ese derecho constitucional. Todo lo que ha sucedido (muertes) es a causa de la negación de esos derechos. Es una actitud de seguir reprimiendo a la ciudadanía”, dijo el defensor de derechos humanos a Univision Noticias.

Los estudiantes dan un ultimátum al gobierno

José Alberto Montoya, estudiante de secundaria, aseguró que el motivo de la marcha era llegar a la Asamblea Nacional para dejar en claro que no creen en la ‘Comisión de la Verdad’ concebida por los diputados sandinistas. “Esa comisión nació muerta, no tiene credibilidad. ¿Vos crees en Gustavo Porras?”, cuestionó el joven. Gustavo Porras es el presidente del Parlamento, un sindicalista leal a Ortega y Murillo, que la noche del sábado 21 de abril fue visto con efectivos militares dirigiendo operativos contra las protestas pacíficas.


“Veníamos a expresar nuestros sentimientos ante la Asamblea Nacional. Estamos cansados de la corrupción. Cansados de que quieran hacer una Comisión de la Verdad entre ellos mismos. Se quieren burlar de nosotros”,
expresó Carcache.

El Movimiento 19 de abril, que aglutina a los universitarios que se pusieron al frente de las protestas, emitió este mismo día un comunicado en el que dan un ultimátum al gobierno Ortega-Murillo: exigen al Estado de Nicaragua aceptar en un plazo de no más de siete días que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y relatores de los derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) vengan al país para investigar y crear “una Comisión de la Verdad internacional e independiente”.

“La colaboración del Estado debe ser total y con el compromiso real de que los culpables sean llevados a una justicia de verdad”, advirtió Víctor Cuadras, uno de los representantes y voceros del Movimiento 19 de Abril.

Los universitarios demandan el esclarecimiento de los asesinatos, la negación de atención médica en los hospitales públicos a los heridos durante las protestas, los actos de torturas en las celdas de la Policía Nacional, las desapariciones ilegales, la falta de acceso a información en las morgues que ha impedido saber la cantidad real de víctimas, entre otros puntos.

“Si el Estado no cumple, llamaremos a un paro nacional. Porque organizado ya estamos. No tenemos miedo. Perdimos el miedo desde que mataron al primer compañero”, dijo Cuadras.

Por ahora, el gobierno de Ortega maneja el diálogo con varios sectores y moderado por la iglesia católica como salida a la crisis. Sin embargo, críticos a la administración sandinista afirman que el régimen solo “gana tiempo” para no sentarse a dialogar en realidad.

El gobierno convocó este mismo miércoles a los empleados públicos y miembros de la Juventud Sandinista a tomarse las rotondas de la capital para hacer contra plantones a los de los ciudadanos autoconvocados. Del mismo modo, la presencia policial regresó a las calles elevando de nueva cuenta la tensión en Managua.

Hasta la publicación de este artículo, la Avenida Bolívar seguía cerrada por los antimotines en la misma formación, en la que estaba ‘Wolf’, el joven oficial al quien el abrazo de la universitaria lo desarmó y lo hizo sonreír.

En fotos: Las pancartas y los símbolos de los manifestantes en Nicaragua

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