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Por qué es genial tener un hermano mayor (no lo niegues)

Por qué es genial tener un hermano mayor (no lo niegues)

Sí, lo sé, tener un hermano mayor a veces es un dolor de cabeza. Seguramente de niños te la pasabas peleando con él, te culpaba de sus travesuras y se adueñaba del control de la tele los domingos cuando tú solo querías era ver Chabelo.

Hace 12 años |
2 mins
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Significado de la piñata en la cultura mexicana

Significado de la piñata en la cultura mexicana

La piñata es una palabra que relacionamos directamente con los niños, los cumpleaños, los juegos y los muchos colores, pero su significado va mucho más allá de una fiesta, tiene una trascendencia cultural interesante. Este elemento artesanal puede elaborarse con una olla de barro o cartón, también con una estructura de alambre que se cubre con papel maché y es adornada de colores. En su interior le colocan dulces y frutas, se cuelga de una cuerda y se rompe con un palo por una persona que tiene los ojos vendados. En el momento de romperla se canta una canción especial. Son esenciales para celebrar los cumpleaños y la Navidad. La piñata clásica luce como una estrella que tiene 7 picos. Ésta representa a la idea de la lucha de la humanidad contra sus pasiones, por eso sus picos simbolizan los pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza). Cuando le pegas con los ojos vendados se representa la fe, pues no necesitas ver para poder creer y cuando se rompe se simboliza que se ha destruido el mal y se logran descubrir los frutos (el relleno es símbolo del amor de Dios). La historia más aceptada sobre la piñata cuenta que tiene su origen en China en donde se celebra el año nuevo con estos elementos coloridos. Se dice que fue Marco Polo quien llevó esta idea a Italia en el siglo XII, los españoles la copiaron y terminaron llevándola a América en la época de colonización y ésta quedó arraigada en México. En este país no puede faltar en las posadas que se celebran nueve días antes de la Navidad (16-24 de diciembre) y se recuerda la peregrinación de José y María antes del nacimiento de Jesús de Nazareth. Se cantan villancicos, se reza el rosario, se toma ponche, se encienden velas, etc. En otros países de Latinoamérica esta tradición se llama novena navideña, se celebra con elementos parecidos, pero no se usan piñatas. Hay varias versiones de las canciones populares que se cantan a la hora de romper la piñata en las posadas: “¡No quiero oro, ni quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata!” “¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino; ya le diste una, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó!” “¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino; dale, dale, dale, dale y no le dio, quítenle la venda, porque sigo yo!” Aunque hoy para celebrar los cumpleaños se pueden encontrar elaboradas en cartón con las figuras o motivos de los personajes animados del momento como superhéroes, castillos, princesas, animales, etc., recuerda que las piñatas son más que eso y que en México son elaboradas por manos de artesanos, por lo que tienen mucho valor cultural. Incluso existen pueblos enteros que fabrican las ollas piñateras y se distribuyen a los mercados para ser usadas en las festividades y continuar la tradición.

Hace 12 años
2 min
Relajarse en pareja durante las fiestas: ¡es posible y ¡necesario!

Relajarse en pareja durante las fiestas: ¡es posible y ¡necesario!

La temporada de fiestas ya comenzó (habrán visto decenas de comerciales en la televisión, avisos en las tiendas y ofertas en sus celulares). Es época de programar cenas, visitas, decorar la casa, hacer listas de regalos, ir de compras, saludar a la familia, darle tip al portero y etc, etc, etc. Pero, ¿qué hay de relajarse en pareja? Con tanta demanda en tan poco tiempo es muy fácil olvidarse de lo más importante: mantener armonía en el hogar, y con la pareja, que casi siempre termina siendo la persona en la que descargamos nuestras tensiones y frustraciones. La armonía, claro, no se consigue apretando un botón o bajando una aplicación al teléfono. Requiere trabajo en equipo y, en especial, establecer prioridades: dedicar calidad de tiempo a la familia y a la pareja debería ser algo prioritario en cualquier época del año, pero en especial en ésta que está llena de idas y venidas, eventos, estrés y en algunos casos, mucha angustia. Éstas son algunas formas de relajarse en pareja durante los meses de fiestas y llegar a fin de año en armonía: 1- Meditar juntos: Es un paso simple, que requiere unos minutos por la mañana o por la tarde, pero que hace una diferencia enorme en el día a día. Mi esposo dice que cuando medita está mucho más concentrado todo el día y se siente mucho mejor en todo lo que hace. Para meditar en casa no se necesita mas que un espacio en silencio, quizá una alfombra para sentarse. La meditación ayuda a aliviar el estrés y las tensiones y está relacionada con el mejoramiento de la salud física y emocional. 2- Ir al cine, solos: La temporada de fiestas coincide con el lanzamiento de los estrenos más esperados del año. La industria del cine siempre escoge estas fechas para presentar las películas más populares, muchas de las cuales luego reciben nominaciones a múltiples premios. Aprovecha una noche de semana e invita a tu pareja a ver una película, relajados. Apaga el teléfono y disfruta de una buena cinta en la pantalla grande. No pienses en listas de compras, invitados, ni en la suegra. Sólo disfruta de esas dos horas sin preocuparte por nada. Si no eres fan del cine, opta por un concierto de música clásica u ópera. Verás que son opciones que sirven para relajarse en pareja. 3- Hacer trabajo voluntario puede sonar extraño, pero dedicar tiempo junto a tu pareja para ayudar a alguien o contribuir con alguna causa, puede ser muy benéfico para ambos. En especial en una época donde pareciera que lo único que hay que hacer es ir de compras, desprenderse de ese maratón de consumo y valorar lo que tenemos y lo que podemos hacer por otros, es una forma de mantenerse unidos y relajarse en pareja. ¿Cuáles son tus planes con tu pareja para esta temporada?

Hace 12 años
2 min
No, calladita no te ves más bonita

No, calladita no te ves más bonita

Seguramente has escuchado alguna vez la frase "calladita te ves más bonita"... pues hay muchas otras maneras en las que este dicho aparece en los lugares menos pensados, como Internet ¿se te ocurre algún ejemplo?

Hace 12 años
1 min
Matrimonio interracial: cómo explicarle a los más chicos

Matrimonio interracial: cómo explicarle a los más chicos

Recuerdo perfectamente el día en el que mi ahora esposo me dijo si estaba lista para tener un hijo “morenito”. Mi esposo es afroamericano y luego de su comentario me pasé unos días pensando un poco en el matrimonio interracial, prestando atención a las parejas interraciales, y en especial a sus hijos, no porque tuviera dudas o prejuicios, simplemente porque si bien no era la primera vez que tenía un novio de otra raza, era la primera vez que hablaba de formar una familia. Leí en Internet horrorosas cosas que algunas personas dicen (quizá alentadas por el anonimato que da la red) sobre los hijos de cualquier matrimonio interracial. También me sorprendió mucho que recién en 1967 el gobierno de Estados Unidos pusiera fin a todas las leyes existentes en el país que impedían a personas de diferentes razas contraer matrimonio. Eso ocurrió un 12 de junio, y en los últimos años en esa fecha tiene lugar el llamado Loving Day, en el que se celebra la oportunidad de muchas personas de enamorarse y casarse con alguien de otra raza. Pero más allá de todo lo que se dijo y se dice, de los prejuicios y del rechazo de mucha gente, para mí, mi familia más que interracial es multicultural. El color de la piel no nos define como familia y estamos orgullosos de nuestras diferencias. Lo que nos define realmente es nuestra cultura, nuestro pasado y lo que le enseñamos a nuestras hijas, que crecen en una ciudad donde la diversidad cultural es tan amplia, que se respira todos los días, en todos los rincones. Matrimonio interracial: similitudes y diferencias Si bien no hay estadísticas oficiales, se estima que 1 de cada 12 parejas que se casan en Estados Unidos son interraciales. Esto me parece algo más que natural, en un país en el que conviven todas las razas y en el que cada vez hay más inmigrantes. Además, porque cuando alguien se enamora de otra persona, puede ver mucho más allá de su color de piel, de su raza, o de sus ancestros. Insisto, el amor de una pareja de diferentes razas no es distinto y menos real que el de una de la misma raza. Los problemas también son similares, las parejas discuten, se reconcilian, tienen proyectos en común, tienen miedos, tienen certezas, como cualquier otra pareja. Lo que ocurre en un matrimonio interracial y lo digo basado en mi experiencia, es que culturalmente tenemos diferentes “backgrounds”, y esto nos hace multiculturales. Cada uno de nosotros trae al día a día parte de su cultura, aprendemos uno del otro y aceptamos las diferencias. A veces no resulta tan fácil como suena, pero ninguna relación de pareja lo es. Hijos de matrimonios interraciales Mis hijas poco preguntan sobre nuestras diferencias, quizá porque están acostumbradas a ver gente de diferentes colores, tamaños, acentos…y ven la diversidad como algo natural. De vez en cuando mi hija mayor me pregunta por qué en Argentina todos son de piel clara y la familia de su papá es más “marrón”, pero no lo hace con miedo ni vergüenza, sino con la curiosidad de una nena de cinco años que observa su entorno. Ella cuenta feliz que tiene muchos primos, y con todos ellos juega y se trata de la misma manera. Quizá el hecho de que mis papás jamás me hayan dicho que una persona diferente es peor que yo, ni tampoco me inculcaron el miedo a lo diverso, haya hecho que mi familia sienta esto de ser “interracial” (o multicultural) como una hermosa experiencia, de la que estoy agradecida de ser parte y de la que aprendo todos los días.

Hace 12 años
3 min
Mundo multicultural: conoce todas las caras de vivir entre diversas culturas

Mundo multicultural: conoce todas las caras de vivir entre diversas culturas

Hace poco más de medio siglo, parecía tal vez algo imposible crecer en un mundo multicultural y convivir en paz y armonía. Fue el sueño que una vez tuvo Martin Luther King. También fue una vez el sueño de John Lennon que imaginó un mundo sin fronteras ni diferencias. Es el sueño también de todos los que por alguna razón nos ha tocado partir y criar a nuestros hijos lejos de casa. Y la verdad es que la historia nos ha enseñado en nuestros tiempos modernos que la cultura no es sólo un lugar con una frontera marcada y un pasaporte sellado. La dura realidad de las guerras de nuestra historia moderna y los enfrentamientos entre naciones han hecho que millones de personas decidan sembrar raíces lejos, cruzando mares y comenzando de nuevo. En mi caso crecí en Venezuela, un país que al igual que muchos de América le abrió los brazos a millones de inmigrantes. En mi escuela mis compañeritas de clase eran hijas de inmigrantes portugueses, italianos, españoles, y viví en un barrio judío por más de 30 años. Mis vecinos siempre pertenecieron a otra religión y en la mayoría de los abastos y panaderías de mi ciudad los acentos y tradiciones europeas eran parte de mi paisaje natal. No conozco otro ambiente que no sea un arco iris de idiomas, sabores, y costumbres totalmente distintas unas de otras. Ahora que vivo en Norteamérica, son otros los que nos han abiertos los brazos a nosotros para empezar de nuevo. Mi hijo está aprendiendo otra lengua, conviviendo con otras culturas, colores y razas, y prácticamente sin darse cuenta. Es parte del mundo en el que vivimos hoy y quiero pensar que en muchos rincones el sueño de Lennon se va haciendo realidad. Pero crecer entre un ambiente multicultural es tan bueno como duro en algunos casos. Creo que el reto más importante, al menos para los que somos padres inmigrantes, es no perder las raíces que nos formaron y mantenerlas vivas en nuestros hijos. Sin cerrarnos al lugar en el que vivimos, creo que debemos celebrar y adaptarnos a todos los pequeños mundos que nos rodean. En nuestras manos está, por una parte, que nuestros hijos no se sientan apartados por ser parte de una familia con idioma y tradiciones distintas, y al mismo tiempo hacerlos sentir orgullosos de las costumbres y el país donde nacieron sus padres. Creo que con amor y respeto se pueden lograr ambas cosas. En mi familia y muchas familias que conozco se recibe con mucho afecto la diversidad. Creo que esas diferencias le abren el mundo a las cabecitas de nuestros hijos. Es increíble ver cómo los niños (más fácilmente que los adultos), absorben, se adaptan y reconocen cada rasgo que diferencia a cada ciudad en las que han vivido y celebran esas diferencias. Son parte de una cultura pero llevan su aporte a donde vayan. La identidad es el mayor reto, y creo que nuestra aventura de vivir lejos y crecer en una ciudad o país multicultural comienza cuando llevas con orgullo tu bandera y tu idioma, pero aceptas con humildad y respeto tu nuevo hogar. Creo que cada persona lleva un tesoro dentro con todo guardado: su niñez, el lugar donde nació, su idioma, su música, su comida favorita, etc. Cuando nos conocemos abrimos este tesoro y nos descubrimos. Al hacerlo esta persona no pasa a ser parte de un grupo, sino que estamos descubriendo a un ser especial por lo que es y no por su color, raza o procedencia.

Hace 12 años
3 min
Tradiciones navideñas en los Estados Unidos y Latinoamérica

Tradiciones navideñas en los Estados Unidos y Latinoamérica

La Navidad es parte de un lenguaje universal. Aunque cada lugar conserve sus propias tradiciones navideñas, nos une el deseo de reunirnos una vez al año, tal vez en el encuentro más importante y antiguo para compartir en familia y celebrar el amor y la vida. En cualquier rincón donde es tradición esperar la llegada del niño Jesús, Papa Noel o Santa Claus, no importa cuál sea su nombre, representa para todos la llegada de la esperanza y cualquier regalo pequeño o grande logra sacarnos siempre una sonrisa. La Navidad es un momento mágico, indescriptible donde se mezclan las emociones de felicidad, gratitud y nostalgia, y eso no conoce diferencias, ni idiomas, ni fronteras. Pero pensar en la Nochebuena nos lleva a cada uno a la niñez y las tradiciones navideñas del lugar donde crecimos. Es imposible desapegarse del recuerdo de nuestras primeras Navidades, pues son las que se quedarán con nosotros para siempre y son esas costumbres las que transmitiremos a nuestros hijos en casa. Nuestro continente es tan grande como hermoso y diverso, pues cada región tiene formas hermosas de celebrar estas fiestas. Desde el norte de los Estados Unidos hasta el sur de la Patagonia, los paisajes, el clima y la cultura de cada país le da su toque especial a estas celebraciones. Hay tradiciones hermosísimas como “las posadas” en México que recuerdan el peregrinaje de María y José los días previos al nacimiento de Jesús. Comienzan el 16 de diciembre y duran hasta la noche del 24. Los niños y adultos de cada barrio representan a los peregrinos que pedirán posada en 3 casas pero sólo en la tercera los dejarán entrar y allí se reunirán alrededor del pesebre a rezar un rosario. La Misa de Gallo, que la conocemos también como Misa de los Pastores o Misa de Aguinaldo en Venezuela, es una de las tradiciones navideñas celebrada en casi toda Latinoamérica y el mundo. Es una bonita ceremonia que mantiene presente el origen católico de estas festividades en muchos países de Europa y América y se da justo a la medianoche, con el cantar de los gallos. Hay rincones con tradiciones navideñas muy peculiares pero que no dejan de ser bellísimas como el “Christmas Tree Ship” que todos los años desembarca en las costas de Hawaii (Estados Unidos) repleto de árboles de Navidad. Y es justamente en Norteamérica donde la Navidad tiene sus costumbres más populares y replicadas en el mundo entero. Oficialmente la Navidad en estas tierras comienza luego del fin de semana de acción de gracias. Las calles, plazas, centros comerciales y edificios se transforman completamente en un espectáculo de luces, adornos y música, todo para esperar la llegada de Santa Claus, quien el 24 de diciembre entrará por la chimenea de cada hogar a dejar regalos para todos. La comida cambia un poco entre cada país pero es deliciosa en cada rincón. En Argentina acostumbran cenar asado y combinar con platos livianos, pues están en pleno verano, y en Venezuela, por ejemplo, la familia se reúne a hacer las hallacas (que son una especie de tamales rectangulares rellenos de un guiso de pollo delicioso) y envueltos en hojas de plátano, y van acompañadas de ensalada de gallina y pan de jamón. Y en Chile tienen un ponche que llaman cola de mono que se prepara con pisco, café con leche, azúcar y canela. La tradición del pesebre o nacimiento es una de las que más adoro. Tal vez porque mi padre se dedicaba a elaborar el pesebre de nuestra casa con tanto amor y cuidado que llevo ese recuerdo en mi corazón. En muchos países se mantiene viva esta hermosa manera de celebrar el nacimiento de Jesús o la llegada de la Nochebuena. En Venezuela, Colombia y Chile por ejemplo, se acostumbra a no colocar la figura del niño Jesús hasta la noche del 24. La música, es otra de las tradiciones navideñas que en cada rincón tienen una historia especial. Los aguinaldos y gaitas venezolanas, los villancicos y los tradicionales temas navideños en Norteamérica como “Jingle Bells” y “Santa Claus is coming to town” hacen imposible que no amemos esta época. La Navidad en todas partes, logra algo hermoso. Nos transporta inevitablemente a querer abrazar a todos los seres que amamos, a llamar a esa persona que no hemos visto en mucho tiempo o que, por el contrario, vemos a diario y nunca le damos un detalle. La Navidad nos invita a estar en casa, y a recordar con alegría y humildad que un año más estamos juntos para celebrar lo hermoso de la vida.

Hace 12 años
4 min
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