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Papás y Mamás

Matrimonio interracial: cómo explicarle a los más chicos

25 Nov 2014 – 02:41 PM EST
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Recuerdo perfectamente el día en el que mi ahora esposo me dijo si estaba lista para tener un hijo “morenito”. Mi esposo es afroamericano y luego de su comentario me pasé unos días pensando un poco en el matrimonio interracial, prestando atención a las parejas interraciales, y en especial a sus hijos, no porque tuviera dudas o prejuicios, simplemente porque si bien no era la primera vez que tenía un novio de otra raza, era la primera vez que hablaba de formar una familia.

Leí en Internet horrorosas cosas que algunas personas dicen (quizá alentadas por el anonimato que da la red) sobre los hijos de cualquier matrimonio interracial. También me sorprendió mucho que recién en 1967 el gobierno de Estados Unidos pusiera fin a todas las leyes existentes en el país que impedían a personas de diferentes razas contraer matrimonio.

Eso ocurrió un 12 de junio, y en los últimos años en esa fecha tiene lugar el llamado Loving Day, en el que se celebra la oportunidad de muchas personas de enamorarse y casarse con alguien de otra raza.

Pero más allá de todo lo que se dijo y se dice, de los prejuicios y del rechazo de mucha gente, para mí, mi familia más que interracial es multicultural. El color de la piel no nos define como familia y estamos orgullosos de nuestras diferencias. Lo que nos define realmente es nuestra cultura, nuestro pasado y lo que le enseñamos a nuestras hijas, que crecen en una ciudad donde la diversidad cultural es tan amplia, que se respira todos los días, en todos los rincones.

Matrimonio interracial: similitudes y diferencias

Si bien no hay estadísticas oficiales, se estima que 1 de cada 12 parejas que se casan en Estados Unidos son interraciales. Esto me parece algo más que natural, en un país en el que conviven todas las razas y en el que cada vez hay más inmigrantes.

Además, porque cuando alguien se enamora de otra persona, puede ver mucho más allá de su color de piel, de su raza, o de sus ancestros. Insisto, el amor de una pareja de diferentes razas no es distinto y menos real que el de una de la misma raza. Los problemas también son similares, las parejas discuten, se reconcilian, tienen proyectos en común, tienen miedos, tienen certezas, como cualquier otra pareja.

Lo que ocurre en un matrimonio interracial y lo digo basado en mi experiencia, es que culturalmente tenemos diferentes “backgrounds”, y esto nos hace multiculturales. Cada uno de nosotros trae al día a día parte de su cultura, aprendemos uno del otro y aceptamos las diferencias. A veces no resulta tan fácil como suena, pero ninguna relación de pareja lo es.

Hijos de matrimonios interraciales

Mis hijas poco preguntan sobre nuestras diferencias, quizá porque están acostumbradas a ver gente de diferentes colores, tamaños, acentos…y ven la diversidad como algo natural. De vez en cuando mi hija mayor me pregunta por qué en Argentina todos son de piel clara y la familia de su papá es más “marrón”, pero no lo hace con miedo ni vergüenza, sino con la curiosidad de una nena de cinco años que observa su entorno. Ella cuenta feliz que tiene muchos primos, y con todos ellos juega y se trata de la misma manera.

Quizá el hecho de que mis papás jamás me hayan dicho que una persona diferente es peor que yo, ni tampoco me inculcaron el miedo a lo diverso, haya hecho que mi familia sienta esto de ser “interracial” (o multicultural) como una hermosa experiencia, de la que estoy agradecida de ser parte y de la que aprendo todos los días.

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