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Papás y Mamás

Mundo multicultural: conoce todas las caras de vivir entre diversas culturas

25 Nov 2014 – 12:27 PM EST
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Hace poco más de medio siglo, parecía tal vez algo imposible crecer en un mundo multicultural y convivir en paz y armonía. Fue el sueño que una vez tuvo Martin Luther King. También fue una vez el sueño de John Lennon que imaginó un mundo sin fronteras ni diferencias. Es el sueño también de todos los que por alguna razón nos ha tocado partir y criar a nuestros hijos lejos de casa.

Y la verdad es que la historia nos ha enseñado en nuestros tiempos modernos que la cultura no es sólo un lugar con una frontera marcada y un pasaporte sellado. La dura realidad de las guerras de nuestra historia moderna y los enfrentamientos entre naciones han hecho que millones de personas decidan sembrar raíces lejos, cruzando mares y comenzando de nuevo.

En mi caso crecí en Venezuela, un país que al igual que muchos de América le abrió los brazos a millones de inmigrantes. En mi escuela mis compañeritas de clase eran hijas de inmigrantes portugueses, italianos, españoles, y viví en un barrio judío por más de 30 años. Mis vecinos siempre pertenecieron a otra religión y en la mayoría de los abastos y panaderías de mi ciudad los acentos y tradiciones europeas eran parte de mi paisaje natal.

No conozco otro ambiente que no sea un arco iris de idiomas, sabores, y costumbres totalmente distintas unas de otras. Ahora que vivo en Norteamérica, son otros los que nos han abiertos los brazos a nosotros para empezar de nuevo. Mi hijo está aprendiendo otra lengua, conviviendo con otras culturas, colores y razas, y prácticamente sin darse cuenta. Es parte del mundo en el que vivimos hoy y quiero pensar que en muchos rincones el sueño de Lennon se va haciendo realidad.

Pero crecer entre un ambiente multicultural es tan bueno como duro en algunos casos. Creo que el reto más importante, al menos para los que somos padres inmigrantes, es no perder las raíces que nos formaron y mantenerlas vivas en nuestros hijos. Sin cerrarnos al lugar en el que vivimos, creo que debemos celebrar y adaptarnos a todos los pequeños mundos que nos rodean. En nuestras manos está, por una parte, que nuestros hijos no se sientan apartados por ser parte de una familia con idioma y tradiciones distintas, y al mismo tiempo hacerlos sentir orgullosos de las costumbres y el país donde nacieron sus padres.

Creo que con amor y respeto se pueden lograr ambas cosas. En mi familia y muchas familias que conozco se recibe con mucho afecto la diversidad. Creo que esas diferencias le abren el mundo a las cabecitas de nuestros hijos. Es increíble ver cómo los niños (más fácilmente que los adultos), absorben, se adaptan y reconocen cada rasgo que diferencia a cada ciudad en las que han vivido y celebran esas diferencias. Son parte de una cultura pero llevan su aporte a donde vayan.

La identidad es el mayor reto, y creo que nuestra aventura de vivir lejos y crecer en una ciudad o país multicultural comienza cuando llevas con orgullo tu bandera y tu idioma, pero aceptas con humildad y respeto tu nuevo hogar.

Creo que cada persona lleva un tesoro dentro con todo guardado: su niñez, el lugar donde nació, su idioma, su música, su comida favorita, etc. Cuando nos conocemos abrimos este tesoro y nos descubrimos. Al hacerlo esta persona no pasa a ser parte de un grupo, sino que estamos descubriendo a un ser especial por lo que es y no por su color, raza o procedencia.

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