Las razones por las que no hay que escuchar las teorías de las conspiraciones antivacunas

Los mitos y la información falsa tienen la culpa del resurgir de enfermedades eliminadas hace años como el sarampión, que ha disparado el estado de emergencia en estados del noroeste, como Washington y Oregon. ¿Por qué lo más responsable y solidario es vacunar a tus hijos? Volvemos a explicarlo.
2 Feb 2019 – 1:04 PM EST

Si no tuviéramos leyes que regulasen los semáforos en rojo, se producirían muchos más accidentes y muertes. “Todos necesitamos frenar en la luz roja, porque protege la vida del conductor y la de todos los demás en la intersección. De forma similar, necesitamos vacunar a nuestros hijos para proteger a nuestra familia y al resto de las personas en la comunidad. Si no lo hacemos, las enfermedades y muertes prevenibles volverán”, dice a Univision Noticias Patricia Stinchfield, enfermera pediátrica y vicepresidenta de la Fundación Nacional para las Enfermedades Contagiosas (NFID por sus siglas en inglés).

Saltarse ese semáforo en rojo es justamente lo que ocurre en los llamados “puntos calientes”, que son los lugares más vulnerables a la irrupción de enfermedades que se pueden prevenir con las vacunas.

Es el caso de los estados de Washington y Oregon, en el noroeste del país, donde se han producido al menos 41 casos confirmados de sarampión desde principios de enero. “El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede resultar fatal para los niños pequeños", dijo Jay Inslee, gobernador de Washington, en su proclamación del estado de emergencia en el vecino Washington. "Estos casos suponen un riesgo de salud pública extrema que pueden extenderse rápidamente a otros estados".


El sarampión se declaró eliminado en el año 2000 en EEUU gracias a los programas de vacunación, pero las exenciones a las vacunas obligatorias condujeron a su reaparición. El año pasado, se diagnosticaron 350 casos en el país, y este año va camino de ser peor. Los estados del noroeste, por supuesto, no son el único “punto caliente” en EEUU. Las exenciones religiosas están permitidas en estados como Nueva York, donde el brote afecta sobre todo a la comunidad judía ultra Ortodoxa; Carolina del Norte, donde en noviembre se extendió un brote de varicela, o Texas, un estado con 60,000 niños sin ninguna vacuna gracias al potente lobby en contra.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recientemente incluyó la reticencia ante las vacunas como una de las 10 principales amenazas para la salud en el mundo en 2019. Este riesgo es muy obvio en EEUU donde, según las autoridades sanitarias, el porcentaje de niños sin vacunar se ha cuadruplicado desde 2001, y más de 100,000 bebés y niños pequeños no han recibido ninguna vacuna.

¿En qué se fundamenta la reticencia a las vacunas?

En Internet hay cientos de webs promoviendo con gran efectividad el mensaje antivacuna, con la ayuda ocasional de influencers y famosos. Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), la principal autoridad sanitaria del país, no cuentan con un dispositivo capaz de contrarestar ese despliegue.

“Las teorías de la conspiración que abundan en Internet tienen gran parte de la culpa”, dijo a Univision Noticias Juan A. Dumois, pediatra en el Departamento de Enfermedades Infecciosas del Johns Hopkins All Children's Hospital. “Aunque la información científica que confirma la seguridad de las vacunas está disponible, los grupos antivacunas a menudo tratan de contrarestar esto con teorías de la conspiración que aseguran que los médicos y fabricantes tratan de obtener ganancias personales. Como ocurre con la mayoría de las teorías de la conspiración, no tienen ningún fundamento. Pero su existencia es suficiente para hacer dudar a los padres”, dice Dumois.

Las razones religiosas también se encuentran entre las exenciones, a pesar de que la mayoría de las religiones apoyan esta práctica. Otros padres rechazan la intervención del estado y otros más alegan un deseo de “vivir de forma natural” y contemplan las vacunas como no naturales. ”En el corazón de la reticencia de la minorías de padres que no vacunan a sus hijos está la falta de información y los mitos persistentes”, dice Stinchfield.


Exenciones no médicas

Los legisladores de Washington presentaron la semana pasada una propuesta de ley para prohibir las exenciones no médicas a la vacuna del sarampión (entre las exenciones médicas figura la inmunodeficiencia, reacciones alérgicas, o la quimioterapia, entre otros factores).

Los expertos consultados por Univision se muestran a favor de que se prohíban estas exenciones que permiten a los padres no vacunar a sus hijos por razones diferentes a las médicas. Dumois cree que las familias tendrían opción de que sus hijos estudien en escuelas privadas o quedarse en casa. “No recomiendo esas alternativas, porque creo que todos los niños deberían estar vacunados”.

Stinchfield, por su parte, cree que las leyes que solo admiten exenciones médicas protegen mucho mejor al público. “Como he visto morir a niños a causa de enfermedades prevenibles, las apoyo”.


“La vacunación ha salvado millones de vidas y frenado tremendas enfermedades, dolor y sufrimento”, dice a Univision Noticas Aaron E. Glatt, responsable de enfermedades infecciosas en el hospital South Nassau Communities Hospital, en Nueva York. “Es penoso que se dé crédito a fuentes no científicas e infundades en Internet y casos anecdóticos no probados que nunca se publican en los diarios científicos”, señala Glatt.

"Desafortunadamente, los padres que no vacunan a sus hijos, aunque estén bienintencionados y preocupados por su bienestar, simplemente no comprenden el alcance social de sus decisiones. No solo de poner en peligro la salud de sus hijos, sino también la de otros".


La inmunidad de la manada

"Los niños sin vacunar ponen a otros en grave riesgo. Esto no infringe la libertad personal de nadie pero es una protección para el bienestar general de la sociedad”, señala Glatt. ¿Qué quiere decir con esto? El éxito de la vacunación depende de los efectos en toda la población. No se trabaja para proteger al individuo, sino para obtener lo que se llama 'inmunidad de la manada' (o inmunidad comunitaria), lo que significa que la persona que no puede vacunarse por alguna condición médica queda protegida porque todo el mundo a su alrededor está ya vacunado.

Los programas rutinarios de vacunación previenen cerca de 42,000 muertes y 20 millones de casos de enfermedades al año, y esta es la razón por la que prácticamente todas las organizaciones médicas (como la American Medical Association, la American Academy of Pediatrics, o la Infectious Diseases Society of Americaa) apuestan por acabar con las exenciones no no médicas. Como señala la Pediatric Infectious Diseases Society (PIDS), "si los niños deben ser vacunados no debería ser una cuestión de creencias, sino de políticas públicas fundamentadas en las mejores evidencias científicas. Y en este caso la ciencia es definitiva: las vacunas son seguras y salvan vidas".

Víctimas de su propio éxito

Las vacunas han eliminado ya tantas enfermedades que son pocos los que recuerdan lo terribles que eran. La vacunación es, en este sentido, víctima de su propio éxito. Por eso es importante recordar una y otra vez que las vacunas previenen globalmente entre dos y tres millones de muertes al año.

"Los científicos están incómodos con las declaraciones rotundas, porque en ciencia los matices son importantes", señalaba The New York Times en una pieza editorial reciente. "Pero, en el caso de las vacunas, hay verdades firmes que necesitan proclamarse. Las vacunas no son tóxicas, y no causan autismo. Punto".



No, las papas fritas no funcionan contra la calvicie: desmontamos 9 bulos de salud

Loading
Cargando galería
Publicidad