¿Qué hacen Ivanka Trump y Jared Kushner en la Casa Blanca?

De acuerdo con algunos reportes de medios, esa misma pregunta parece estar haciéndosela últimamente el hombre que los llevó a la residencia presidencial, Donald Trump.

Cuando al principio de su mandato Donald Trump nombró a su hija Ivanka y al esposo de esta Jared Kushner parte de su equipo de asesores, muchos en Washington saltaron alarmados por lo que veían como un grosero gesto de nepotismo, agravado por el detalle de que la pareja no tenía credenciales para los cargos que se les asignaron.

De alguna manera, el presidente estaba reproduciendo en la Casa Blanca la manera que tiene de llevar sus negocios, donde ha construido un fiel núcleo duro integrado por su familia y relacionados de estos.

Ivanka dejó la lucrativa vicepresidencia de la Organización Trump en marzo pasado para convertirse en asistente senior del presidente. Se vio forzada a tomar un cargo sin sueldo después de que expertos en ética advirtieran que la cercanía de la hija de Trump (quien había estado presente en reuniones de su padre con funcionarios extranjeros) le daba acceso a información confidencial de la presidencia, pero sin las limitaciones que se impone a los empleados federales.

Su esposo Jared ejerce desde el primer día del gobierno republicano con el mismo título de asesor senior, encargado de varias y graves responsabilidades, como promover la paz en Israel y Palestina, relaciones con China o México y hasta de una oficina de innovación para mejorar procedimientos del gobierno. Demasiadas tareas fuera de sus capacidades, según sus críticos.

Para el presidente, tener la familia tan cerca estaría dejando de ser conveniente para convertirse en una rémora, de acuerdo con un reporte que hace The New York Times, en el que se asegura, citando fuentes anónimas de la presidencia, que Trump ahora cuestiona el que hayan entrado a la Casa Blanca (aunque debió haber sido él quien aceptó esos nombramientos).

De ser así, eso que el presidente pudo haber visto como una buena idea, podría ya no parecerle tanto.

Intereses en conflicto

Nepotismo no era lo único que se cuestionaba en este caso, también el conflicto de intereses que generaban los negocios de la pareja era señalado por quienes aseguraban que no era conveniente la reproducción en la Casa Blanca de ese anillo familiar forjado en los negocios inmobiliarios.

Esos negocios están bajo la mira de los investigadores del FBI, quienes no han terminado de dar su visto bueno para que Jared tenga una credencial de seguridad nacional irrestricta. Esta semana su acceso a material altamente clasificado quedó suspendido por orden del jefe de gabinete John Kelly.

Y aunque la presidencia no informa oficialmente sobre el estatus de seguridad de sus empleados, algo similar estaría ocurriendo con Ivanka, a quien el FBI investiga por un negocio inmobiliario en Vancouver, Canadá, de acuerdo con información de CNN.


Ha sido una semana mala para Kushner, y por extensión para su esposa y su suegro, porque justo después de que se supiera que su acceso a material clasificado había sido restringido, The Washington Post reportó sobre lo que parece ser la preocupación del FBI sobre el yerno presidencial: su vulnerabilidad ante los mismos gobiernos extranjeros con los que debe tratar.

De acuerdo con el reporte, funcionarios de México, Israel, los Emiratos Árabes Unidos y China estudiaron cómo influir en el asesor del presidente, valiéndose de su compleja red de negocios en el mundo entero.

Esos países habrían querido explotar además algunas dificultades financieras de Kushner así como su evidente falta de experiencia en política exterior. El diario explica que el esposo de Ivanka ha tenido varias reuniones con funcionarios extranjeros sin haberlas coordinado con el Consejo de Seguridad Nacional que encabeza H.R. McMaster.

“Otros asesores presidenciales a lo largo de la historia han tenido intereses de negocios, pero los de Kushner son particularmente problemáticos, incluso para una administración plagada de conflictos de intereses”, aseguró a Univision Noticias Diana Pilipenko, investigadora del Proyecto Moscú, un programa con el que el liberal Centro para el Progreso Estadounidense hace seguimiento al supuesto vínculo de la campaña de Trump con operarios rusos para perjudicar a Hillary Clinton.

Según Pilipenko, antes de integrarse al gobierno “Kushner había sobrecargado a su compañía con una deuda masiva, dejándola en una extrema necesidad de financiamiento. Esas vulnerabilidades pueden ser una vía para funcionarios extranjeros, particularmente aquellos vinculados con fondos soberanos de inversión o instituciones bancarias estatales para que lo cortejen”.

Además, Kushner cayó en la mira del investigador especial del ‘ Rusiagate’, Robert Mueller, por la reunión en julio de 2016 en la Torre Trump, en la que junto al hijo del presidente, Donald Jr., y al entonces director de campaña, Paul Manafort, se entrevistó con emisarios de Moscú que ofrecían información dañina sobre Clinton supuestamente proveniente de la fiscalía rusa.

También se cuestiona a Kushner los encuentros con un banquero ruso y otros funcionarios, así como inversiones que no reveló a los investigadores del FBI que hacían su verificación de antecedentes o los préstamos que recibió la empresa familiar luego de que él empezara a trabajar en la Casa Blanca.


El turno de Ivanka

Ahora que el yerno del presidente vio rebajado su acceso de seguridad, las miradas se posan en la ‘primera hija’, porque aunque no es inusual que una pareja que trabaje en la misma dependencia del gobierno tenga diferentes credenciales de seguridad, algunos advierten que Ivanka podría ser manipulada de la misma manera que podría serlo su esposo.

“Kushner no es una anomalía singular en la Casa Blanca. Kushner es emblemático de los conflictos de interés rampantes dentro de la administración Trump”, afirmó a Univision Noticias Craig Holman, analista de asuntos de gobierno de la organización Public Citizen un grupo que supervisa al gobierno estadounidense.

“Esas conexiones familiares dentro de la Casa Blanca presentan un nuevo grupo de problemas, por lo que las leyes anti nepotismo deberían ser aplicadas a esta Casa Blanca, pero esa es otra ley que Trump ha escogido ignorar”.

Sin acceso a información de alta seguridad es difícil imaginarse cómo el asesor asignado a la delicada y hercúlea tarea de pactar la paz entre israelíes y palestinos pueda cumplir su cometido.

Claro que el presidente tiene la potestad de divulgar la información que crea necesaria, independientemente de las credenciales de su interlocutor. Ese fue justamente el argumento que usó la Casa Blanca en mayo pasado cuando se supo que Trump había hablado con el canciller ruso sobre datos secretos recabados por la inteligencia israelí.

En cualquier caso, hay quienes no se preocupan demasiado porque destacan que el mayor impedimento que tiene Kushner para cumplir con las responsabilidades que le encomendó su suegro es su evidente falta de preparación para la tarea.