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Casa Blanca

El militar de más alto rango en EEUU lamenta haber salido en la foto con Trump en la iglesia de Lafayette Square

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, también lamenta que el intento de controlar militarmente las protestas por la muerte de George Floyd metiera a los uniformados en el debate político.
11 Jun 2020 – 11:37 AM EDT
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El general Mlley (en uniforme de campaña) fue parte de la comitiva que acompañó a Trump el 2 de junio de 2020. Crédito: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP via Getty Images

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Mark Milley, aseguró que “lamenta” haber participado en la puesta en escena del lunes 1 de junio cuando un grupo de personas que manifestaba pacíficamente frente a la Casa Blanca por la muerte de George Floyd fue reprimido con gases lacrimógenos para que el presidente Donald Trump pudiera caminar hasta una iglesia cerca a tomarse una foto.

“No debía haber estado allí. Mi presencia en ese momento y en ese ambiente creó una percepción de los militares envueltos en política nacional”, dijo Milley en un mensaje presentado la mañana del jueves en una ceremonia de graduación en la Universidad Nacional de Defensa.

“Como comandante, oficial uniformado, fue un error del que he aprendido. Y yo sinceramente espero que todos podamos aprender de él”, dijo Milley, el militar de más alto rango, quien se suma a un nunca visto coro de militares retirados que han cuestionado la manera como Trump ha manejado esta crisis.


Milley aparece en las fotografías cerca del presidente Trump cuando este salió de la Casa Blanca y atravesó la Plaza Lafayette, que minutos antes había sido despejada por piquetes de policías, entre los que estaba la Policía Militar, el Servicio Secreto y la Policía de Parques, para dirigirse a la iglesia de Saint John, que la víspera había sufrido un conato de incendio al final de una jornada de protestas violentas por la muerte de Floyd.

Trump se colocó frente a la iglesia y tras dar un breve mensaje tomó una Biblia con su mano derecha, en una extraña pose que agudizó la ira popular contra el gobierno federal por su manejo de la crisis de seguridad pública que se estaba viviendo. Apenas minutos antes el presidente había ofrecido mano dura contra los que llamó “matones”.

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Además, Milley reconoció que el intento de militarizar el país con el que coqueteó la Casa Blanca para controlar las protestas, agravado por la participación de la Policía Militar en la represión en la Plaza Lafayette, metió a los uniformados en el debate político del momento.

“Nosotros que llevamos el uniforme de nuestra nación venimos del pueblo de nuestra nación y debemos honrar el principio de una fuerza armada apolítica que está tan profundamente enraizada en la esencia de nuestra república”.

El exsecretario de Defensa, James Mattis, el exjefe de gabinete de Trump, el también general retirado John Kelly, y varios predecesores de Milley han cuestionado la manera cómo el presidente respondió a las protestas con un discurso incendiario y divisivo, en lugar del llamado a la paz y la concordia que habría sido esperar de un jefe de Estado.

La Casa Blanca y el fiscal general, William Barr, han defendido el gesto teatral de remover a los manifestantes pacíficos que estaban en la plaza ubicada en la fachada norte de la residencia presidencial, asegurando que estuvo justificada y que no estuvo relacionada con la caminata que hizo el presidente a través de ella para ir a tomarse la foto ante la iglesia de St. John.

La semana pasada, al día siguiente del incidente, el secretario de Defensa, Mark Esper, se distanció de la Casa Blanca al asegurar que no sabía cuál era el motivo del presidente al caminar hasta la iglesia y dijo que no estaba de acuerdo con usar la Ley de Insurrección para controlar la ola de protestas contra el racismo que cundía por el país, como consideraba el presidente Trump.

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