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Cartel de Sinaloa

“Trabajamos para el gobierno”: las revelaciones que hizo ‘Vicentillo’ Zambada sobre el cartel que jamás heredó

El nuevo libro de la periodista Anabel Hernández hurga en la corrupción del gobierno mexicano, clave en el auge del Cartel de Sinaloa, la organización criminal que lidera el capo Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Está basado en textos elaborados por el hijo mayor de quien es considerado “el verdadero jefe de las drogas en México”.
21 Dic 2019 – 02:48 PM EST

Recluido en una prisión federal de Chicago, Vicente Zambada Niebla, el hijo mayor del jefe del Cartel de Sinaloa, Ismael ‘El Mayo’ Zambada, escuchó en 2011 una entrevista que una estación de radio local le hizo a la periodista y autora Anabel Hernández, a propósito de la publicación de su exitoso libro Los señores del narco, que exhibió una estrecha relación entre el gobierno mexicano y el narcotráfico.

Cuando concluyó la participación de Hernández en la emisora, ‘El Vicentillo’ decidió que era el momento indicado para contarle a ella su verdad. Así comenzó una serie de conversaciones entre su abogado Fernando Gaxiola y la escritora, en las cuales le fue detallando el complejo funcionamiento de la organización criminal, le entregó textos que el propio Zambada Niebla escribió de su puño y letra en su celda, y hasta le dio un autorretrato en el que se dibujó como payaso.

Era su “diario secreto” en el que hablaba sobre socios, enemigos, sicarios y lugartenientes del cartel. También describe cómo transportaban droga hacia Estados Unidos y cómo repartían millonarios sobornos a militares de alto rango, jefes policiacos y funcionarios de varias agencias del orden.

Hernández recibió hojas sueltas con narraciones que ‘El Vicentillo’ fue elaborando como pasatiempo y durante su colaboración con el gobierno de Estados Unidos (como parte de ese acuerdo él testificó en el juicio de su socio y compadre Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en una corte de Brooklyn). De ese material surgió el más reciente libro de la periodista, Traidor. El diario secreto del hijo del Mayo.

“La historia que ‘El Vicentillo’ quería contarme era que el gobierno de Estados Unidos había hecho un acuerdo, un pacto, desde hacía muchos años con el Cartel de Sinaloa”, dijo Hernández en una entrevista con Aristegui Noticias, medio que difundió hace unos días el adelanto de un capítulo del libro, en el cual Zambada Niebla da detalles de quiénes estuvieron en la nómina de su padre y cuánto recibían por sus servicios.

Parte de esa radiografía criminal la exhibió en enero durante tres días en el juicio de ‘El Chapo’. Desde policías municipales, pasando por jefes de dependencias federales, hasta un general de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) son mencionados en los escritos del hijo de ‘El Mayo’.

“Nos pasaban información acerca de cualquier operativo de la policía en el estado (de Sinaloa) y cuando recibíamos cargamentos, para que esos cargamentos estuvieran a salvo. Muchas veces al final del mes mi papá enviaba un regalo extra, cuando un cargamento de cocaína llegaba bien a Culiacán”, relató el capo, según el libro de Hernández.


“No hay un funcionario que no tome dinero”

Para tener en el bolsillo a “comandantes amigables” en Sinaloa y en estados donde tenía presencia el cartel o por donde pasaba su mercancía, desembolsaban más de un millón de dólares cada mes. Cuando llegaba un nuevo jefe policial a Sinaloa, ‘El Mayo’ y su socio ‘El Chapo’ los recibían personalmente. “Mi papá siempre los saluda y platica con ellos, más bien como una cortesía”, señaló.

‘El Vicentillo’ subrayó que es difícil toparse con un oficial mexicano honesto. “El 99% de la PGR (siglas de la que ahora es la Fiscalía General de la República) es corrupta y nosotros les damos todo el dinero (…) No hay un solo funcionario que no tome dinero”, afirmó.

Con los militares, esa colaboración ganada con fallos de billetes les ayudaba a evadir revisiones y cateos del Ejército, y les facilitaba el cruce de narcóticos por la frontera México-EEUU.

“Ellos nos hacían saber cuándo y en qué partes de la ciudad iban a estar patrullando o poniendo retenes, así nosotros no pasaríamos por la zona y ser detenidos en un retén. Ese era el acuerdo y por eso nos tenían que avisar desde antes, porque ellos no podrían hacer nada si alguno de nosotros era detenido en un retén”, describe ‘El Vicentillo’, cuyas funciones como operador financiero era distribuir esas “mensualidades” y ser emisario de su padre, quien se la pasa escondido en la sierra.

En una ocasión, militares le pidieron un favor a ‘El Mayo’: que les ayudara a localizar a integrantes de Los Zetas, que en la ciudad de Comitán, en el estado de Chiapas, “estaban secuestrando, robando y asesinando personas”. El capo aceptó ayudarles para seguir teniéndolos de su lado.

Pero ‘El Mayo’ llegó a desesperarse por tanto dinero que tenía que desembolsar mes con mes para mantener las operaciones de su grupo. Su hijo reveló que una vez buscó la manera de enviar una tonelada de cocaína a Chicago “para ganar un poco más” porque estaba perdiendo liquidez.

“Esas fueron las palabras de mi papá: ‘Trabajamos para el gobierno; nos traen a la carrera (los persiguen constantemente) y aparte trabajando para ellos’”, reclamó el capo, según el relato de ‘El Vicentillo’.

La conclusión de Anabel Hernández es que el “verdadero jefe de las drogas en México en el último medio siglo” es ‘El Mayo’ Zambada, quien sigue prófugo.

“El hombre de 70 años que desde su trono ha visto caer amigos, enemigos, proveedores, socios, competidores, familiares, empleados del gobierno y hasta sus propios hijos, sin que eso haya hecho alguna mella en su poder”, concluye la autora en su libro.


Los hijastros “narcos” de Vicente Fox

Zambada Niebla fue detenido en la Ciudad de México en marzo de 2009 y un año después lo extraditaron a EUU. En mayo pasado, cuatro meses después de su colaboración en el proceso penal contra ‘El Chapo’ Guzmán, ‘El Vicentillo’ recibió una sentencia reducida a 15 años de prisión que le permitirá salir libre en unos años. Enfrentaba una condena de cadena perpetua. Es posible que se vuelva testigo protegido.

En uno de sus escritos, el llamado ‘príncipe del Cartel de Sinaloa’ reconoce sus temores por volverse informante del gobierno estadounidense y mencionó que su familia fue traída a este país para evitar ser el blanco de un acto de venganza. “Sé que mi familia estaría en un gran peligro de ser asesinados (sic) si cierta gente de la que he hablado hoy se entera de que estoy colaborando. Hasta donde yo sé, nadie de los que he hablado hoy sabe dónde vive mi familia y que estoy bajo custodia protectora”, señaló.

El libro de Hernández también cita declaraciones del abogado Fernando Gaxiola, quien falleció en noviembre de 2015. Este le reveló que había un acuerdo entre los jefes del Cartel de Sinaloa y agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA). A cambio de brindarles protección, los oficiales estadounidenses recibían “información para atrapar” a capos enemigos.

Ese supuesto trato se rompió después de que ‘El Vicentillo’ se reunió con elementos de la DEA en un hotel en la Ciudad de México. Concluido ese encuentro lo arrestaron. Hernández dijo en la entrevista con Aristegui Noticias que el propio narcotraficante aprobó su extradición buscando beneficiarse de aquel pacto, pero aquí “nadie quería reconocer ese acuerdo”.

Gaxiola reconoció que fungía como un intermediario entre su cliente y ‘El Mayo’ y ‘El Chapo’, a quienes veía en Sinaloa. Luego visitaba a ‘El Vicentillo’ y este, a su vez, compartía esa información a los agentes de la DEA.

Las denuncias de Gaxiola también salpicaron a los hijastros del expresidente Vicente Fox (2000-2006), a quienes acusó de ser traficantes de precursores químicos para elaborar metanfetamina y de lavado de dinero. En el avance del libro de Hernández no se han mostrado pruebas que lo sustenten. Ellos no enfrentan ninguna acusación por el momento.

“Los hijos de Marta Sahagún (quien se casó con Fox poco antes de su triunfo electoral) tenían controladas todas las aduanas y ellos vendían el precursor químico (pseudoefedrina) al cartel para producir las metanfetaminas”, afirmó Gaxiola, según la autora.

Las ganancias que obtenían eran tan grandes, aseguró el litigante, que “no sabían qué hacer con el dinero, (tenían) sótanos llenos de billetes”. Uno de sus socios era el empresario chino Zhenli Ye Gon, a quien le decomisaron en 2007 más de 200 millones de dólares en efectivo en una lujosa residencia en la Ciudad de México. Esa fortuna les pertenecía a los hijos de Sahagún, según Gaxiola.

Anabel Hernández aseguró en su nuevo libro que el extitular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de México, Genaro García Luna, quien está bajo custodia por acusaciones de corrupción y su relación con el Cartel de Sinaloa, tejió un plan para que la asesinaran por señalarlo en Los señores del narco.


En fotos: la lujosa mansión del narco Zhenli Ye Gon de $5 millones que subastará el gobierno mexicano

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