Como una invasión describió un narco colombiano los aviones con cocaína que recibía 'El Chapo'

'Chupeta', quien fue uno de los principales proveedores de cocaína del cartel de Sinaloa, continúa relatando en la corte los negocios que hizo con Joaquín 'El Chapo' Guzmán en la década de 1990. Esa sociedad fue la que le permitió controlar la venta de droga en las calles de Nueva York .
3 Dic 2018 – 6:30 PM EST

En su segundo día testificando en una corte de Nueva York en el juicio contra Joaquín 'El Chapo' Guzmán, el sicario colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, alias 'Chupeta', continuó destapando detalles del lucrativo negocio de tráfico de cocaína en el que colaboró el exjefe del cartel de Sinaloa.

Según 'Chupeta', las pistas clandestinas de su socio recibieron tantos aviones cargados de droga en la década de 1990 que parecía que Colombia "invadía" México. Esto ocurrió a pesar de que las autoridades estadounidenses ejercían "mucha presión" para desmantelar dichas operaciones ilícitas, afirmó.

Quien tuvo el mando del cartel del Norte del Valle contó al jurado que con la ayuda de 'El Chapo' pudo exportar más de 400 toneladas de cocaína a EEUU entre 1989 y 2007. El capo mexicano le pedía que le enviara la mayor cantidad de "cocaína 100% pura, de óptima calidad". Algunos de los aviones que aterrizaban en Sinaloa, Sonora, Nayarit y Durango bajo la protección de policías corruptos llegaban a transportar hasta 1.3 toneladas de la droga, detalló el narcotraficante colombiano.

'Chupeta' relató este lunes que ese prolífico negocio fue discutido en una prisión en la Ciudad de México, donde cumplía una condena Juan José Esparragoza, alias 'El Azul', quien es considerado uno de los "padrinos” de 'El Chapo' en el mundo criminal. Lo acompañaron Guzmán, Ismael 'El Mayo' Zambada, Amado Carrillo 'El Señor de los Cielos' y su hermano Vicente Carrillo. Buscaban la autorización de Esparragoza para cambiar la ruta de envío de la droga a través del Pacífico.

Según su testimonio, en esa ocasión, "’El Azul’ me dijo a modo de chiste: ‘mi compadre Calderoni (Guillermo González, un policía federal) me dijo que están llegando tantos aviones con coca de Colombia que los gabachos (el gobierno estadounidense) dicen que parece que están invadiendo México por tantos que están llegando en la madrugada’".

'El Azul', quien sigue en la lista de los narcotraficantes más buscados a pesar de que su familia asegura que ya falleció debido a un paro cardiaco, también le contó que debido a estas operaciones de droga había mucha presión sobre el gobierno mexicano por parte del estadounidense. Otra de sus preocupaciones eran los sobornos que estaba recibiendo la Policía para que llegaran sin contratiempos dichos cargamentos.

"Continuó el negocio desde la prisión"

La semana pasada, Ramírez Abadía describió en la corte federal de Brooklyn que llegó a cocinar la droga en moldes cilíndricos para que facilitara su colocación dentro de latas de chiles jalapeños que eran enviadas a Los Ángeles, California. Se trataba del negocio fantasma 'La Comadre' que ideó Guzmán para evadir a las autoridades. Se espera que los fiscales federales presenten evidencia sobre el decomiso de cocaína en dichos envases en Tecate, Baja California, uno de los primeros territorios del capo sinaloense.

Una vez que la droga cruzaba la frontera, contó 'Chupeta' en el tribunal, los operadores del cartel de Sinaloa se la entregaban a la gente de Ramírez Abadía en Los Ángeles y en Nueva York.

De acuerdo con su relato, a principios de la década de 1990 le hizo un envío masivo de 10 toneladas a través de botes. Lo recibieron 'El Chapo' y los hermanos Beltrán Leyva en el puerto de Acapulco, en el sureste mexicano.

También contó que en una ocasión tuvieron un problema en esa ruta. Debido a un huracán se hundió un barco que transportaba un cargamento de droga valorado en 43 millones de dólares. "El barco desapareció, la tripulación desapareció, todo desapareció", explicó el colombiano.

Aunque 'El Chapo' fue arrestado poco después, este pagó su deuda totalmente. El cartel le aseguró que "todo seguía igual".

"Entendí que él continuó haciendo el negocio de la cocaína desde la prisión", dijo Ramírez Abadía, detallando que sus clientes eran identificados por códigos. Al Chapo le decían 'CHA'.

Tanto 'Chupeta', como los narcotraficantes Miguel Rodríguez Orejuela, del cartel de Cali, y Daniel Barrera Barrera (alias 'El Loco' Barrera), considerado "el último gran capo de Colombia", fueron durante varios años los principales proveedores de cocaína del cartel de Sinaloa.

Ramírez Abadía, extraditado a EEUU unos meses después de su arresto en Brasil en 2007, dijo que gracias a la ayuda de 'El Chapo' envió tanta cocaína que controló los precios de las calles de Nueva York a principios de la década de 90. "Muchas veces la guardaba de tal manera que el precio subía porque había menos cocaína en las calles, luego sacaba mi cocaína y obtenía mayores ganancias", contó.

"Me voy desmoronando"

Los relatos de 'Chupeta', el tercer gran testigo de este juicio, siguen debilitando la estrategia de la defensa, la cual asegura que Guzmán era solo un subjefe del cartel que "no controlaba nada" y que el verdadero el líder del cartel es Ismael 'El Mayo' Zambada, quien llevaba más de 50 años en el narcotráfico y jamás ha sido arrestado.

Mientras tanto, los abogados de 'El Chapo' se han metido en un lío por presuntamente prestarle dentro de la corte un celular a la esposa del acusado, Emma Coronel, quien no ha faltado a ninguna audiencia. Ella publicó en una red social que cada vez es más difícil sobrellevar el proceso judicial de su marido.

"Con el paso de los días me voy desmoronando", escribió en su cuenta de Instagram. "Me sorprende cuántos escombros se caen de mí (sic)", agregó.

Por su parte, el abogado Eduardo Balarezo, parte del equipo que defiende al capo sinaloense, ha sido el blanco de una moción presentada por la Fiscalía pidiendo al juez Brian Cogan una amonestación en su contra por los mensajes que ha publicado en su cuenta de Twitter.

Y es que compartió la canción 'Un puño de tierra', una de las favoritas de 'El Chapo', después que uno de los testigos declaró que un grupo musical tocó la melodía varias veces antes de que lo atacaran. El día que yo me muera/ no voy a llevarme nada/ hay que darle gusto al gusto/ la vida pronto se acaba... Eso es lo que dice el coro de la composición.

Balarezo reclamó que los fiscales deben enfocar su estrategia en otro sentido. "Aparentemente los recursos ilimitados del gobierno permiten el lujo de perder el tiempo presentando mociones frívolas", indicó en su respuesta al juez Cogan. También negó que su intención sea amedrentar al jurado.


Las claves del juicio a ‘El Chapo’ Guzmán (fotos)

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