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A pocas semanas de renovar su TPS, Trump amenaza a Honduras con retirarle ayudas por la caravana de migrantes

El presidente siguió por tercer día consecutivo lanzando mensajes contra la marcha de centroamericanos que recorre México y volvió a advertir que NAFTA "está en juego", a la vez que exigió al Congreso actuar para aprobar leyes migratorias más estrictas.
3 Abr 2018 – 08:11 AM EDT
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Tercer día consecutivo que el presidente Donald Trump comienza la jornada lanzando duros mensajes migratorios por la caravana de centroamericanos que está recorriendo México estos días. Desde el domingo, el mandatario ha tuiteado fuertes críticas contra esta marcha, ha exigido a México que la pare y ha pedido al Congreso de Estados Unidos que apruebe leyes más estrictas para, según él, controlar el flujo de indocumentados.

Este martes continuó atacando a la caravana, compuesta sobre todo por nacionales de El Salvador, Guatemala y Honduras, y exigió que "sea parada antes de que llegue aquí" a Estados Unidos. Como en otras ocasiones, Trump puso sobre la mesa el tratado NAFTA con México, al afirmar que está en juego, pero también añadió a su amenaza la ayuda exterior que Washington otorga a "Honduras y a otros países que permiten que esto suceda". Sin embargo, no especificó a qué tipo de ayudas se refería.


Precisamente, el gobierno de Estados Unidos debe anunciar, como muy tarde el 6 de mayo, si mantiene o cancela el Estatus de Protección Temporal (TPS) de Honduras, que protege de la deportación a unos 86,000 indocumentados.

El ministro de la Presidencia hondureña, Ebal Díaz, se mostró "sorprendido ingratamente" por las amenazas vertidas por Trump. "Nos sorprende ingratamente esa alusión de nuestro país, la rechazamos completamente porque no es cierto que hay caravana de hondureños", afirmó el ministro en unas declaraciones enviadas a la AFP por Casa Presidencial en un correo electrónico.

El último mensaje de Trump se suma a una catarata de mensajes que comenzaron el domingo y que tuvieron su continuación el lunes, tanto en la mañana como en la tarde. Esta reacción se produjo, aparentemente, luego de que el mandatario viera un reportaje televisivo que se hacía eco del viacrucis de cerca de 1,000 migrantes centroamericanos que había comenzado en Tapachula, Chiapas, hacía unos días y cuyo objetivo era llegar a la frontera en Tijuana.

En una escalada mayor de su retórica, este martes, Trump dijo además que iba a enviar tropas a la frontera "hasta que tengamos un muro" con México.

Esta marcha, que se celebra anualmente, está organizada por la asociación Pueblo Sin Fronteras y, al contrario de lo que dice el presidente, no tiene intención de entrar de manera ilegal en territorio estadounidense. El fin de esta caravana es mostrar las dificultades, debido a la violencia y la pobreza, en las que viven en algunos países centroamericanos. Es cierto que algunos de ellos planean quedarse en México como refugiados y puede que otros soliciten asilo en Tijuana, pero no acogerse a DACA, dado que este programa no acepta nuevas solicitudes.


Pese a todo, el presidente ha utilizado esta reivindicación de los migrantes como una excusa para promocionar e impulsar su dura política migratoria, criticando las "débiles leyes" migratorias de Estados Unidos y conminando al Congreso a actuar, incluso utilizando la conocida opción nuclear, que permite que el partido de la mayoría en el Senado -en este caso los republicanos- puedan aprobar medidas con una mayoría simple, es decir, solo con 51 de los 100 votos, en lugar de 60. De esta manera, el partido del presidente Trump no tendría que contar con el apoyo de ningún demócrata (aunque necesitaría que ningún republicano votara en contra) para imponer nuevas leyes migratorias.

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Conversaciones con México

Tras estos días de críticas de Trump a México, autoridades de los dos países acordaron este lunes analizar las vías de flujo migratorio hacia Estados Unidos.


Así, el secretario de gobernación en México, Alfonso Navarrete, y la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, anunciaron esta conclusión, aunque sin profundizar en los detalles, tras mantener una llamada telefónica.

"Acordamos analizar las mejores vías para atender los flujos migratorios de conformidad con las leyes de cada país", publicó Navarrete en su cuenta de Twitter, horas después de las críticas que Trump realizó por la misma red social.


Un mensaje similar fue le que publicó la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, en el que apuntaba que "estamos trabajando con funcionarios mexicanos para lidiar con la caravana anual de extranjeros ilegales. Explorando todas las opciones".

En un comunicado, la secretaría de gobernación de México (SEGOB) y la Secretaría de Relaciones Exteriores indicaron que el gobierno de este país "refrenda su compromiso con el trabajo conjunto como la vía para brindar una mejor atención al fenómeno migratorio en nuestra región". Pese a ello, y ante los mensajes de Trump, aclararon que " la política migratoria de México es definida de forma soberana" y negaron que "bajo ninguna circunstancia, el gobierno de México promueve la migración irregular".

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De qué se trata la caravana de migrantes en México que desató la furia de Trump


Por eso, la nota recordó que la marcha que cruza el país estos días se celebra desde 2010 y apuntó que " es una manifestación pública que busca llamar la atención sobre el fenómeno migratorio y la importancia del respeto a los derechos de los migrantes centroamericanos que, en muchos casos, se ven obligados a dejar sus lugares de orgien en busca de mejores oportunidades".

Tanto la SEGOB como la cancillería mexicana también aclararon que " no compete a este gobierno (el mexicano) ejercer decisiones migratorias de Estados Unidos (...), por lo que serán las autoridades competentes de la Unión Americana las que decidan, de ser el caso, autorizar o no el ingreso a su territorio de los integrantes de la caravana".

México y Estados Unidos, junto con Canadá, están llevando a cabo negociaciones para actualizar el NAFTA o Tratado de Libe Comercio de América del Norte (TLCAN, en español), vigente desde hace 20 años, pero que Trump ha criticado desde que lanzó su campaña para la Casa Blanca y ha amenazado con cancelarlo.


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