Republicanos reviven proyecto de ley que legaliza a los dreamers, pero pone a 9 millones en la mira de ICE

El plan no clarifica si los dreamers accederán a la ciudadanía, reduce la reunificación familiar, elimina la lotería de visas, criminaliza la estadía indocumentada, castiga severamente el reingreso indocumentado, aumenta las redadas y acelera las deportaciones.

Los republicanos de la Cámara de Representantes reintroducirán esta semana un duro proyecto de ley basado en los principios migratorios del presidente Donald Trump que incluye un camino a la residencia legal permanente para los dreamers protegidos por DACA.

El plan, Asegurando el Futuro de América H.R. 4760, fue entregado al Congreso el 11 de enero por los congresistas Bob Goodlatte (Virginia) y Raúl Labrador (Idaho). La iniciativa incluye, entre otros, construir el muro en la frontera con México, elimina la lotería de visas, castiga a las ciudades santuario, aumenta las redadas, acelera las deportaciones de indocumentados e indemniza a las ciudades que colaboran con el gobierno federal para arrestar a indocumentados.

La iniciativa será nuevamente presentada este martes en Washington DC durante una conferencia de prensa a la que asistirán representantes de organizaciones hispanas de tendencia conservadora, entre ellas el Latino Partnership for Conservative Principles, el Texas Federation of Hispanic Republicans y el National Hispanic Christian Leadership Conference.

Goodlatte preside el poderoso Comité Judicial de la Cámara de Representantes.


Univisión lo anticipó

Univision Noticias anticipó el viernes que el debate sobre DACA resurgiría esta semana en ambas cámaras del Congreso durante el debate conocido como “pláticas del ómnibus” o “ley del autobús”, donde ambos partidos discuten sobre el paquete final de niveles de fondos para el año fiscal 2018.

“Ahí meten todo y todo se discute como si fuera una sola ley”, explicó una fuente demócrata.

Otra fuente dijo que los líderes republicanos de la Cámara de Representantes planean llevar al pleno este viernes un proyecto de ley de financiamiento del gobierno hasta finales del año fiscal 2018, pero que “las negociaciones continúan”.

El año fiscal estadounidense arranca el 1 de octubre y finaliza el 30 de septiembre del año siguiente.


Rechazo demócrata

A principios de febrero el Congreso aprobó expender el presupuesto hasta el 23 de marzo, pero la semana pasada los líderes republicanos decidieron adelantar las pláticas para tener más tiempo de negociación e intentar introducir una solución legislativa para los dreamers al estilo de Trump.

Los demócratas, sin embargo, han vuelto a advertir que sin apoyo bipartidista no habrá reforma migratoria, menos como la que quiere el presidente.

“Nuestra posición no ha cambiado”, dice Carlos Paz, vocero del Caucus Congresional Hispano (CHC). “Este es un proyecto de ley que ni siquiera cuenta con el apoyo de la mayoría de los republicanos”, agregó.

El CHC tilda el plan Goodlatte-Labrador como “un acto de deportación masivo”.


De qué se trata

El plan migratorio Goodlatte-Labrador

La iniciativa incluye legalizar a los dreamers protegidos por DACA y propone que los beneficiarios de la Acción Diferida de 2012 accedan primero a un permiso migratorio que les autorice a permanecer en el país sin ser deportados durante tres años.

Al término de ese plazo, los beneficiarios podrán renovar indefinidamente la autorización de permanencia, pero no habla de una green card o residencia legal permanente que les permita convertirse en ciudadanos estadounidenses.

“Los destinatarios solo pueden hacer uso de los caminos existentes (no habrá un camino especial) hacia la tarjeta verde”, se lee en la propuesta.

El proyecto también incluye:


  • Reducir la inmigración en cadena.
  • Visa temporal para familiares. Crea una visa para que ciertos padres de ciudadanos a quienes no se les pueda pedir la residencia, puedan obtener un permiso temporal sin costo para los contribuyentes.
  • Reducir la cuota anual de extranjeros inmigrantes de 1,060,000 al año a 260,000.
  • Endurecer los controles para la entrega de visas.
  • Autorizar al Departamento de Justicia para que suspenda la entrega de fondos a las ciudades santuario.
  • Facilitar la cooperación de las policías locales con el gobierno federal.
  • Establecer nuevos estándares de causa probable para que ICE pueda detener a individuos.
  • Permitir la expansión del programa federal 287g.
  • Aumentar el castigo a los individuos deportados que regresan sin autorización al país.
  • Aumentar los castigos a las solicitudes de asilo fraudulentas.
  • Aumentar el requisito de "miedo creíble" para erradicar peticiones de asilo con poca base.
  • Quitar el asilo a las personas que voluntariamente regresan a sus países de los cuales huyeron.
  • Deportar a los indocumentados pandilleros o que tienen vínculos con pandillas.
  • Deportar a inmigrantes que tengan múltiples cargos por DUI (manejar baja la influencia de alcohol o drogas).
  • Convertir en un delito federal el cruce ilegal de la frontera.
  • Asegurar el retorno ordenado de los menores no acompañados detenidos en la frontera.
  • Detener a los menores y sus padres indocumentados cuando lleguen a la frontera.


“Una farsa”

La representante Michelle Lujan Grisham (demócrata por Nuevo México), dijo que el plan Goodlatte-Labrador “es una farsa que socava la aplicación de la ley local, daña a los agricultores, a las familias y tiene como objetivo desgarrar a las comunidades a través de la deportación masiva”.

“Este proyecto de ley profundamente partidista y antiinmigrante fue escrito por un grupo de republicanos sin aportes ni apoyo de ambos partidos”, agregó.

Los demócratas insisten en que la única manera de aprobar una solución permanente para los dreamers es por medio de un proyecto bipartidista.

Para aprobar una iniciativa en la Cámara se requieren 218 votos. Los republicanos cuentan con 241 de los 435asientos, pero según los demócratas el plan Goodlatte-Labrados apenas cuenta con 140 votos.

En el senado los republicanos tienen el control con 51 asientos y necesitan 60 votos.


Los dreamers no ceden

United We Dream (UWD), la principal organización de soñadores del país reiteró que no apoya ninguna iniciativa de ley basada en la reforma migratoria de Trump.

“Es decepcionante que algunos líderes latinos estén apoyando esta legislación que le hace tanto daño a nuestra comunidad y a nuestro país. Nosotros no vamos a soltar la mano de nuestros padres ni del resto de indocumentados”, dijo Juan Manuel Guzmán, director de asuntos gubernamentales de UWD.

Los soñadores han advertido que Trump quiere darles un estatus legal de permanencia en Estados Unidos, pero a cambio de colocar en la mira de las deportaciones a los otros 9 millones de indocumentados.

“Rechazamos que el presidente nos use como moneda de cambio”, reiteró.