Al menos tres bebés venezolanos nacen cada día en la frontera con Brasil... y la cuenta sigue en aumento en otros países de la región

La crisis económica y política desatada en el gobierno de Nicolás Maduro expulsa a las embarazadas a buscar hospitales que tengan alimentos, medicinas y atención para sus niños que están por nacer.
26 Ago 2018 – 6:16 PM EDT

Empujadas por la crisis, estas venezolanas cruzaron la frontera embarazadas para dar a luz en Brasil.

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"Mi bebé podía haber muerto si yo me quedaba (en Venezuela). No había alimentos ni medicina, tampoco doctores", cuenta María Teresa López mientras alimenta a su hija Fabiola, quien nació esta semana por cesárea en la maternidad de Boa Vista, la capital del estado fronterizo de Roraima, en Brasil.

López, de 20 años, huyó de su hogar, ubicado a 800 kilómetros del Delta del Orinoco, hacia la frontera hace cinco meses. Ella es apenas una de los miles de venezolanos que huyen de la crisis económica y política de su tierra natal, mayoritariamente hacia su otro país vecino, Colombia.

La afluencia masiva de venezolanos ha sobrecargado los servicios sociales en el estado de Roraima y ha provocado incidentes que despertaron la xenofobia.

"Hemos llegado a un límite. Hay largas colas en nuestros hospitales, y no tenemos suficiente equipo para atender a tantas personas que necesitan atención médica", dijo a la agencia Reuters vía telefónica la alcaldesa de Boa Vista, Teresa Surita, quien recordó que a la capital del estado de Roraima han llegado 3,000 venezolanos sin hogar para ser atendidos.

Los nacimientos de bebés venezolanos en la maternidad Boa Vista aumentaron a 566 el año pasado y a 571 en los primeros seis meses de 2018, lo que representa un promedio de tres niños al día. En 2016, cuando comenzó el flujo de refugiados venezolanos, nacieron 288, según estadísticas del Departamento de Salud de Roraima. Según informaron, en 2015 no hubo nacimientos reportados.

La coordinadora de seguridad sanitaria de Roraima, Daniela Souza, dijo que el estado tiene solo un hospital de maternidad y que está siendo estirado hasta el límite, con pacientes durmiendo en catres en los pasillos. Las jeringas, guantes y otros suministros se están acabando, según explicó Souza.

"Hay 800 personas que cruzan la frontera todos los días y muchas de las mujeres y niños necesitan atención médica", puntualizó Souza. Ella calcula que el número de venezolanos atendidos en los centros médicos del estado ha aumentado de 700 en 2014 a 50,000 en 2017 y 45,000 en solo los primeros tres meses de este año.


El Ministerio de Información de Venezuela no respondió a una solicitud de comentarios de Reuters para este reportaje.

La gobernadora de Roraima, Teresa Surita, solicitó a la Corte Suprema de Brasil que cierre la frontera para poder enfrentar la crisis migratoria. Pero el gobierno federal en Brasilia lo descartó por razones humanitarias.

Surita instó al gobierno de Brasil a acelerar la transferencia de inmigrantes venezolanos a otras partes de Brasil y comenzar la vacunación obligatoria en la frontera.

El lenguaje xenófobo se hace presente en autoridades y pobladores, cada vez en mayor magnitud. La incomodidad por la presencia de ciudadanos venezolanos que huyen de las penurias de su país se convirtió en noticia trágica a medidados de agosto, cuando más de mils personas y cientos de familias, con niños incluidos, tuvieron que huir despavoridos de una zona del estado de Roraima donde fueron duramente atacados y heridos por una poblada.

Carmen Jiménez, de 33 años, que llegó de Ciudad Bolívar embarazada de ocho meses y dio a luz en el hospital Boa Vista, dijo que estaba sorprendida de ver a tantas madres venezolanas allí. "No volveré a Venezuela hasta que haya alimentos y medicinas, y las calles vuelvan a estar seguras", dijo mientras sostenía a Amalia, su hija de cuatro días de nacida.


En Colombia y más allá

El fenómeno no es exclusivo a la frontera brasileña. Colombia es el vecino más cercano por el acceso a sus tierras desde puentes y carreteras que ven pasar a las parturientas buscando un mejor lugar para que nazcan sus hijos. El año pasado, un reportaje de El País contó que durante enero y febrero de 2017 fueron atendidas 83 mujeres en un centro médico de Cartagena, un poco más del doble de lo que había registrado el año anterior en el mismo período (40).

En esa oportunidad el médico y gerente del hospital, Jorge Quintero, explicó que llegan sin historia clínica, ni controles y por lo general cuando ya tienen los dolores de parto.

La situación de pobreza y escasez de alimentos y medicina en Venezuela alcanza los límites de países sumidos en catástrofes, guerras y períodos especiales. La más reciente proyección del Fondo Monetario Internacional prevé mayor descalabro este año, mientras que los países vecinos se recuperarán y aumentarán sus riquezas.


Para Venezuela el panorama es desolador: "Proyectamos que la inflación se disparará a 1,000,000% para fines de 2018, lo que indicaría que la situación de Venezuela es similar a la de Alemania en 1923 o Zimbabwe a fines de la década de 2000. El colapso de la actividad económica, la hiperinflación y el deterioro cada vez más grande de la oferta de bienes públicos (salud, electricidad, agua, transporte y seguridad), junto con la escasez de alimentos a precios subsidiados, generaron grandes flujos migratorios, que intensificarán los efectos de contagio a países vecinos".

Las imágenes de las madres jóvenes buscando auxilio o la hilera de venezolanos cruzando los andes a pie con sus hijos y pertenencias, se unen a las de personas comiendo de la basura y largas filas para obtener alimentos, medicinas o insumos como pañales para niños y adultos.

Mientras tanto, expertos en explicar el acceso a los bienes, como el investigador venezolano Luis Pedro España, autor de libros como "Detrás de la pobreza" (2004), fue invitado a la Asamblea Nacional para buscar salidas al problema. "El deterioro del nivel educativo, el desempleo y el deterioro de los servicios públicos son los tres elementos más indicativos de la pobreza multidimensional, que ya alcanza un 35%, sólo en Caracas y 75% en zonas poco desarrolladas", dijo.

El 8 de agosto pasado nació Enzo en Córdova, Argentina, luego de que su madre, la venezolana Marjory Campos hiciera un trayecto tortuoso, en autobuses, y atravesara las fronteras de Colombia, Ecuador y Chile.

En una entrevista para el portal venezolano El Estímulo explicó que allí ella pudo hacerse exámenes que en Venezuela no le hicieron y su hijo recibió las vacunas correspondientes. Puede leer la historia completa aquí.

Algunas mujeres han confesado que en su largo camino hacia otras tierras huyendo de la crisis van embarazadas y prefieren esconder las grandes barrigas debajo de mucha ropa para que ello no les impida pasar libremente por alcabalas.

Reportaje de Reuters desde Boa Vista: Nacho Doce y Anthony Boadle


En fotos: Miles de venezolanos cruzan a diario la frontera hacia Colombia para comprar comida, trabajar o huir

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