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Ni los diputados agredidos en la Asamblea de Venezuela tienen cómo atender sus heridas en medio de la escasez de medicinas

Los parlamentarios denunciaron que tras el ataque de grupos de afectos al gobierno a la sede del Legislativo, no tenían ni siquiera insumos básicos para poder atender a los heridos. Tampoco consiguieron en las farmacias las medicinas que necesitaban.
11 Jul 2017 – 12:21 PM EDT
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CARACAS, Venezuela. - El diputado opositor Armando Armas fue uno de los heridos que dejó la embestida de bandas del chavismo en el Parlamento venezolano el pasado 5 de julio. Tiene diez puntos de sutura en la parte posterior del cráneo y otros tantos a la altura del ojo izquierdo, pero no ha podido seguir el tratamiento preventivo que le recetó el neoricirujano dada la escasez de medicinas en el país y la falta de recursos de la Asamblea Nacional.

Y él no es el único. Los legisladores opositores que fueron atacados con armas de fuego, explosivos, palos y piedras ese día, están padeciendo en carne propia los efectos de la carestía de casi cualquier insumo médico en Venezuela.


“Pasé un par de días sin tomar los antibióticos, pero luego los conseguí por Whatsapp”, cuenta Armas, vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional. Al igual que el resto de los venezolanos, el Poder Legislativo ha tenido que recurrir a las redes sociales para solicitar donaciones de medicinas con la finalidad de auxiliar a los lesionados por el ataque del 5 de julio y surtir a su modesto servicio de salud. La lista de peticiones incluye desde calmantes, vitaminas y antibióticos, hasta gasas, inyectadoras, sutura, collarines y adhesivos.

En los tiempos en que el chavismo era mayoría (del 2001 al 2015), el servicio médico del Parlamento apenas se ocupaba de atender a algún legislador hipertenso o con un resfriado. Ahora debe tomar previsiones similares a las de un hospital de campaña. “Tenemos que estar preparados, uno no sabe, estos días van a ser fuertes”, alerta un médico de la institución –que prefiere no ser identificado–, consciente de que el cierre definitivo de la Cámara podría ocurrir si se instalara el 30 de julio la Asamblea Constituyente impuesta por el presidente Nicolás Maduro.

El Parlamento venezolano está sitiado física y financieramente. Maduro le arrebató su presupuesto y los diputados denuncian que ni siquiera pueden cobrar sus salarios desde mediados de 2016. “Antes recibíamos insumos médicos una o dos veces al año, pero eso ha cambiado y la situación es muy compleja”, reconoce el galeno.

El servicio médico del Parlamento socorrió a 13 personas –entre trabajadores y asambleístas– en medio del ataque perpetrado por los grupos de chavistas armados el día en que se celebraban los 206 años de la firma del acta de la Independencia de Venezuela. Sin dinero y dependiendo de la caridad pública, el Legislativo admite que ya no puede costear ni siquiera el seguro de vida de sus empleados.

Ni en la Asamblea ni en la farmacia



Sentado en la camilla de una clínica privada y con el rostro ensangrentado, el diputado Armas vio que la aguja con la que le suturaron, importada de China, venía en un envoltorio que señalaba que es de uso exclusivo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), un ente público. "Pero el doctor me reveló que los obligan a comprarlas, eso es una desviación”, indicó el dirigente del partido opositor Voluntad Popular, el mismo que lidera el encarcelado dirigente Leopoldo López.

El incidente sirvió al diputado para vivir de cerca los esfuerzos que tienen que hacer los servicios de salud privados o públicos para conseguir insumos médicos.


En fotos: Grupos adeptos al Gobierno de Venezuela irrumpieron en la sede de la Asamblea Nacional

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José Regnault, otro de los heridos, tampoco halló los antibióticos en la farmacia. “Gracias a Dios me los facilitó la Universidad Central de Venezuela (UCV), que nos prestó ayuda y pude comenzar el tratamiento el sábado”, cuenta el representante del estado oriental de Sucre, y que fue golpeado con tubos y piedras en el cráneo. “Tengo siempre mucho dolor de cabeza, pero continúo en la calle para apoyar la protesta”, dice convencido de que pronto Maduro saldrá del palacio presidencial de Miraflores “porque el pueblo así lo ha dictaminado”.

El diputado Américo De Grazia, también herido ese 5 de julio entró caminando al Parlamento y al final de la jornada salió en camilla, a bordo de una ambulancia. “No sé de dónde aparecieron las medicinas, pero todo el mundo colaboró, estoy agradecido con toda Venezuela por ese gesto de solidaridad”, expresa De Grazia, quien convulsionó producto de los golpes con los que le fracturaron el cráneo.

Otro militar

Los parlamentarios no tienen medicinas, ni presupuesto, ni protección. Algunos incluso sienten que conviven con el enemigo y que tras eventos como los del 5 de julio quedan desvalidos en todos los sentidos. Quien debería resguardarlos, un coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GBN) de nombre Bladimir Lugo, no solo los ofende sino que permitió el asalto. Y sus actuaciones le han valido una condecoración de Maduro y los elogios del primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y número dos del chavismo, Diosdado Cabello. Pero la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, ha resuelto imputarlo por violaciones a los derechos humanos.


Lugo, jefe del destacamento de la GBN ubicado dentro del Palacio Legislativo, insultó y empujó por la espalda unos días antes, el 27 de junio, al presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Julio Borges. El video de la agresión fue grabado y difundido por el propio militar. De inmediato se viralizó en las redes sociales de los venezolanos. Cabello aplaudió esta actuación y se burló de Borges: “Lugo, has debido meterle una sola mano para que respetara”, espetó el líder del PSUV.

Ortega Díaz, quien rompió con el Ejecutivo a finales de marzo y ahora es reconocida como la principal figura del chavismo disidente, ha acusado en los últimos días al excomandante de la GNB, Antonio Benavides Torres, y al director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Gustavo González López, por los abusos cometidos en la represión contra las manifestaciones opositoras. Desde que comenzaron las protestas hace más de 100 días, hay al menos 90 muertos.

Maduro ha defendido públicamente a estos oficiales, llamándolos “hijos de Chávez”, designó a Benavides Torres jefe del gobierno del Distrito Capital, en Caracas, y ascendió a González López a general en jefe, el mayor rango del Ejército venezolano.


101 días: Un menor y un candidato a la Constituyente de Maduro mueren en una violenta jornada en Venezuela

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