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Las claves del diálogo que comienza este miércoles en Nicaragua

Después de casi un mes de protestas ciudadanas masivas, este miércoles comienza un diálogo entre el gobierno y distintos sectores de la sociedad civil. Los manifestantes exigen que se haga justicia por los más de 50 muertos que ha dejado hasta ahora la represión, que los antimotines y los grupos paramilitares cesen sus ataques, pero también la salida de Ortega y reformas democráticas.
16 May 2018 – 6:54 AM EDT

Si hace un mes, alguien le hubiera dicho a un nicaragüense que el 16 de mayo un grupo diverso de organizaciones civiles y empresariales se iba a sentar en una mesa a dialogar con el presidente Daniel Ortega y parte de su equipo, probablemente no lo hubiera creído. Pero eso es lo que pasará este miércoles a partir de las 10 de la mañana en el Seminario Nuestra Señora de Fátima de Managua.

Estas son las claves del diálogo que comienza este miércoles:

¿Cómo se llega al diálogo?

Convocado por la iglesia católica, el diálogo nacional tiene como fin buscar una solución a la crisis que vive Nicaragua desde que, a mediados de abril, el mandatario aprobó por decreto una reforma a la seguridad social que hizo salir a la población a la calle. Aunque el presidente dio marcha atrás a la medida, la fuerte represión con la que enfrentaron a los manifestantes desató una ola de indignación de los ciudadanos que pasaron a pedir en marchas multitudinarias la renuncia de Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.


La represión a las protestas por parte de la policía y grupos paramilitares afines al gobierno se ha saldado hasta la fecha con más de 55 muertos (la mayoría jóvenes y estudiantes), cientos de heridos y un número indeterminado de detenidos y desaparecidos, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Al convocar la mesa de conversaciones, la Conferencia Episcopal de Nicaragua le puso el pasado viernes al gobierno cuatro requisitos:

  • Permitir en el menor tiempo posible el ingreso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar las muertes de las protestas.
  • Suprimir los cuerpos paramilitares y las fuerzas de choque.
  • Detener “de inmediato y de modo absoluto" todo tipo de represión frente a grupos civiles que protestan pacíficamente y asegurar la integridad física de los estudiantes universitarios.
  • Respetar la dignidad y la libertad de los trabajadores del Estado, quienes son obligados a asistir a eventos partidarios y contramarchas a favor de la pareja presidencial.

Ese mismo día, Murillo aseguró que el gobierno estaba dispuesto a trabajar en los cuatro requerimentos hechos por los obispos y el lunes se supo que habían aceptado la visita de la CIDH para investigar los crímenes del último mes. Sin embargo, en los últimos días, mientras la vicepresidenta hablaba de paz y de diálogo en los medios estatales, los manifestantes han seguido siendo reprimidos y en la última semana han muerto al menos cinco personas.



¿Quiénes participan?

Por un lado, representantes de grupos universitarios aglutinados en el Movimiento Universitario 19 de abril, de la sociedad civil y del sector empresarial, como el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la Cámara de Comercio Americana (Amcham) y la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

Los estudiantes, quienes se pusieron al frente de las protestas y se espera que tengan un rol fundamental en el diálogo, aseguraron este martes en una rueda de prensa que llegan a la mesa del diálogo con una agenda clara que pasa por que se haga justicia con las víctimas, la salida del gobierno de Ortega y Murillo y la democratización del país.

Por el lado del gobierno, la vicepresidenta anunció este martes que el presidente Daniel Ortega estará el miércoles en la instalación de la mesa de conversaciones, a la que definió como un "evento histórico que con toda seguridad va a trabajar por la paz decididamente en nuestro país".

Posteriormente, la prensa local dio nombres de algunos miembros de su equipo que participarán en las conversaciones como el asesor económico Bayardo Arce, el diputado Edwin Castro, el asesor de inversiones Álvaro Baltodano, el ministro de Hacienda, Iván Acosta, el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes y la ministra de la Familia, Marcia Ramírez.

¿Qué papel tiene la iglesia?

La iglesia tendrá un papel de mediadora y testigo del diálogo. En este mes de protestas, los sacerdotes católicos han tenido un rol fundamental en la mediación en la crisis, han sido intermediarios con el gobierno para la liberación de presos y para pedir el fin de la represión e incluso se les ha visto ponerse físicamente entre los antimotines y los manifestantes para evitar mayores ataques.


Quienes acuden al diálogo ven la participación de la iglesia como un garante del diálogo. El arzobispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, dijo el lunes que ve las conversaciones como "una última carta pacífica" que hay que jugar "por el bien de Nicaragua".

"Nuestro llamado al diálogo no es una alternativa a la presión popular pacífica, no es una capitulación ante la represión que sufre el pueblo, no es un intento por volver a la tranquilidad artificial de hace unas semanas. El diálogo es una puerta más para cambiar Nicaragua", afirmó el sacerdote que ha criticado abiertamente al gobierno de Ortega y Murillo en esta crisis.

¿Cuáles son los escenarios posibles?

Analistas consultados por Univision Noticias coinciden en señalar que la única salida posible a la crisis de Nicaragua es la pacífica y que eso va a exigir renuncias por parte de Ortega.

“Requiere voluntad política y él tiene que cumplirla. Porque todos queremos una salida pacifica. Nadie quiere una salida en la que se destruya el país como lo hizo (el dictador Anastasio) Somoza”, le dijo recientemente el analista político y exrector de la Universidad Nacional de Nicaragua, Carlos Tünnermann, a Univision Noticias.

Por su parte, los estudiantes del movimiento 19 de abril dijeron este martes que ellos ven el diálogo como una "mesa de rendición" del gobierno y aseguraron que su agenda no solo incluye la salida de la pareja presidencial sino también una regeneración de las instituciones democráticas, golpeadas por medidas autoritarias de su gobierno para que se puedan celebrar elecciones limpias.

Tras consultar con diversos expertos, la periodista Arlen Cerda contempla en un análisis en el diario Confidencial tres posibles escenarios para salir de la crisis de Nicaragua:


  1. Que se haga una promesa de justicia y se negocien reformas electorales e institucionales, que garanticen elecciones libres y transparentes en 2021, cuando se acaba el periodo de la pareja presidencial.
  2. Que se lleven a cabo acciones de verdad y justicia con reformas electorales, institucionales y constitucionales que conduzcan a la convocatoria de elecciones anticipadas, reduciendo el período presidencial de Ortega y Murillo.
  3. Que el diálogo fracase y aumenten las protestas y la represión. "Los analistas estiman que estas condiciones empujarían una salida abrupta de la pareja presidencial, pero también dependerá del papel que puedan desempeñar otros actores, como el Ejército", escribe Cerda.

2. DOLOR: La rebelión de los nietos del sandinismo

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