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Buscan a sospechoso que intentó secuestrar a un menor
Los hechos ocurrieron luego de que el menor bajara del bus escolar que lo transportó a casa después de la escuela
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Autoridades piden al público reportar cualquier información sobre este caso al teléfono (713)-274-9460.
¡Aquí no hay quien duerma!: pesadillas y terrores nocturnos infantiles.
Hace tiempo en mi casa no había quien durmiera. Pasamos unos meses en los que las noches se convirtieron en una auténtica pesadilla. Y es que mi pequeño truncaba la paz del sueño familiar con su llanto desconsolado. Al final se acababa armando un “party de los desvelos” a la que no dudaba en apuntarse su hermano. Imagínate el panorama: Mi hijo pequeño: “¡¡¡¡Buahhhhhh!!!!”. El hermano: “¡¡Mamáááááá, Sergio está llorando!! ¡¡Que se calle que no puedo dormir!!”. El padre: “¿Pero qué hora es? ¿Otra vez el niño?”. Yo: “Sí, voy a ver qué le pasa”. Mientras el peque: “¡¡Buahhhhhhh!!”. Mi hijo mayor: “¡Mamáááááá, dile a papá que vengaaaa que no me puedo dormir!”. El padre: “¡Que ya voy!”. Yo: “Sergio, cariño, no pasa nada, tranquilo”. Y todo esto sucedía de madrugada casi a diario. Unas veces eran pesadillas y otras, terrores nocturnos. Sí, a mi pequeño le sucedían ambas cosas y he de decirte que no se trata de lo mismo. Las pesadillas y los terrores nocturnos son trastornos del sueño diferentes. Finalmente mi niño superó las pesadillas que se debían a su miedo a la oscuridad. Con los terrores nocturnos sigue de vez en cuando. Si tu hijo también llora en la noche de forma agitada, no sabes si se trata de pesadillas o terrores nocturnos y te cuesta consolarlo quizás te ayude la información que te comparto a continuación. ¿Qué son las pesadillas y los terrores nocturnos? Son trastornos del sueño: Las pesadillas son sueños vívidos angustiosos que suelen experimentar muchos niños entre los 3 y 6 años (desaparecen conforme crecen). Tienen lugar durante la segunda mitad de la noche, en la fase REM que es donde se producen los sueños. A través de las pesadillas el niño pone de manifiesto sus temores y preocupaciones vividas durante el día. Los terrores nocturnos son una repentina reacción de pánico inconsolable que experimenta aproximadamente un 4% de los niños entre los 4 y 12 años de edad debido a la inmadurez de su Sistema Nervioso Central, que es el que se encarga de regular la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia. Suceden durante la primera mitad de la noche, justo en la transición de una fase de sueño profunda (etapa no REM) a otra más superficial que es en la que se producen los sueños (etapa REM). Desaparecen con el tiempo. ¿Cómo puedo distinguir una pesadilla de un terror nocturno? Se trata de una pesadilla si puedes consolar a tu hijo y él, al despertar, se da cuenta de tu presencia y es capaz de contarte con algún detalle qué es lo que le ha producido tanto miedo. Le costará un poco volver a conciliar el sueño debido al susto que ha experimentado. En cambio, durante los terrores nocturnos no podrás lograr calmar el llanto, los gritos y manotazos de tu hijo y él será incapaz de darse cuenta de que estás a su lado para consolarlo. Tampoco recordará nada de lo sucedido al producirse su agitación en una fase del sueño muy profunda. Volverá a dormirse pasado un tiempo como si nada hubiera sucedido. ¿Cómo debo actuar ante las pesadillas y los terrores nocturnos? He de decirte que poco podrás hacer ante los terrores nocturnos de tu hijo porque no será consciente de tu presencia. Así que lo mejor que puedes hacer es vigilarlo para que no se golpee mientras está agitado y esperar pacientemente a que se tranquilice sin despertarle. Así evitarás que se sienta aturdido y tenga problemas para conciliar el sueño. En el caso de las pesadillas, tus palabras cariñosas, abrazos y caricias servirán para calmar a tu hijo. Hablar del sueño con él sin entrar en muchos detalles le ayudará a consolarse y se sentirá reconfortado al saber que lo que ha experimentado ha sido irreal. Si ves que está muy asustado, quédate a su lado un tiempo prudencial hasta que se sienta seguro y logre conciliar el sueño de nuevo. ¿Cómo puedo prevenir que sucedan estos trastornos del sueño? Habla con tu hijo durante el día de todos los temas que puedan preocuparle y ayúdale a superarlos: algún conflicto con un compañero de clase, los exámenes escolares, etc. Eso le ayudará a sentirse aliviado y dejará de proyectar sus ansiedades en sus sueños. Procura que tu hijo se vaya a dormir temprano para que al día siguiente esté descansado. Justo antes de ir a dormir no es conveniente que tu hijo vea la televisión o juegue con tabletas porque eso le producirá un estado de nerviosismo que puede alterar su patrón del sueño. Durante el día léele cuentos que puedan ayudarle a superar sus miedos y a distinguir fantasía de realidad. Si tu hijo es muy pequeño y le da miedo la oscuridad y dormir solito, dale su peluche preferido para que se sienta acompañado y deja encendida una pequeña lamparita. ¿Tú hijo tiene pesadillas o terrores nocturnos? ¿Cómo le ayudas a superarlos? Cuéntanoslo.

Fever Scout: un práctico gadget que mide la temperatura de los niños y la transmite a tu smartphone
Cuando un niño está enfermo, los padres deben preocuparse de tomarle la temperatura seguido y sabemos que los pequeños no disfrutan de los termómetros normales, para darle tranquilidad a los adultos y comodidad a los niños, hay un gadget muy interesante.

9 obsequios para sorprender a los más pequeños en Reyes Magos
¡Amamos el 6 de enero!, y los más chiquitos muchísimo más.
Los mejores canales y programas educativos para niños
Ver la televisión es una de las actividades que la mayoría de los niños realiza en algún momento de su tiempo libre. Según las estadísticas, los escolares se dedican a ver la TV una media de 3 horas al día, aproximadamente, frente a los 45 o 60 minutos diarios que los pedagogos, psicólogos y educadores consideran como el máximo recomendable. Y es que lo queramos reconocer o no, la realidad es que pasar demasiado tiempo sentado frente al televisor no es nada beneficioso para nuestros pequeños. Las consecuencias que se derivan de la sobreexposición a este medio de comunicación tienen que ver con el desarrollo y el aprendizaje de nuestros hijos. Está demostrado científicamente que los niños “adictos” a la TV presentan una mayor predisposición para desarrollar problemas oculares, estados de ansiedad, irritabilidad, alteraciones en su patrón del sueño, deterioro de su capacidad mental para procesar la información, disminución del rendimiento escolar, dificultad para concentrarse, obesidad debido a un estilo de vida sedentario, etc. En este sentido, los padres tenemos la responsabilidad ineludible de regular el tiempo de exposición de nuestros hijos frente a la pantalla, supervisar los contenidos que ven y ofrecerles otras alternativas de ocio que fomenten la actividad y la creatividad en lugar de la pasividad. ¡No podemos olvidar que el juego es fundamental! Nuestros hijos no pueden limitarse a conocer el mundo a través de la televisión, sino que han de salir, explorar y descubrir la realidad relacionándose con las personas e interactuando con los objetos. Aquí te comparto una serie de consejos para el consumo responsable de televisión: Cuando tu hijo te pida ver la tele, pregúntate si puedes ofrecerle una alternativa mejor: un juego de mesa, hacer una manualidad, leer, ir al parque, etc. Ahora que estamos en la época navideña tu hijo puede divertirse haciendo una gran variedad de entretenidas actividades. En el caso de que tu hijo vea la TV, procura que: Los contenidos que vea sean educativos y acordes a su edad. Estos son algunos canales de TV destinados al público infantil: Nickelodeon, Disney Junior, Discovery Kids, Baby Tv… Yo personalmente te recomiendo el Canal gratuito Clan porque ofrece una gran variedad de contenidos clasificados por edades y complementados con multitud de juegos educativos. Además, este canal ofrece la posibilidad de ver muchas series de dibujos animados y programas en inglés con las ventajas que esto conlleva. De todos los programas que oferta el canal Clan son destacables: Fabriclan. Se trata de un programa que enseña a los niños el proceso de fabricación de objetos y alimentos elaborados. Cocina con Clan. Con este programa tu hijo aprenderá a cocinar de forma creativa platos sencillos y deliciosos. Let´s go Pocoyo. Serie ideal para que los peques aprendan inglés. Si en casa tienes una Smart TV (televisión inteligente) puedes acceder a una amplia variedad de contenidos a través de Youtube. No dejes de ver la serie educativa Super Pepo de Manos Unidas. Sus capítulos fomentan valores como la coeducación, el respeto y conservación del medio ambiente, la interculturalidad, etc. 3. Otros consejos Permanece al lado de tu hijo, en la medida de lo posible, para supervisar lo que ve y explicarle aquello que consideres oportuno sobre estereotipos (por ejemplo, no hay juguetes exclusivos para niñas o para niños, existen mujeres policías…), los productos que se venden en publicidad con el fin de que no se deje engañar, etc. Recuerda que los niños aprenden por imitación, así que evita que tu hijo haciendo zapping acceda a contenidos violentos o con palabras malsonantes. No dejes que tu hijo vea la tele mientras hace los deberes o come y así evitarás que se distraiga. No premies las conductas de tu hijo con la TV porque estarás fomentando su consumo. La estancia en la que tu hijo ve la televisión ha de estar iluminada con una luz indirecta. Es recomendable que haya una distancia prudencial entre el televisor y el sillón desde el que se ve para prevenir daños oculares. Da ejemplo a tu hijo. No vale que lo critiques por estar demasiado tiempo frente a la pantalla y lo mandes a su cuarto a estudiar mientras tú te acomodas en el sofá haciéndote dueño del mando a distancia para ver tu programa preferido. Ni vale que le digas que se vaya a ver un ratito la tele porque estás haciendo la comida. Un poco de coherencia, por favor. ¿Qué programas educativos ven tus hijos? ¿Les ofreces otras alternativas a la televisión para que aprendan y se diviertan? Cuéntanoslo.
¡S.O.S, mi hijo no quiere ir al dentista! Ideas y recursos para que los pequeños pierdan sus miedos.
¿A quién le hace ilusión visitar la consulta del dentista? Yo creo que a muy pocas personas, la verdad. Pero, ¿por qué mayores y pequeños tememos tanto a los odontólogos? Vamos a reconocerlo, no es agradable que nos trasteen en la boca con aparatos que para nada nos inspiran confianza y que a veces nos resultan molestos. ¿Alguna vez te han hecho una endodoncia en la que la anestesia falló? ¿Recuerdas la sensación que experimentaste cuando el doctor te tocó en el nervio? Seguro que viste las estrellitas, el Cometa Halley y una aurora boreal sin necesidad de ver un documental de National Geographic. ¿Y recuerdas cuando en la revisión empezaban a sacarles defectos como a tu auto en una inspección técnica de vehículos? “Mmmm, aquí veo una caries que requiere un empaste. Estos molares habría que sellarlos para protegerlos. Uy, este puente hay que renovarlo…”. ¿Y cuando después de hacerte el presupuesto te comunicaban en consulta el “módico” precio del tratamiento, lo recuerdas? ¡Ayyyy, qué dolorrr de bolsillo! No es de extrañar, por tanto, que a pocos nos guste visitar a los dentistas. Pero seamos realistas y responsables, es importante que vayamos a su consulta porque gracias a ellos podemos tener la garantía de una boca saludable. A los odontólogos no hay que acudir solamente cuando se tiene una caries u otra molestia, sino también para hacerse las revisiones anuales recomendadas. Es importante que lleves tu hijo al dentista al cumplir su primer año para que el doctor descarte en su boca caries u otros problemas como una posible alteración en la posición de sus dientes. También te recomendará pautas de higiene bucodental. Después de esta primera revisión vendrán las próximas con una periodicidad anual. Recuerda que tener una boca saludable implica llevar a cabo una adecuada higiene bucal, una buena alimentación y acudir a las revisiones periódicas pertinentes. Así lograremos prevenir la caries, el sarro, infecciones, u otros problemas bucodentales. Con el fin de que tu hijo pierda el miedo al odontólogo y tome conciencia de la importancia de cuidar su boca, te comparto unos consejos y recursos que te pueden resultar muy útiles: Si tu pequeño es un bebé, después de alimentarlo límpiale las encías cuidadosamente con una gasita húmeda. Empieza a utilizar el cepillo sin pasta con la aparición de los primeros dientes (un cepillo ergonómico adaptado a la edad de tu hijo y de celdas suaves). La pasta de dientes se ha de emplear una vez que tu hijo haya cumplido los dos años y esta ha de contener poco flúor. Con dos añitos tu hijo ya puede cepillarse los dientes solito. Dale ejemplo, ponte a su lado con un cepillo en la mano y lavaos los dientes frente al espejo. Colócale a tu niño un taburete para que se suba y pueda verse en el espejo. Utiliza el refuerzo positivo de puntos. Por cada día que tu hijo se lave los dientes, permítele que pegue en el calendario una estrellita u otra pegatina. También puedes ponerle la canción “Así es como se lavan los dientes” de Little Baby Bum para motivarle: La limpieza debe realizarse como mínimo tres veces al día (después del desayuno, comida y cena) y ha de durar unos dos minutos aproximadamente. Esta higiene incluye las piezas dentales y la lengua. La alimentación es muy importante. Evitad las bebidas azucaradas, las chucherías y otros dulces que pueden dañar los dientes y consumid frutas, verduras, jugos naturales, pescado, etc. Es importante que tu hijo conozca su boca y cómo cuidarla. Con estos vídeos aprenderá sobre ello: “Zamba. Excursión al cuerpo humano: los dientes”: “Dientín” es un vídeo educativo integrado en el programa escolar para la promoción de la salud bucodental de la Junta de Andalucía: Prepara a tu hijo para la visita del dentista con el fin de que pierda su miedo. Explícale con un lenguaje claro adaptado a su edad que el dentista es un doctor que va a ver su boca para comprobar que está todo bien y que no le hará daño. Nunca infundas miedo a tu hijo con el dentista contándole tus malas experiencias personales o amenazándole con llevarle a su consulta si lo ves comer chucherías o no quiere lavarse los dientes. Así solo lograrás atemorizarlo. Enséñale el vídeo “Caillou va al dentista” para que pierda el miedo a las revisiones periódicas: El cuento de El Ratoncito Pérez es otro recurso útil con el que puedes explicar a tu hijo la caída de los dientes. Como ves, existen muchas ideas con las que puedes ayudar a tu hijo a confiar en su dentista y se interese y preocupe por cuidar de su boca. ¿Tú qué consejos le das a tu niño? Cuéntanoslo.






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