Donald Trump

Trump habla de Venezuela en Miami en un discurso con clave electoral

El presidente criticó a Nicolás Maduro y aseguró que su gobierno hará lo necesario para garantizar un regreso a la democracia en Venezuela, pero más que hablar de planes futuros aprovechó para fustigar al socialismo, una etiqueta que usan muchos demócratas.
18 Feb 2019 – 6:41 PM EST

En el auditorio de la Universidad Internacional de la Florida había personas con gorras de béisbol con los colores de la bandera de Venezuela, mientras se entonaban cánticos de "USA, USA", como suele hacerse en los eventos de campaña del presidente Donald Trump. Porque el discurso del presidente, aunque se trataba de política exterior, tuvo unos guiños que lo hicieron mensaje de campaña para las elecciones de 2020.

El presidente llegó la tarde del lunes a Miami para hablarle a la comunidad venezolana exiliada sobre los próximos pasos que dará su país para promover la salida del gobierno de Nicolás Maduro y su apoyo al diputado Juan Guaidó, a quien reconoce como mandatario de la nación sudamericana.

"Un nuevo día viene para América Latina", dijo Trump al iniciar sus palabras, luego de ser presentado a la audiencia por la primera dama Melania Trump.

"No hace mucho Venezuela era, de lejos, la nación más rica de América Latina. Pero años de socialismo la han llevado al borde de la ruina (…) Ya ni siquiera las mayores reservas de petróleo son ya suficientes para mantener encendidas las luces", dijo Trump.

Fue un discurso duro contra el líder venezolano a quien llamó "marioneta de Cuba" y en el que convocó a la insurrección a los militares de la nación sudamericana

"Hoy le pido a cada miembro del régimen de Maduro que acabe con esta pesadilla para la gente de pobreza, hambre y muerte (...) Queremos restaurar la democracia en Venezuela y creemos que el ejército tiene un rol vital en este proceso", dijo Trump, insistiendo en que, aunque su gobierno busca "una transición pacífica del poder, todas las opciones están sobre la mesa".


En los 20 minutos que duró su mensaje, el mandatario hizo un resumen de los males que ha padecido Venezuela bajo el gobierno de Maduro y recordó que Washington había sido el primer país que reconoció al gobierno interino, algo que aplaudieron con entusiasmo los asistentes, entre quienes también había personas de origen cubano y nicaragüense.

Aunque Trump hizo más referencias a Venezuela, también habló de Cuba y Nicaragua, dos países con grandes comunidades en el sur de Florida. La animosidad entre Washington y La Habana es conocida, aunque con Managua había mantenido relaciones cordiales hasta que arreció la represión política en el último año.

"Cuando Venezuela, Cuba y Nicaragua sean libres, este será el primer hemisferio libre (de socialismo) en toda la historia de la humanidad", prometió el presidente para deleite de la audiencia.

Sin embargo, más allá de repetir los pasos que Washington ha dado en contra de Maduro y pedir a los miembros de su gobienro que se rebelen, el presidente no hizo nuevos anuncios de planes futuros sobre cómo lidiar con Caracas, en caso de que no se logre una salida de Maduro del poder por vías pacíficas.

¿Contra Maduro o contra los demócratas?

El discurso de Miami estuvo lleno de referencias al "socialismo", como equivalente de comunismo y ambos como sinónimo de sistemas políticos totalitarios que han arruinado las economías de los países que han controlado para rematar con lo que se interpreta como una advertencia contra algunos notables representantes del Partido Demócrata.

“Y a aquellos que tratarían de imponer el socialismo en los Estados Unidos, nuevamente les mandamos un mensaje simple: EEUU nunca será un país socialista”.

Trump no estaba haciendo un ejercicio de memoria histórica para ufanarse del "triunfo" que el capitalismo estadounidense se atribuye al final de la Guerra Fría ante el sistema comunista de la desaparecida Unión Soviética, sino como parte de su campaña electoral por la reelección en 2020.

En su reciente discurso del Estado de la Unión, el presidente prometió que EEUU "nunca será un país socialista", en referencia a los miembros del Partido Demócrata que se han definido como "socialistas democráticos", una etiqueta que rescató y promovió en las primarias de 2016 el senador Bernie Sanders (quien el lunes anunció su nueva postulación a la candidatura demócrata) en su competencia por la nominación frente a Hillary Clinton.

Políticos como la estrella demócrata del momento, la congresista por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, son parte de esa plataforma o la senadora Elizabeth Warren, quien aspira a la candidatura para 2020.

Así que cuando Trump decía a los venezolanos, cubanos o nicaragüenses de Miami que el socialismo es una mala cosa, en realidad estaba atacando no solo a los gobiernos de esos países, sino a la plataforma que promueven muchos demócratas.

En ese sentido, las palabras del presidente tuvieron también una intención electoral. Los casos de Venezuela y Cuba le permiten mostrar al electorado las consecuencias del socialismo y así golpear las ofertas políticas que puedan hacer sus contrincantes.

Claro, que Trump no se refiere a otros socialismos exitosos, como los sistemas que rigen en varios países de Europa, sobre todo los nórdicos, que gozan de los mayores niveles de vida del mundo.

Los rostros de la lucha global por la resolución del conflicto político en Venezuela (fotos)

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