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Corte Suprema

Por qué grupos progresistas quieren que renuncie este juez liberal de la Corte Suprema

El magistrado de mayor edad dentro del máximo tribunal de justicia del país es presionado por grupos progresistas que le piden que renuncie para que el presidente Biden pueda nombrar ya un reemplazo más joven.
13 Jun 2021 – 11:04 AM EDT
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Muchos temen que Stephen Breyer (der.) no renuncie a tiempo para ser sustituido por otro juez liberal, como pasó con Ruth Bader Ginsburg, quien no dejó que Barack Obama nombrara su sucesor. Crédito: Chip Somodevilla/Getty Images

Mientras la Corte Suprema de Justicia presenta este mes decisiones en varios casos que ha escuchado y anuncia los nuevos que aceptará para el resto del año, la atención de muchos está centrada en uno de los nueve magistrados que forman parte del panel: Stephen Breyer.

Breyer, de 82 años, es el miembro de mayor edad de la Corte y es parte del grupo de tres jueces considerados liberales (junto a Sonia Sotomayor y Elena Kagan). Hay quienes aspiran que anuncie pronto su retiro para que el presidente Joe Biden pueda nombrar a un sustituto más joven, aunque eso no vaya a alterar el llamado ‘balance ideológico’ de la institución.

Sin embargo, para preocupación de muchos de esos que están expectantes, Breyer no ha dado indicios de que tenga intenciones de dejar el cargo vitalicio para el que fue designado en 1994 por el entonces presidente Bill Clinton.

Muchos recuerdan con frustración cómo Ruth Bader Ginsburg (RBG), considerada una heroína de las causas progresistas, se mantuvo activa y al morir sorpresivamente a fines de 2020 a sus 87 años permitió que los republicanos (gracias a un polémico manejo del proceso de nominación) entregaran a una conservadora su puesto.

La opinión de algunos es que la mejor manera como RBG pudo haber garantizado la continuidad de su legado habría sido permitiendo que Barack Obama nombrara su reemplazo, como muchos le pedían en aquel momento. Algo similar le dicen ahora Breyer.

Breyer no ha dado señales de que quiera reducir su nivel de actividades, ni siquiera las externas a su función de juez. Durante el coronavirus estuvo muy activo en eventos vía video en asociaciones legales, escuelas de leyes y hasta en colegios.

Poderes separados

De acuerdo con personas cercanas al juez, Breyer siempre ha sido celoso de la independencia de la Corte dentro de la estructura de gobierno e indican que si cediera a los deseos de quienes quieren que deje el escaño sería aceptar una injerencia de la política bipartidista en el funcionamiento del tribunal.

Pero con las peculiaridades que se han presentado con los últimos nombramientos de magistrados, no se puede negar que, ahora más que antes, la política partidista está gravitando en la selección de los integrantes de la Corte Suprema.

La apresurada designación de Amy Coney Barret, la última en unirse al máximo tribunal, se concretó justo a días de que terminaran las elecciones presidenciales de 2020.

Eso, a pesar de que en 2016 los republicanos justificaron el bloqueo a Merrick Garland argumentando que no debía definirse un tema tan delicado cuando los estadounidenses estaba por votar por la presidencia (aunque faltaba nueve meses para los comicios).

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En ambos casos, el afán del Partido Republicano por mantener a su favor el balance ideológico de la Corte alteró lo que suele ser un trámite de confirmación ante el Senado, y uno de los más privilegios más importantes que tiene el presidente, que a Obama le fue cercenado.

En 2016, con una polémica táctica dilatoria, el líder de la mayoría republicana en el Senado, , no quiso permitir que Garland sustituyera al fallecido Antonin Scalia, uno de los pilares conservadores dentro de la Corte. Los conservadores entonces temían que Garland ganara ese espacio para los liberales.

En cambio, en 2020 McConnell se apresuró a procesar la nominación de Barret para ocupar el espacio que dejó libre RBG, con lo que se rompió el balance ideológico ligeramente favorable a los conservadores que había existido por varias décadas.

Cuestión de edad

En la mente de los liberales está la posibilidad de que se repita el caso de RBG y que, en caso de que Breyer no renuncie mientras Biden esté en la presidencia exista la posibilidad de que le toque a un republicano sustituirlo en caso de que se retire o muera en el cargo.

Si Biden tuviera la oportunidad de sustituir a Breyer se da por descontado de que lo hará con un candidato más joven, considerando que el bloque conservador tiene un promedio de edad menor que el grupo de jueces liberales.

Breyer es el más viejo de la corte. La jueza Sotomayor tiene 66 años y la jueza Kagan tiene 61. El promedio es de edad del grupo es 69 años.

Del lado conservador, están Barrett, de 49 años; Brett Kavajanugh, de 55, y Neil Gorsuch, de 53. Los tres nombrados por Donald Trump son al mismo tiempo los más jóvenes del panel, mientras que el presidente de la corte, John Roberts tiene 66 años, Clarence Thomas 72 y Samuel Alito 71. El promedio es de 61 años.

Aunque Breyer complaciera a quienes quieren que deje su escaño libre, no va a afectar el ‘balance ideológico’ que se vio alterado con la llegada de Coney Barrett. El tribunal seguirá con 6 magistrados de tendencia conservadora y 3 de tendencia liberal, lo único que podrá garantizar es que se mantenga así por varios años más, si no se abriera una nueva vacante en el tiempo de Biden.

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