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¿Qué significa el nombramiento de un fiscal especial para el ‘Rusiagate’?

Con la selección del exdirector del FBI Robert Mueller para dirigir las investigaciones sobre los supuestos contactos entre la campaña de Donald Trump y Rusia, el caso adquiere mayor independencia del gobierno aunque no quedará del todo blindado.
17 May 2017 – 7:49 PM EDT

La investigación sobre los supuestos vínculos entre la campaña presidencial de Donald Trump y la inteligencia de Rusia para afectar la candidatura de Hillary Clinton entró en una fase superior con el nombramiento de un fiscal especial o consejero especial para estudiar el caso.

La decisión del Departamento de Justicia de poner al frente de la investigación al exdirector del FBI Robert Mueller se produce al día siguiente que medios de comunicación informaran sobre un memo en el que el sucesor de Mueller al frente de la agencia, James Comey, indica que el presidente Trump le sugirió cortar una investigación paralela sobre los lazos entre su exasesor de seguridad nacional Michael Flynn y Rusia.

El nombramiento de un consejero especial es la señal más clara hasta ahora de que las pesquisas del llamado ‘Rusiagate’ han entrado en una nueva dinámica, bien por hallazgos que se hayan producido o por la presión que siente el subsecretario de Justicia Rod Roseisntein en garantizar que la investigación que manejaba el FBI continúe sin verse afectada por la crisis políticas de las últimas semanas.

¿Por qué Mueller?


Como funcionario encargado de supervisar la investigación del ‘Rusiagate’, Rosenstein debió sentir la presión de nombrar una persona que contara con respaldo bipartidista y cuyas credenciales estuvieran por encima de críticas.

Mueller fue director del FBI entre 2001 y 2013. Se trata de un hombre que goza de gran prestigio tanto entre la comunidad de inteligencia como en el sistema de justicia estadounidense.

Las primeras reacciones a su nombramiento han sido positivas, tanto entre congresistas del Partido Republicano como Demócrata. Mueller empezó en el FBI bajo el gobierno de George W. Bush, en un momento que la agencia estaba siendo muy cuestionada por los fallos de inteligencia que permitieron los atentados del 11 de septiembre de 2001. Luego fue ratificado en su cargo por el presidente Barack Obama.


En su momento Mueller describió a su sucesor al frente de la agencia, Comey, como una “excelente elección”. Por eso, algunos podrían pensar que parte en su trabajo con alguna inclinación hacia su sucesor y algún prejuicio con la Casa Blanca, aunque hasta ahora nadie ha formulado esa queja de manera pública.

¿Qué hará Mueller?

Los poderes de Mueller serán más amplios que el de un fiscal federal común. Podrá solicitar más recursos para el trabajo de investigación y tendrá la potestad de decidir hasta qué punto informa al Departamento de Justicia sobre el avance de su trabajo.

Además, podrá tomar la eventual decisión de abrir una investigación criminal al gobierno de Trump si lo juzga necesario o viable tras recibir las recomendaciones del FBI, una vez la agencia concluya su investigación.

¿Cuánta independencia tendrá?

Aunque el consejero especial es técnicamente un funcionario dentro del poder ejecutivo, goza de gran independencia para adelantar su trabajo.

Mueller no tendrá la ventaja que gozaban los “fiscales autónomos” del pasado, blindados ante el gobierno, que sirvieron en casos como la investigación Irán-Contra que analizó los negocios de armas del gobierno Ronald Reagan para financiar a los antisandinistas en Nicaragua, o los de Whitewater y Mónica Lewinsky que investigó al presidente Bill Clinton. Este último condujo al proceso de ‘impeachment’.

Los cambios en la ley a partir de 1999 dejan al fiscal especial bajo la autoridad del secretario de Justicia. En el caso de Mueller, bajo la del sub secretario Roseisntein, visto que su jefe, Jeff Sessions, se inhibió de tomar decisiones en el caso por su propio involucramiento cuando se supo que ocultó al Senado sus contactos con el embajador ruso Sergei Kislyak.


Roseistein y hasta el propio presidente Trump pueden despedirlo y dar por terminada la investigación, aunque sería una decisión con un alto costo político. Sin embargo, al explicar en una entrevista con NBC las razones del despido de Comey, el presidente dejó claro que consideraba “esa cosa de Rusia” era una investigación sin fundamento promovida por los demócratas para dañar su presidencia.

La medida de Richard Nixon del 20 de octubre de 1973 de deshacerse del fiscal especial del caso Watergate Richard Cox, para lo que primero tuvo que despedir a su secretario y subsecretario de Justicia que se negaron a cumplir la orden de la llamada Masacre del Sábado por la Noche, aceleró la caída del presidente republicano, quien diez meses después presentó su renuncia al cargo.


Los 10 momentos que llevaron a la abrupta salida de James Comey del FBI

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