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Congreso de EE.UU

Los republicanos usan la 'opción nuclear' para acelerar la confirmación de jueces conservadores en las cortes

Los republicanos están decididos a aprovechar los años del presidente Donald Trump para colocar la mayor cantidad posible de jueces en cortes distritales y de apelaciones, aunque sea alterando las tradiciones democráticas del Senado.
14 Abr 2019 – 1:23 PM EDT

“Cuando llegué (a la Casa Blanca), teníamos más de 100 jueces federales que no habían sido nombrados. Yo no sé por qué (el presidente Barack) Obama dejó eso. Era como un enorme, hermoso regalo para nosotros. ¿Por qué diablos dejó eso?”, se preguntaba en tono de burla el presidente Donald Trump en un evento de campaña a mediados de 2017.

En realidad, Barack Obama no “dejó” todos esos cargos de la judicatura para que los rellenara su sucesor (menos con la lejana posibilidad de que fuera un republicano) sino que el Senado, controlado por el Partido Republicano, no se lo permitió bloqueando en los dos últimos años de su presidencia la mayor cantidad de postulados hechos por el presidente.

El caso más notable fue el del juez Merrick Garland, propuesto por Obama para sustituir en el Tribunal Supremo de Justicia a Antonin Scalia, fallecido en febrero de 2016.

Entonces, el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, tomó la inédita decisión de no permitir que la cámara considerara la postulación, argumentando que no era conveniente que un presidente en su último año decidiera un cargo que tendría impacto por varias décadas, considerando que los magistrados son vitalicios y solo pueden ser cambiados por su muerte o renuncia.

El temor republicano era que el liberal Garland inclinara la corte hacia la izquierda. Con Scalia los conservadores habían perdido a su juez más conservador dentro de un cuerpo que en muchas ocasiones es la última instancia donde se decide la vida nacional.

Obama sufrió la afrenta de ver a Garland ignorado, el pináculo de un proceso de bloqueo de nominaciones judiciales que empezó McConnell desde que ganaron el control del Senado en 2014 y que ha sido evaluado por muchos conocedores como el mayor en más de medio siglo.

Eso dejó el terreno libre a Trump, quien en lo que va de su presidencia ha nombrado dos magistrados para el Supremo: Neil Gorsuch, para reemplazar a Scalia, y Brett Kavanaugh, para sustituir al renunciante Anthony Kennedy, un conservador que era considerado el pivote de la corte que permitió el avance de decisiones favorables a los liberales, como el matrimonio igualitario.

Y Trump ha aprovechado la oportunidad que (involuntariamente) le 'regaló' Obama nombrando una avalancha de jueces conservadores, 34 hasta ahora, con los que ha copado el 20% de los circuitos judiciales (las cortes de apelaciones).

Estalla la 'opción nuclear'

Pero el presidente quiere acelerar más y los republicanos en el Congreso, clamando que los demócratas están obstruyendo el trabajo parlamentario, recurrieron nuevamente la 'opción nuclear' y obviaron centenarias costumbres parlamentarias para acelerar el proceso.

La 'opción nuclear' en este caso implica reducir el tiempo de debate por nominado de las actuales 30 horas a solo dos en el caso de jueces de distrito y funcionarios medios del poder ejecutivo que requieren confirmación del Senado.

“El comité está trabajando para poner los jueces a consideración del pleno tan pronto como llegan al pleno, es una prioridad del liderazgo. Será una alta prioridad en lo futuro. O sea, es una de las cosas que podemos hacer en la que no necesitamos ayuda de la Cámara de Representantes”, dijo el senador republicano por Dakota del Sur, John Hume.

Es un reconocimiento de que con los demócratas controlando la Cámara Baja y con un gobierno dividido donde las prioridades legislativas no coinciden, para los republicanos la mejor manera de cumplir con la agenda conservadora es nombrando la mayor cantidad de jueces que puedan de la manera más rápida posible.

“Es tiempo de que este lamentable capítulo termine. Es tiempo de que esta cámara regrese a un proceso más normal y razonable para cumplir con sus responsabilidades constitucionales, no importa qué partido controle la Casa Blanca”, dijo McConnell a principios de abril cuando se aprobó la medida, algo que parecerá irónico a quienes recuerdan que el republicano bloqueó a Garland y decenas de nominados de Obama.

La temible 'opción nuclear' ya ha sido usada varias veces, a pesar de que, como el término sugiere, implica el aniquilamiento de los modos parlamentarios.

En noviembre de 2013 la puso en práctica por primera vez Harry Reid, entonces líder de la mayoría demócrata para superar el bloqueo que los republicanos tenían a los nominados del presidente Obama a las cortes. Solo se mantuvo para magistrados de la Corte Suprema, hasta la nominación de Gorsuch.

En esa ocasión, ante la posibilidad de que los demócratas pospusieran indefinidamente el debate, McConnell cambió las reglas del Senado y acabó con la exigencia de 60 de los 100 votos de la cámara para cerrar el debate y proceder a la votación. Ahora la mayoría simple de 51 es suficiente, lo que dejó a la oposición sin recursos para impedir que se concrete un nombramiento, por polémico que pueda ser (como se demostró después con el de Kavanaugh).

Los rostros y tendencias de los magistrados de la Corte Suprema de Estados Unidos (fotos)

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“Están erosionando la democracia, erosionando el bipartidismo y tarde o temprano se van a arrepentir”, dijo el líder de la minoría demócrata en el Senado Charles Schumer.

Y es posible que así sea (que se vayan a arrepentir y que estén erosionando la democracia), pero ese recurso de la aplanadora de la mayoría lo usaron los demócratas en 2013, cuando controlaban el Senado y usaron la opción nuclear por primera vez para romper el bloqueo que ejercía la oposición sobre los nombramientos judiciales.

En aquella ocasión se acabó con la necesidad de los 60 votos en nominaciones de jueces, excepto para los de la Corte Suprema.

El 'billete azul'

Otra queja demócrata es que McConnell está haciendo caso omiso de los 'billetes azules', las evaluaciones que se les pide a los senadores de los estados a los que pertenecen los jueces.

En un artículo de opinión, Schumer aseguró que se trataba de un “antiguo requerimiento” que por “generaciones” había asegurado que el postulado representaba los valores de su estado y que “gracias los republicanos, dirigidos por el senador McConnell, esa protección ahora es historia”.

La tradición de los 'billetes azules' data de 1917, de acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés) y consiste en consultar la opinión de los dos senadores del estado del que proviene el juez propuesto. Estos devuelven el papel luego con su aprobación o su rechazo o simplemente se quedan con ellos, dejando en suspenso la nominación.

Pero no es un “requerimiento”, es más una cortesía parlamentaria. Algunas veces el comité ha acatado la opinión negativa de alguno de los senadores y en consecuencia el candidato nunca empieza el proceso de confirmación, con lo que muere su candidatura. Pero no siempre funcionó así. Depende de quien controle el panel.

El último jefe demócrata del Comité Judicial, Patrick Leahy (2007-2015) respetaba la opinión de los colegas disidentes. Pero cuando los republicanos tomaron el control de la cámara y por tanto las presidencias de los comités, su sucesor Charles Grassley anunció que no respetaría esa práctica.

Algo que mantiene Lindsey Graham, el sustituto de Grassley aunque solo para jueces de circuitos, quien ha dicho que “nadie avanza salvo que cuente con el consentimiento de los senadores de su estado”.

De acuerdo con el trabajo del CRS, de los 20 nominados de Obama que no recibieron el visto bueno en sus 'billetes azules', solo dos terminaron siendo confirmados, pero luego de que se les retiraran las objeciones.

“La decisión de la mayoría republicana de no honrar la tradición/principio de los 'billetes azules' es una clara declinación en el tradicional respeto del Senado por los derechos de la minoría”, indicó en un comunicado de la oficina de Schumer.

Actualmente hay 128 vacantes en distritos judiciales, los que atienden estados o partes de un estado. Con la 'vía expresa' que le han construido los republicanos, al final de su gobierno, sea 2021 o 2025, Trump habrá dejado muy pocos cargos vacantes para que los asigne el próximo presidente, sea demócrata o republicano.

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