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Donald Trump

Los republicanos rompen el silencio y hacen malabares para justificar los mensajes racistas de Trump

48 horas. Ese es el tiempo que le tomó a los líderes del Partido Republicano hablar de sus posturas sobre los tuits del mandatario contra cuatro congresistas demócratas. Este martes la Cámara de Representantes votará una resolución de condena a ese verbo, pero algunos de los aliados de más alto perfil en el Congreso se inclinan a darle su apoyo al mandatario.
Publicado 16 Jul 2019 – 1:49 PM EDT | Actualizado 17 Jul 2019 – 3:10 AM EDT

Los demócratas en la Cámara de Representantes llamaron a votar este martes una resolución sobre los comentarios racistas del presidente Donald Trump contra cuatro congresistas, pero los republicanos tienen claro su voto: no apoyarán la resolución y no rechazarán los comentarios xenófobos del mandatario. Para ellos, Trump no fue racista al pedirles a las cuatro mujeres que se devolvieran a sus países, aunque todas son estadounidenses; creen que los reclamos en contra del presidente forman parte del juego político de sus oponentes para distraer de problemas como, por ejemplo, la crisis en la frontera.

"No creo que sean racistas (...) Creo que es un tema de ideología y socialismo frente a libertad", sentenció Kevin McCarthy, líder de la minoría en la Cámara Baja, 48 horas después de que el presidente escribiera su primer tuit. "Cuando escuchaba ayer su conferencia de prensa (la de las congresistas demócratas), noté que hablaban más del impeachment que de cualquier otra cosa (...) Es un asunto más de política y es desafortunado. Debemos volver a los temas que conciernen a Estados Unidos", agregó a los periodistas este martes al asegurar que su voto será en contra de la resolución.

"No nos engañemos sobre lo que está pasando aquí hoy. Todo tiene que ver con política", dijo al cerrar la rueda de prensa y ante la insistencia de los reporteros sobre su apoyo a los mensajes con los que el presidente descalifica a sus oponentes o críticos.

La respuesta de McCarthy a la controversia sobre los tuits del presidente le ganó este martes el agradecimiento del mandatario en su cuenta de Twitter:

Junto a McCarthy, este martes en la conferencia de prensa también estuvo la representante Liz Cheney, presidenta de la Conferencia Republicana, quien aseguró que la oposición del partido a las ideas demócratas "no tiene nada que ver con raza, género o religión", sino con sus políticas socialistas "peligrosas, erróneas y que destruirán a Estados Unidos".

Y también estuvo el representante Steve Scalise, para quien la votación de este martes es "un intento más de atacar personalmente al presidente Trump".

Poco después de esa conferencia, el representante republicano por Kentucky, James Comer, dijo a CNN que no cree que los comentarios de Trump hayan sido racistas, y dijo estar de acuerdo con el mandatario en que las congresistas "se quejan constantemente de Estados Unidos". Sin embargo, reconoció que no considera que ningún estadounidense pueda estar "100% de acuerdo con lo que diga el presidente". Su voto, dijo, también será en contra de la resolución de rechazo a Trump.

El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, fue el último en dar su opinión, lo hizo en su rueda de prensa semanal. Evadió los cuestionamientos al presidente y se sumó a las voces que aseguran que sus comentarios no fueron racistas. Luego, se limitó a asegurar que "todo el mundo" está usando una "retórica subida de tono" y que el discurso debe ser "elevado".

Las críticas al mandatario comenzaron el mismo domingo. Ese día, Trump escribió en su cuenta de Twitter que era "interesante ver a congresistas demócratas 'progresistas' que vienen originalmente de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe, los peores, los más corruptos e ineptos del mundo (...) decirle a la gente de Estados Unidos, la nación más grandiosa y poderosa de la Tierra, cómo se debe gobernar".

Luego, en otro trino, les pidió que retornaran a sus países y que solo volvieran a Washington cuando hubiesen acabado con los problemas en sus naciones. El lunes por la mañana redobló sus ataques contra las cuatro representantes demócratas estadounidenses —Ayanna Pressley (Massachussetts), Rashida Tlaib (Michigan), Alexandria Ocasio-Cortez (Nueva York) e Ilham Omar (Minnesota)— aún bajo la mirada silenciosa de su propio partido.

Las cuatro congresistas, todas pertenecientes a minorías, reiteraron en una rueda de prensa el lunes que los mensajes del mandatario promueven una "agenda nacionalista blanca" y prometieron que sus voces críticas con las políticas del gobierno no serán silenciadas.

Las voces disonantes

El martes, Trump siguió anclado en el tema, esta vez no solo para atacar a las demócratas sino también para defenderse: "Aquellos tuits no fueron racistas. No tengo ni un hueso racista en mi cuerpo", escribió. En el mismo mensaje le exigió a los republicanos en el Congreso que no demostraran "debilidad" en la votación de esta tarde.

Después del primer trino del mandatario, pasaron 24 horas hasta que se comenzaron a escuchar las reacciones republicanas, algunas tímidas, otras contundentes.

El representante republicano por Texas, Will Hurd, fue el primero en hablar. Calificó los tuits de "xenófobos" y "racistas". "Este comportamiento es indigno de parte de un presidente de Estados Unidos (...) políticamente dañino", dijo en declaraciones al canal CNN. Y como él, otros de menor peso dentro del partido, como la congresista Susan Collin, le pidieron bajar el tono de su discurso porque "está fuera de orden".

El representante republicano por Ohio Mike Turner consideró a Trump un "racista" mientras que su colega Chip Roy (republicano de Texas) criticó que se cuestione la ciudadanía de un estadounidense "esté o no en el Congreso".

En la misma tónica estuvieron otros republicanos en el Senado: Joni Ernst, Mitt Romney y Lisa Murkowski y Tim Scott. Para Romney, las declaraciones del mandatario fueron "destructivas, humillantes, y buscan dividir. El presidente de Estados Unidos tiene que hacer el llamado exclusivo y noble a la unión de los estadounidenses, de todas las razas, colores y orígenes. En ese tema el presidente falló y mucho".

Scott, por su parte, criticó que en lugar de llevar el debate a las políticas pro socialismo "el presidente se fue por ataques personales inaceptables y un lenguaje racista ofensivo" que, asegura, "solo dividirán más a nuestra nación".


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