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Racismo

El temor a desafiar a Trump: la tardía reacción republicana tras sus ataques xenófobos contra varias congresistas

Trump arremetió contra un grupo de congresistas mujeres pertenecientes a minorías a quienes les pidió "volver a sus países" (aunque ellas son estadounidenses). Pasaron más de 24 horas para que miembros del Partido Republicano empezaran a cuestionar los comentarios racistas de su líder.
15 Jul 2019 – 11:54 AM EDT

Pasaron más de 24 horas desde que el presidente Donald Trump pidió a un grupo de congresistas demócratas que regresaran "a sus países de origen", a los que catalogó como lugares "rotos e infestados". Luego de ese tiempo es que miembros del Partido Republicano empezaron a sumarse al coro que condena la expresiones racistas del mandatario.

“El presidente Trump está equivocado al sugerir que cuatro congresistas de izquierda deberían regresar a donde vinieron. Tres de las cuatro nacieron en EEUU y la ciudadanía de las cuatro es tan válida como la mía”, dijo el senador republicano por Pensilvania Pat Toomey.

Su colega por Maine Susan Collins aseguró que estaba “fuertemente” en desacuerdo con las políticas de las congresistas objeto de la ira Trump y lo que considera la “retórica antisemita” de ellas, pero pidió a Trump que rebaje el tono porque “está fuera de orden”.

Más temprano se había manifestado el senador republicano Lindsey Graham. Durante una conversación en el programa 'Fox & Friends' aseguró que Trump debe enfocarse en criticar las políticas de los demócratas pero no en ataques personales. "Son estadounidenses que fueron electas y están llevando una agenda deplorable, y eso es lo que rechazan los estadounidenses", dijo, aunque no llegó a calificar como xenóbobos los mensajes presidenciales.

El representante Will Hurd, de Texas, quien es el único negro republicano en la Cámara de Representantes, fue el primero en cuestionar al presidente calificando los tuits de “xenófobos” y “racistas”.

“Este comportamiento es indigno de un presidente de EEUU (…) Políticamente es dañino. Tienes una guerra civil dentro del Partido Demócrata y ahora están uniéndose para defenderse”, dijo Hurd en declaraciones a CNN.

Trump se defiende

El lunes la arremetida continuó. El presidente le pidió a estas representantes estadounidenses, a quienes catalogó de "radicales de izquierda", que se disculparan con Estados Unidos, con los israelíes y con la Oficina del Presidente "por el repugnante lenguaje" que, asegura, han usado.

"Si los demócratas quieren unir alrededor de este repugnante lenguaje y odio racista lanzado desde las bocas y acciones de estas muy impopulares y no representativas congresistas, será interesante ver cómo les va. Les puedo decir que ellas han hecho que Israel se sienta abandonado por Estados Unidos", escribió esta mañana.


Con sus textos del lunes el presidente no solo redobló su ofensiva contra las congresistas que cuestionan sus políticas, particularmente la migratoria, sino que demostró que no da importancia al revuelo que ha generado con sus comentarios racistas, en parte amparado por el silencio de los representantes de su partido, ninguno de los cuales ha salido a rechazar el tono del mandatario para referirse a ciudadanas estadounidenses que ejercen cargos de elección popular.

De hecho, durante un evento en los jardines de la Casa Blanca la mañana del lunes, Trump defendió su posición y desechó las críticas de "racismo" que se le hacen y la similitud con el lenguaje que usan grupos supremacistas blancos, con el argumento de muchas personas concuerdan con lo que él dice.

Domingo de furia

Los ataques del presidente comenzaron el domingo. Ese día aseguró que era "interesante ver a congresistas demócratas 'progresistas' que vienen originalmente de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe, los peores, los más corruptos e ineptos del mundo (...) a decirle a la gente de Estados Unidos, la nación más grandiosa y poderosa de la tierra, cómo se debe gobernar". Luego les pidió que retornaran a sus países y que solo volvieran a Washington cuando hubiesen acabado con los problemas en sus naciones.


Las congresistas a las que se presume se refiere el mandatario —todas mujeres— son Ayanna Pressley (Massachussetts), Rashida Tlaib (Michigan), Alexandria Ocasio-Cortez (Nueva York) e Ilham Omar (Minnesota). Todas ellas son ciudadanas estadounidenses.

La única que nació en el exterior —en Somalia pero que desde los 12 años vive en EEUU y se hizo ciudadano— es Omar. Con su llegada a la Cámara de Representantes, ellas se convirtieron en pioneras por ser las primeras mujeres negras, musulmanas, o más jóvenes que se sentaban en una curul de representación nacional por sus distritos.

La mañana del lunes Univision Noticias envió correos electrónicos a portavoces del Partido Republicano para conocer la posición respecto a las palabras del presidente, pero a la hora de publicarse esta nota no había tenido respuesta.

Lo que respondieron ellas

Pressley, Tlaib, Ocasio-Cortez y Omar reaccionaron y fueron respaldadas por más de 90 legisladores de su partido.

"Así luce el racismo. Nosotros somos la muestra de la democracia. Y no iremos a ninguna parte. Excepto a DC a pelear por las familias que usted marginaliza y denigra cada día", respondió Pressley en su cuenta de Twitter.

Omar replicó diciéndole a Trump que como miembro del Congreso, solo habían hecho un juramento ante Estados Unidos y que actuaban por sus ciudadanos: "Luchamos para protegerlos del peor presidente, el más corrupto e inepto que hemos visto". Luego le reclamó que él buscaba revivir el nacionalismo blanco "porque está molesto de que personas como nosotras estemos en el Congreso y batallando contra su agenda llena de odio".


A principios de año, Omar tuvo que disculparse luego de que fuera acusada de tener un discurso antisemita cuando criticó a quienes apoyaban al gobierno de Israel por tener "una alianza con un país extraño". Los comentarios del mandatario sobre Israel posiblemente iban dirigidos a ella.

Ocasio-Cortez dijo que la molestia del presidente radicaba en que "no puede aceptar que exista un Estados Unidos que nos incluya. Usted confía es un Estados Unidos asustado por su saqueo". En otro trino le reclamó que además de no aceptar a los ciudadanos que las eligieron, "no puede aceptar que no le tenemos miedo". Y cuando la arremetida de Trump se prolongó hasta el lunes por la mañana, la congresista recalcó que su lenguaje es el usado por "supremacistas blancos".

"Trump se siente cómodo llevando al Partido Republicano al racismo, eso debería preocupar a todos los estadounidenses", aseguró.

"No dejaré de hacer mi trabajo y ningún bully, ni siquiera este presidente racista, me hará renunciar a lo que tenemos que hacer por nuestros residentes (...) Juntos lucharemos, le diremos la verdad al poder y nos haremos más fuertes", escribió Tlaib.

Los que respondieron (y los que no)

Las cuentas de estas cuatro congresistas están llenas de retuits de respaldo a la diversidad y rechazo al verbo de Trump.

El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, replicó al tuit del mandatario: "¿El silencio republicano sobre el racismo del presidente @realDonaldTrump un trato o una vergüenza?".

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que rechazaba los "comentarios xenofóbicos que buscan dividir a nuestra nación" y que, en lugar de atacar a miembros del Congreso, debía estar trabajando con ellos "por una política migratoria humana que refleje los valores estadounidenses". En el mismo tuit le pidió que frenara las redadas.

El congresista Joaquín Castro también respondió. Le dijo: "Ellas son estadounidenses. Tú eres un intolerante".

André Carson, representante por Indiana, le reclamó que su visión muestre "las ideas reducidas que tiene sobre quién pertenece a este país. Ellas son estadounidenses de principios que encajan justo en donde están —en el Congreso— peleando contra su peligrosa agenda".

"Señor presidente, su disposición a arrastrar nuestros valores en el lodo es espantosa", le reclamó de su parte la congresista Elissa Slotkin.

Estos son apenas algunas de las reacciones de demócratas en el Congreso a las palabras de Trump. Pero las redes sociales se llenaron de críticas al Partido Republicano por no exigirle al Presidente que modere su discurso, un silencio que consideran que los hace copartícipes de ese pensamiento.

En Twitter se creó el hashtag "el silencio es igual a conformidad". Con esa frase le dicen a senadores como Ted Cruz o al representante Pete Olson que no manifestar su rechazo es "repugnante".



También le piden a sus senadores que se manifiesten al asegurarles que los comentarios de Trump "no solamente tienen como blanco a nuestras congresistas sino a todos los estadounidenses".


Uno más le reclama a los republicanos que si no reaccionan "contra este odio, son igual de culpables".


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