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La ingeniería detrás del túnel por el que se escapó 'El Chapo' Guzmán por segunda vez

La construcción, que duró alrededor de seis meses, tuvo un costo de unos ocho millones de pesos, que equivalen a más de 430,000 dólares al tipo de cambio actual.
11 Jul 2016 – 7:07 PM EDT


A la gente de Joaquín Archibaldo Guzmán Loera, alias 'El Chapo', las autoridades le atribuyen la construcción de decenas de caminos en las entrañas de la tierra con diferentes propósitos. Sin embargo, uno de los más precarios y que le significaría a su jefe una nueva vida le salió muy caro a la larga: ese que --el hombre que hoy enfrenta un proceso de extradición a EEUU-- se mandó a hacer para fugarse del penal de máxima seguridad de El Altiplano.

El 11 de julio de 2015, minutos antes de las nueve de la noche, 'El Chapo' iba y venía dentro de la celda marcada con el número 20 en la que permaneció durante 17 meses. Luego se aproximó a la regadera para no volver a ser visto por la cámara de seguridad que le custodiaba.



Debajo de su celda le esperaba un túnel de un kilómetro y medio de longitud equipado de luz, aire acondicionado y una motocicleta adaptada sobre rieles para conducirle a una casa en construcción desde donde obtuvo su libertad, al menos por casi cinco meses.

La construcción tuvo un costo de alrededor de ocho millones de pesos, que equivalen a más de 430,000 dólares al tipo de cambio actual, y no hubo manera de realizarla sin que la gente alrededor se diera cuenta, aseguró en entrevista con Univision Noticias un ingeniero civil con casi de 20 años de experiencia.

Con la condición de mantener su nombre en el anonimato por motivos de seguridad, el especialista hizo una estimación sobre el trabajo realizado para la elaboración del túnel y el costo que le pudo significar al entonces líder del cártel narcotraficante de Sinaloa, a quien la revista Forbes consideró en su tiempo como uno de los hombres más ricos de todo el planeta.

“Sabemos que esta gente no tiene problema de recursos, sino que su principal preocupación fue la discreción: trabajar y avanzar sin llamar demasiado la atención”, dice el ingeniero, que piensa que el comienzo de la excavación se dio en la casa en obra que conecta con la celda de El Altiplano.



Al comenzar, fue necesario que el equipo que trabajó para Guzmán Loera tuviera planos de la prisión, pues no tuvieron ningún margen de error en la salida hacia la regadera de la celda 20: llegaron justamente al punto ciego de la cámara de vigilancia. Para la construcción entre la entrada y la salida del túnel debió considerarse la ubicación del drenaje de la propia cárcel o los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), los cuales están identificados siempre desde la superficie.

“El suministro de materiales fue constante”, tanto de la madera que se utiliza en distintos puntos de la excavación, así como de la herrería de los rieles para la motocicleta adaptada y los tubos de plástico que se utilizaron en la ventilación, indica el especialista. “También constantemente –añade—estuvieron llegando camiones para llevarse la tierra que iban extrayendo los trabajadores”.

El equipo del ingeniero calculó que por lo menos salían a diario dos camiones cargando la tierra extraída. Relata que “un camión chico transporta en cada viaje siete metros cúbicos de tierra. Estamos hablando de que fueron 2,040 metros cúbicos que tuvieron que extraer para hacer el túnel. Si lo dividimos entre siete que se lleva un camión, son 292 viajes”.

Para evitar el ruido y las vibraciones al interior del túnel, el ingeniero descarta que se haya usado una retroexcavadora o una rompedora. Considera que los trabajadores lo elaboraron y apuntalaron (fortalecieron) de manera artesanal. “Lo perfilaron a mano para evitar que se desgajara”.

Con la ayuda de un generador eléctrico chico y “necesariamente nuevo, para causar una menor cantidad de ruido”, los trabajadores no solo iluminaron el túnel y echaron a andar los mecanismos de ventilación, sino que también movieron material hacia adentro y hacia afuera a través de la motocicleta que más tarde ocuparía Guzmán para salir rápidamente de la construcción.



Los costos

El ingeniero y su equipo consideran que había un promedio de 30 personas por turno, en tres turnos, trabajando cada día, debido a que el trabajo no paró ni siquiera en la noche una vez comenzado. “Calculamos que con un probable avance de un trabajo a mano, pico y pala, y considerando que es pura tierra (tepetate, el material más duro que se puede encontrar hablando de tierra), estamos hablando de que cada turno de ocho horas pudo haber avanzado el orden de tres o cuatro metros cúbicos”.

Para este cálculo, el especialista detalla que es necesario tener en cuenta la proporción del túnel, de 80 centímetros de ancho y 1.70 metros de altura.

De esta forma, se ocuparon unos 500 turnos para terminar la excavación. De esos 500 turnos se hacen tres cada día, lo que significa casi seis meses. “Habrá momentos –añade el experto-- en que la excavación se detiene porque hay que ingresar madera, recorrer la instalación del oxígeno, soldar rieles, así que estamos hablando de unos seis meses”.



Los especialistas aseguran que cada persona que trabajó en la excavación cobró unos 2,500 pesos semanales (que son unos 135 dólares al tipo de cambio actual). Se traducen en 75,000 pesos (unos 4,000 dólares) por cada turno de 30 personas. El cálculo de los tres turnos nos da un total de 225,000 pesos en salarios a la semana (más de 12,000 dólares). Si este trabajo tardó seis meses, solo la mano de obra de la excavación costó 5’400,000 pesos (más de 292,000 dólares).

De los 292 viajes que habría tomado el acarreo del material que iban sacando del túnel, quien lo financió gastó unos 467,200 pesos (más de 25,000 dólares). Sobre la herrería para los rieles y la soldadura se calcula entre 800,000 y un millón de pesos (entre 43,300 y 54,100 dólares) de material y la mano de obra. “El trabajo de un soldador es muy extenuante por los gases, la luz y el calor, y peor en un espacio tan reducido. Imaginamos que para esa tarea en lugar de tres eran dos turnos”.

En cuanto al generador que el ingeniero considera que se usó para iluminar el túnel tiene un costo de unos 500,000 pesos (unos 27,000 dólares).

El ingeniero añade a lo anterior lo que cobró la persona que diseñó el túnel, que seguramente hizo o encargó una mecánica de suelos para determinar si la tierra resistía “y con qué tratamiento cementante”. También hay que agregar el salario de quienes estuvieron encargados de supervisar la obra y pagar a los empleados, así que en todo lo anterior el ingeniero considera un costo de unos 700,000 pesos mexicanos (unos 38,000 dólares).

Finalmente, el especialista consideró que para realizar todo este trabajo “ no había manera de pasar inadvertidos. Debió llegar un momento en el que estaban a tope de material de excavación en la casa. Era una presencia constante y en una zona donde no es común de estos vehículos. El ruido debe haber sido muy fuerte, sobre todo al principio, cuando iniciaban las labores en la superficie”.



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