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"Voy a hacer todo por mis hijos": los migrantes de la caravana que buscan desesperadamente llegar a la frontera con EEUU

Los participantes en la caravana querían que el mundo volteara a verlos y conociera sus exigencias y, en medio de las amenazas del presidente Donald Trump, eso sucedió. Pero ahora que termina el 'viacrucis', no hay nada concreto para los cientos de centroamericanos que quieren alcanzar la frontera con Estados Unidos y pedir asilo.
10 Abr 2018 – 12:06 PM EDT
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CIUDAD DE MÉXICO.- El salvadoreño Elmer Celaya no sabe cómo, pero dice que intentará, junto con su esposa y sus tres hijos, llegar a la frontera en menos de 20 días, que es la vigencia del salvoconducto que el gobierno mexicano le dio para transitar libre por el país. Aún no tiene un plan definido, ni sabe cuánto le dure el poco dinero que le queda, pero irá en busca de asilo en Estados Unidos.

Celaya es parte de la caravana de migrantes centroamericanos que entró en el el sur de México el pasado 25 de agosto. El hombre dice que escapó de la muerte, pues allá en El Salvador un grupo de pandilleros le mató a su hijo de 16 años y amenazó con regresar por el resto de su familia.

“La idea es pedir asilo en Estados Unidos, pero no sabemos qué pase. El presidente Donald Trump se ha portado muy duro, quiere cambiar las leyes de la noche a la mañana para no dejar entrar a nadie de la caravana”, dice el hombre de 38 años. "Voy a hacer todo lo posible por proteger a mis hijos. Quiero llegar a Estados Unidos porque hay un mejor gobierno, la seguridad para mis hijos será mayor, en cambio en mi país no puedes confiar en nadie", agrega.

Pese a que la carvana terminará oficialmente entre el miércoles y el jueves de esta semana en Ciudad de México, donde los migrantes tienen una agenda de actividades, hay decenas de migrantes que, como Celaya, se han aferrado al desesperado ánimo de continuar hasta llegar a la frontera norte de México con la intención de pedir asilo en Estados Unidos.

El camino incierto

Según Irineo Mújica, director de la organización Pueblo Sin Fronteras, que encabeza la caravana, cerca de 200 centroamericanos actualmente quieren pedir asilo, por lo que puede que se forme un nuevo contingente que parta de Ciudad de México hacia la fronteriza ciudad de Tijuana. Pero hasta este martes todo es incierto, pues para iniciar el recorrido necesitan transporte que por el momento no tienen. "Si no encontramos, cada quien tendrá que buscar” por su cuenta, explica.

Los centroamericanos de la caravana migrante querían que el mundo volteara a verlos, a ellos y a su exigencias y, en medio de la tensión bilateral entre EEUU y México, con los mensajes enfureridos del presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter, aquello sucedió. Pero ahora que la marcha está por extinguirse, no se sabe qué será de las 1,500 personas que han conformado este ‘viacrucis’.

El activista Irineo Mújica asegura que no hay un plan para atender a los migrantes y menos si su solicitud de asilo es rechazada, algo que, según un grupo de abogados que llegaron de Estados Unidos para asesorarlos, puede pasar en la mayoría de los casos.

“La gente toma sus propias decisiones, nosotros no tenemos plan para ellos (los migrantes). Nosotros apoyamos lo que ellos decidan, si dicen que quieren trabajar en México pues les apoyamos a buscar. La realidad es que el 80% de los migrantes termina trabajando y viviendo en México porque no mucha gente puede cruzar (a EEUU), ni siquiera con el asilo que es mínimo”, declara Irineo Mújica en entrevista con Univision Noticias.

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Líderes de caravana de migrantes se muestran decepcionados tras audiencia con funcionarios mexicanos


Esas palabras de Irineo golpean el ánimo de aquellos que sueñan obtener asilo en EEUU. Como el salvadoreño Guillermo Hernández, quien asegura que salió de su país tras recibir amenazas de muerte. “Si regreso matan a mi familia”, afirma.

Hernández se aferra a la idea de que la caravana siga, aunque no sabe cuándo partirá a Tijuana; tampoco sabe cómo iniciar el trámite de asilo en EEUU, pese a que los abogados dieron talleres y asesorías durante la marcha.

“La verdad no le entendí mucho para pedir asilo. Es que yo no he ido a eso, a los talleres (que impartieron abogados), pero sé que uno debe de tener un abogado y a un familiar que pague la fianza”, dice de manera confiada el joven salvadoreño.

Por su parte, César Medina, un joven hondureño de 20 años, habla de sus planes que incluyen solicitar la visa humanitaria en México, cruzar la frontera de forma ilegal o incluso pedir asilo en EEUU. No descarta nada, aunque lo primero que quiere es ver cómo se reforzará la seguridad en la frontera.

“Tengo 20 días para ver en qué lugar me voy a quedar, quiero solicitar la visa mexicana y trabajar para juntar algo de dinero mientras vamos viendo qué pasa en la frontera con Trump”, narra Medina.

Pero incluso quedándose en México, las cosas no serán fáciles para ellos. De ello da buena fe Tony Aguilar, de 28 años que llegó a México en el ‘viacrucis’ migrante de 2017. Hace tres semanas regresó a su natal Honduras porque, a pesar haber obtenido una visa humanitaria después de cuatro largos meses de gestiones, no pudo conseguir un empleo formal en suelo mexicano dado que todas las empresas le pedían contar con seguro social, que no podía tramitar por su condición migratoria.

“No hubo ayuda del gobierno. Nada”, asegura Tony. Por ello comenzó a trabajar de manera informal en una pequeña herrería que estaba cerca del albergue donde le dieron refugio en Ciudad de México. Por soldar puertas y barandales en jornadas maratónicas su patrón le pagaba 200 pesos (11 dólares), “apenas para pasar el día, comer y llamar a mi familia”.

Con su experiencia, les advierte a sus compañeros, que una vez disuelta la caravana, todo se complica. “No quieres salir por miedo a Migración, a la policía", afirma. “Hay dos caras de esta caravana, la buena es conseguir la visa, pero fuimos pocos los que la conseguimos; pero no todo es ayuda, no a todos les va bien, hay muchos peligros en el camino”, le dice Aguilar a Univision Noticias.

Advierten riesgos

El activista José Velázquez también tiene experiencia con las caravanas y desde Minnesota ha mostrado su preocupación porque asegura que no hay un plan para los migrantes una vez que termina el viacrucis. Él estuvo a cargo del albergue los Hermanos del Camino en Ciudad de México y recuerda que en 2017 cientos de migrantes se quedaron varados esperando trámites migratorios o incluso oportunidades de empleo.

“Al final, esta manera de organización (la caravana) trae consecuencias para el migrante. Fue muy difícil para nosotros atender a una población tan grande (...). Teníamos que llevarlos a los trámites de migración, a la Fiscalía, porque no era fácil que les dieran la visa humanitaria. Muchos migrantes se desesperaron y se fueron, y otros se quedaron y recibieron visas ‘vacías’ de un año, porque con ellas no podían conseguir trabajo”, dice Velázquez.

Jorge Andrade, vocero del Colectivo de Defensores de Migrantes y Refugiados (Codemire) critica que la marcha aún no tenga una agenda sólida que lleve a compromisos concretos con el gobierno mexicano o con actores de peso para lograr incidencia, como sí lo han conseguido otras manifestaciones, como la caravana de madres que cada año llegan a México para buscar a sus hijos desaparecidos.

Codemire advertió además que, tras la caravana, muchos migrantes buscan llegar a la frontera con EEUU, donde se exponen a los peligros del camino, como ser baleados por los custodios de la red de trenes conocida como 'La Bestia', secuestrados, desaparecidos o quedar en las manos del crimen organizado.

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