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Trump insiste en criminalizar a los indocumentados: estas 3 historias de éxito dibujan otra realidad

Usando en especial tres casos criminales de California, el presidente ha seguido alimentando el odio y su agenda antiinmigrante. Sus acusaciones sin argumento y forma de generalizar crean una imagen muy diferente a la de muchos hispanos que, a pesar de haber llegado sin documentos ni dinero al país, ahora son ejemplos de éxito. Un criador de caballos españoles, una dreamer dueña de dos empresas de transporte de carga y un distribuidor de flores en tres estados, son prueba de ello. Estas son sus historias.
3 Nov 2018 – 10:25 PM EDT

"Asesinos", "criminales", "pandilleros", "violadores" y "traficantes". Estas han sido las palabras y adjetivos que más ha usado el presidente Donald Trump para referirse a los inmigrantes, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). No han sido su única estrategia persuasiva. También se ha valido de tres crímenes ocurridos en California para justificar la construcción del muro fronterizo y arremeter en contra de las leyes santuario, los demócratas y las caravanas de migrantes centroamericanos.

Esta semana Trump volvió a la carga tuiteando un polémico video que expone uno de esos casos, el de Luis Bracamontes, el indocumentado condenado a muerte por balear fatalmente dos policías en el norte de California hace cuatro años. "Mataré a más", advertía este hombre con una sonrisa en el tribunal.

Sobre esa escena perturbadora, un mensaje en la pantalla afirma sin argumentos que "los demócratas lo dejaron entrar a nuestro país... los demócratas lo dejaron quedarse". El video incluye imágenes de la caravana migrante que avanza hacia Estados Unidos, advirtiendo "¿a quién más dejarán entrar?".

¿Qué momento eligió el presidente para publicarlo? Justo la semana antes de las elecciones de mitad de período, en las que está en juego el control del Partido Republicano del Congreso.

Para atizar el debate migratorio, especialmente en otros períodos electorales, Trump también ha citado a José Inés García Zarate, el indigente que tras ser deportado cinco veces mató en 2015 a una joven en un muelle de San Francisco, y a Pedro Espinoza, el pandillero indocumentado que fue liberado de una cárcel local dos días antes de asesinar a tiros a un joven afroamericano en Los Ángeles en 2008.

Sin embargo, ese recurrente discurso con el que ha seguido alimentado el odio y su agenda antiinmigrante contrasta con increíbles historias de éxito de muchos hispanos que, a pesar de haber llegado sin documentos ni dinero al país, ahora son ejemplos de superación para la comunidad inmigrantes. No solo los medios como Univison Noticias hemos contado estos casos, también existen reportes que revelan que la tasa de crímenes entre los indocumentados es más baja comparada con los nacidos en EEUU.

Estas tres historias son el rostro de los indocumentados de los que Trump no le habla nunca a su base electoral:

El empresario de los caballos

Jesús Jiménez se pasea en caballos españoles que valen más de 120,000 dólares por las calles de la ciudad de La Puente, en el este del condado de Los Ángeles. Es uno de los hombres que posee más equinos andaluces en Estados Unidos. Ahora tiene más de 250 en sus corrales.

Nada heredó este mexicano. Él emigró a EEUU en 1972 con los bolsillos vacíos. Por un tiempo durmió en la calle y se dedicó a lavar platos. "Llegué con un cambio de ropa y unos zapatos rotos", reconocía con humildad en una entrevista con Univision Noticias en mayo de 2017. "Venía trabajar".

Antes de ser dueño de tantos caballos este migrante fue forjando una exitosa cadena de restaurantes de comida mexicana, Casa Jiménez. Llegó a tener 32 establecimientos en el sur de California, pero el estrés terminó por sacarlo del negocio. Los médicos le detectaron úlceras cancerosas en el estómago.

Ahora sus familiares se encargan de administrarle esos locales. Para alejarse del ajetreo, Jiménez, originario del estado de Jalisco, compró un rancho al que bautizó 'Los Jiménez' y se concentró en su amor por los animales. Sin planearlo, un ganadero a punto de retirarse le hizo una oferta que no pudo rechazar: le vendió varios equinos españoles a bajo costo. Así fue creciendo su caballeriza.

Poco a poco fue consiguiendo más ejemplares andaluces, hasta que llegó el momento en que sus corrales eran insuficientes y adquirió una propiedad de 800 acres en Visalia, en el norte de California. Ahora sus cuacos se venden a rancheros de Texas, Arizona, Colorado, Washington y México.

Varios de sus ejemplares han engalanado charreadas. Dice que algunos los llegó a montar el fallecido cantautor Joan Sebastian, una vez que no tenía con qué realizar su famoso show ecuestre.

Jiménez también es dueño de un club nocturno y fundó hace una década la Feria del Caballo Español, que reúne a los principales criadores de EEUU en un recinto en City of Industry.

Este mexicano cruzó la frontera ilegalmente y se benefició de la Amnistía migratoria decretada en 1986. No le avergüenza contarlo. "Este es el país de las oportunidades, pero hay que buscarlas. Si uno quiere prosperar y le echa ganas, estamos en el lugar donde podemos hacerlo. Lo he visto en mi experiencia".

La dreamer que prosperó vendiendo camiones

Sayda Ayala emigró de su natal Honduras cuando tenía 13 años. Por su origen humilde jamás imaginó que un día, independientemente de su estatus migratorio, ella tendría dos empresas dedicada a la venta de camiones y al servicio de transporte de carga que cada año facturan 4.8 millones de dólares.

Esta joven beneficiaria de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) viajó sola a EEUU, como lo han hecho cientos de menores centroamericanos. Estuvo detenida en la frontera durante tres días, hasta que se reunió con su familia en Los Ángeles.

Tenía 20 años cuando tuvo que abandonar sus estudios de criminología en un colegio comunitario porque estaba embarazada. Después del nacimiento de su hijo, consiguió un empleo como secretaria en un negocio de venta de camiones de carga, el antecedente de su meteórica carrera empresarial.

El siguiente paso lo dio cuando se quedó con un tráiler que manejaba el padre de su hijo. Pensaba venderlo, pero un amigo le ofreció agregarlo a su flotilla y le pagó el alquiler. De esas ganancias nació la empresa Caleb’s Express Transportation LLC, con sede en Ontario, California.

Poco después creó su segunda compañía, dedicada a la venta de vehículos de carga, Milestone Trucks Sales Inc, en la ciudad de Whittier. Esta vende cada mes hasta 10 unidades, algunas de las cuales valen hasta 80,000 dólares. Este año el negocio reportó ganancias de 4 millones de dólares, el doble que hace tres años.

Sus dos establecimientos dan empleo a 15 personas. "Yo soy el ejemplo del negocio que les pagó más de 50,000 dólares en impuestos y del negocio de una dreamer a la que, si no le renuevan DACA, dejará de generar impuestos a este gobierno", expresó ella en una entrevista en septiembre pasado.

Sayda dice que su sueño es abrir más agencias automotrices para ayudar a los hispanos. "Yo le diría a otros dreamers que no tengan miedo, que hablen, salgan, se den a conocer, que luchen".

De vendedor de flores a distribuidor

Hace 27 años, Gualterio Santos vendía flores en las frías calles neoyorquinas. Un familiar que ya estaba en EEUU lo invitó a venir asegurándole que le iría bien. Con eso se refería a que tendría al menos trabajo y no pasaría necesidades, pues ninguno anticipó que un día Santos llegaría a ser el dueño de una distribuidora de flores que le vende a más de 100 tiendas en tres estados.

El año pasado, sus negocios facturaron más de 5 millones de dólares.

"Empecé desde abajo. En California empecé vendiendo frente (a la carnicería) El Toro, en la calle", cuenta sobre el humilde origen de su empresa.

"Hace 15 años abrí la florería 'Santo’s Flower' en Santa Ana. Ahora tengo otra tienda en Las Vegas (Nevada) y una bodega en San José (en el norte californiano). Distribuimos en más de 150 supermercados latinos en el Sur de California, Arizona y Las Vegas. Son flores que traemos de Ecuador y México", describe este originario de Oaxaca que da empleo a más de 20 personas.

Con las ganancias de sus establecimientos ya ha pagado por completo las hipotecas de sus cuatro viviendas: dos están en Santa Ana y otras dos en Las Vegas.

El problema es que este empresario sí está en peligro de deportación. Hace 18 años, él compró un auto en Chicago, Illinois, y se lo llevó a un pariente a Nueva York. Sin un mapa del trayecto se extravió y sin darse cuenta cruzó la frontera entre Michigan y Canadá. Los oficiales aduanales le permitieron reingresar a EEUU, pero le advirtieron que se tendría que presentar en una corte migratoria en Detroit.

Ya que no acudió al tribunal, un juez ordenó su expulsión del país. Él asegura que se enteró de ese lío hasta que contrató a un abogado para regularizar su situación migratoria. Acudió a citas en las oficinas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), hasta que lo arrestaron el 19 de octubre.

Durante cinco días estuvo bajo custodia federal y trataron de expulsarlo del país en dos ocasiones. Según su relato, un supervisor de ICE le advirtió que lo liberarían dándole un plazo de hasta 90 días para vender sus propiedades y regresarse voluntariamente a México.

"El presidente Trump dijo que iba a sacar del país a delincuentes, violadores y vendedores de droga; yo no soy ninguno de ellos", advierte Santos. "Soy un líder comunitario. En las fiestas de Navidad y del Día de Acción de Gracias de la ciudad de Santa Ana regalamos las flores. También cuando fallece alguien pobre".

Es por eso que pide que le den una oportunidad para quedarse en EEUU: "Que me perdonen por mi ignorancia, por no entender los papeles que firmé (al reingresar al país). No es justo que me echen, yo estoy aportando a este gran país para que siga creciendo".


Cinco dreamers, cinco historias de superación (fotos)

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