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Trump confirma que aún planea liberar indocumentados en 'ciudades santuario' en represalia a enemigos políticos

El presidente ratificó con un tuit este viernes la información de The Washington Post, según la cual el mandatario estudió la liberación de migrantes como venganza contra los demócratas. Según el diario, el plan fue propuesto al menos dos veces en los últimos seis meses.
Publicado 12 Abr 2019 – 10:23 PM EDT | Actualizado 12 Abr 2019 – 2:17 PM EDT

El presidente Donald Trump confirmó este viernes que su gobierno está considerando la posibilidad de liberar a indocumentados detenidos en las frontera en las principales ciudades santuario controladas por los demócratas, una oscura estrategia que fue revelada el jueves por el diario The Washington Post.

"Debido al hecho de que los demócratas no están dispuestos a cambiar nuestras muy peligrosas leyes de inmigración, de hecho, como se informó, estamos considerando seriamente la posibilidad de colocar a los inmigrantes ilegales solo en ciudades santuario", escribió este viernes el mandatario en su cuenta de la nted social Twitter horas después de la publicación del diario capitalino.


La revelaci´ón del Post se registró cuatro días después de que el presidente anunciara la renuncia de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kirstjen Nielsen, y a una semana del retiro de la candidatura de Ron Vitiello para dirigir la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE). El oscuro plan fue tramado durante meses en las oficinas de la Casa Blanca y es considerado como una venganza política por la falta de apoyo a su iniciativa antiinmigratoria conocida como ‘tolerancia cero’.

El diario dijo que durante meses, funcionarios han presionado a las autoridades federales de inmigración para que “liberen a indocumentados en las calles de las ciudades santuario en represalia contra adversarios políticos del presidente”, descubrió el diario tras revisar mensajes de correo electrónico.

El plan fue propuesto al menos dos veces en los últimos seis meses. La primera fue en noviembre cuando llegó una caravana de migrantes a la frontera y Trump amenazó con cerrarla si México no la detenía.

Trump utilizó el tema para presionar al Congreso durante el debate de lo que restaba del presupuesto para el año fiscal 2019 y pidió $5,700 millones para construir un muro a lo largo de la frontera o cerraría parcialmente el gobierno.

La amenaza se cumplió el 20 de diciembre cuando el Congreso no llegó a un acuerdo con Trump. Poco más de 800,000 empleados federales estuvieron 35 días sin salario. Finalmente, Trump cedió y sólo recibió un tercio de los fondos que reclamaba.


Nuevamente en febrero

El plan fue propuesto nuevamente en febrero. En ambas ocasiones, reseña el diario capitalino, funcionarios de la Casa Blanca se comunicaron con los encargados de varias agencias para determinar si los miembros de las caravanas podían ser arrestados en la frontera y luego trasladados en autobuses a las ciudades santuario.

Los correos electrónicos revelaron que la Casa Blanca dijo a ICE que el plan “tenía la intención de aliviar la escasez de espacio en los centros de detención, pero también sirvió para enviar un mensaje a los demócratas”.

Los funcionarios de ICE, al conocer los planes del presidente, se alarmaron e indicaron que estaban plagados de preocupaciones presupuestarias y de responsabilidades civiles.

ICE también rechazó la idea que calificó de “inapropiada”, dice el Post. El diario dijo que un funcionario de la Casa Blanca y un vocero del DHS indicaron en declaraciones casi idénticas enviadas al periódico que, “la propuesta ya no está bajo consideración”. Sin embargo, este viernes Trump aseguró que la estrategia sigue vigente porque los demócratas no han cambiado las leyes de inmigración como él pide.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017 ha batallado por imponer su política de' tolerancia cero' para combatir la inmigración indocumentada y poner frenos a la inmigración legal.

El 25 de enero de ese año, apenas cinco días después de asumir el mando, elaboró una orden ejecutiva sobre el muro y otra sobre las ciudades santuario donde decretó la permanencia indocumentada como una amenaza a la seguridad pública y nacional de Estados Unidos.

A partir de entonces ha gobernado a golpe de decretos y memorandos para endurecer la ley de inmigración sin el apoyo del Congreso.

Trump también ha insistido en que el legislativo le dé manos libres para detener, arrestar y deportar aceleradamente a indocumentados, perseguir a los 10.4 millones de indocumentados, restringir el asilo y estrechar el camino para la inmigración legal, entre otros cambios radicales.


El papel de Miller

The Washington Post dijo además que el plan de liberar a indocumentados detenidos por ICE en ciudades santuario fue discutido por el asesor principal del presidente, Stephen Miller, con dos funcionarios del DHS.

Añade que Matthew Albence, director adjunto en funciones de ICE, “cuestionó de inmediato la propuesta en noviembre y luego hizo circular la idea dentro de su agencia cuando reapareció en febrero, buscando una revisión legal que finalmente condenó la propuesta”.

Tanto Miller como Albence declinaron hacer comentarios a preguntas formuladas por el Post el jueves.

El diario señaló que el nombre de Miller “no apareció en ninguno de los documentos revisados” durante la investigación del plan. “Pero como asesor principal de la Casa Blanca sobre política de inmigración, los funcionarios de ICE comprendieron que estaba presionando el plan”, indicó.

El periódico también dijo que funcionarios del DHS manifestaron que el plan de la Casa Blanca para vengarse de los demócratas “era desconcertante, y subraya la presión política que Trump y Miller han puesto sobre ICE y otras agencias del DHS en un momento en que el presidente está furioso por oleada de migrantes” que ha puesto en jaque la capacidad de respuesta de su gobierno.

El reportaje también indica que el plan no se presentó a Vitiello, director interino de ICE, a quien Trump le retiró su nominación la semana pasada. El funcionario presentó su renuncia el miércoles.

En marzo la Patrulla Fronteriza detuvo a más de 103,000 personas en la frontera con México, un incremento del 35% con respecto a febrero y más del doble en el mismo período en el 2018.

ICE tiene unas 52,000 camas diarias disponibles autorizadas por el Congreso. Si el número de detenidos sobrepasa el cupo, aquellos inmigrantes son antecedentes y que no representan una amenaza, son liberados bajo fianza con una orden para presentarse periódicamente con las autoridades migratorias hasta que se presenten ante un juez en una corte de inmigración, donde decidirán sus futuros en Estados Unidos.

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