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Liberadas y reunidas: “A mi hija la encerraron en la hielera y le dijeron que iban a bañar a su niña y no la vio más”

Ramón cuenta lo que están viviendo su hija y su nieta en sus sitios de reclusión. Producto de la política de 'Tolerancia Cero' más de 2,300 niños fueron separados. Esta es la historia de uno de esos casos que pudimos conocer gracias al proyecto de ProPublica en alianza con otros medios, que permite a cualquier familiar ser contactado y ofrecer datos.
16 Jul 2018 – 12:01 PM EDT


—País de origen: El Salvador

—Lugar y fecha de captura: McAllen (Texas), 8 de junio de 2018

—Quién las busca: padre y abuelo (Antonio)

—Madre detenida: Dora Alicia Martínez Gómez

—Niño o niña en albergue: Paula Leticia (6 años)

—Casa de cuidado del niño: Pennsylvania

—Centro de detención del adulto: Puerto Isabel, Los Fresnos (Texas)

—¿Se comunican?: tres veces con la niña, una con la madre


Horas después de publicada esta historia, madre e hija fueron liberadas de sus centros de detención y albergue y ahora están reunidas con su familia en EEUU.

“Prácticamente con engaños las separaron. Le quitaron a mi niña a su madre. A ella la encerraron en la hielera (cuartos fríos de detención de ICE) y le dijeron que mi hijita estaría en otro lado. Después llegó otra persona a decir ‘lo siento pero su niña no se queda con usted, su niña se va para casa hogar’… así le mintieron”.

Paula Leticia es la niña. Con seis años, está en una casa de refugio en Pennsylvania. Dora Alicia Martínez Gómez es su madre, detenida en un centro de ICE en Texas, donde este lunes las madres firmaron una carta para protestar por su situación. Ramón, el papá, está en EEUU sin documentos hace un año. En un estado distinto y lejano de donde está la niña y donde está la madre. Tres hijas más del matrimonio, menores que Paula Leticia quedaron en El Salvador, bajo la protección de una hermana de Ramón. Una de tres años y las gemelas, de dos.


Ramón no es su verdadero nombre, pero queda a resguardo para proteger su identidad por su condición migratoria. “No sé qué está pasando, si reunificarán a mi pareja con mi hija y cuándo. No aguanto este dolor dentro de mi”.

La última vez que volvió a hablar con Paula Leticia “ella me dice ‘papá, cuándo me van a sacar de aquí, cuándo es que me vas a venir a traer’ y se pone a llorar”. Cuando habló con Dora Alicia, su pareja, le dijo “esto aquí es feo, pero no te puedo contar más porque creo que nos están grabando, vigilando”.

Ramón huyó del acoso de la pandilla MS en El Salvador, país donde nació y vivió. Él se encargaba del negocio de huevos que heredó de su padre y su cuñado se ocupaba de la venta de mariscos. Pero “al esposo de mi hermana le cayó una extorsión porque pensaban que hacía dinero con los mariscos y que era dueño de los dos negocios. Le pidieron renta y él se negó y lo mataron… La pandilla MS lo mata a él y nos toca huir a nosotros”, explica Ramón al otro lado del teléfono.

Advierte que su historia es muy larga, que le han pasado muchas cosas, pero que nunca se imaginó que su exesposa viajara con la niña, “es algo que uno sabe que es muy peligroso. Si me hubiera dicho yo le digo que no lo haga, pero no me dijo nada”.

“Volvimos otra vez al negocio y al año (los pandilleros) comenzaban a mandarnos a pedir, que teníamos que pagarles. Al principio cobraban $15 diarios, pero ellos querían $1,500, eso lo hacen para poder sacar a uno de los suyos de la cárcel, para pagar abogados y todo eso. Yo les reuní 1,000 dólares y pasaron ocho meses así, entonces después querían 2,500 dólares”.

Como no pagaban amenazaron con hacerle daño a las niñas, a su familia. Por eso Ramón se fue unos días a un pueblo cercano, a Santa Tecla, La Libertad, con su hermana y la mamá de sus hijas, de la que luego se separó antes de viajar a EEUU. “Saqué un permiso de porte de armas para cuidar a mi familia”. Pero las amenazas volvieron cuando regresaron al pueblo y decidió partir rumbo al norte. Sin saberlo, la esposa lo seguiría con su hija y pasaría de Reynosa, en México, hasta Mc Allen, Texas, donde fueron atrapadas el 8 de junio de 2018.

Ramón solo sabe que su hija está en una casa de refugio en Pennsylvania, pero no conoce el nombre. “No me quieren dar esa información”, pero el lunes 9 de julio lo llamó una abogada y le explicó: “ellos quieren pasar a la Corte a los niños solos y me dijo que ella iba a representar a la niña, luego de un mes casi es que me llaman. Esto ha sido un dolor muy grande, mija, muy grande”.

También supo que le hicieron una prueba de ADN a la madre, que está en el centro de detención Puerto Isabel, en Los fresnos. Texas. Pero a la niña no. “Aún no saben cómo las van a reunificar… a mí me dijeron que yo la podía patrocinar, que la podía ir a visitar, pero cómo, si yo no tengo documentos legales”.

La última vez que habló con Dora Alicia le dijo que estar ahí era “algo pésimo”, pero no pudo saber si a ella le habían “hecho algo” en el trayecto o el centro de detención. Hablaba poco, pero le aseguró que ella no sabía que la separación de su hija era una posibilidad.

La última vez que habló con Paula Leticia la sintió tranquila, “ella nunca llora, pero al final sí lloró. A mí me preocupa su dolor en los pies, a ella le entra hielo en los pies y le duelen, camina bien, pero siempre le duelen y yo pienso en eso, cuando le duelan sus piecitos”.

Al momento de cierre de este trabajo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no ofreció la información que Univision Noticias le solicitó sobre cada uno de los casos.

Si conoces algún caso de niños inmigrantes separados de sus padres o niños que entraron solos a EEUU y fueron detenidos, llena este formulario diseñado por ProPublica que estamos usando varios medios en alianza.

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