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Estos centroamericanos llegaron a EEUU en otras caravanas y pasaron la entrevista del miedo creíble

Presentar documentos fiables y dar testimonios sólidos es un elemento común entre los centroamericanos que han venido a Estados Unidos en otras caravanas y han logrado iniciar sus casos de asilo. Te contamos algunas recomendaciones.
28 Oct 2018 – 10:53 AM EDT

José y Charlotte son dos centroamericanos que vinieron a Estados Unidos en caravanas migrantes diferentes. Él con su familia, ella con otras 35 compañeras transgénero. Y ambos tienen algo en común: pasaron la entrevista del miedo creíble y sus asilos están en proceso.

José, un salvadoreño de 37 años, viajó con su esposa embarazada de siete meses en el llamado 'Viacrucis Migrante' de mayo de 2017. Ya había huido de su país a Guatemala un año antes. Y de allí siguió escapando hasta México y nunca dejó de sentir el miedo de que sus victimarios lo encontraran. Así que fue desde Tapachula que se unió al éxodo masivo.

Al llegar a la garita migratoria de San Ysidro, en California, pidió asilo. Lo hizo con los reportes médicos que probaban los dos disparos que recibió de pandilleros, uno de ellos directo al cuello.

"A mi hermano lo mataron en 2011 y la Mara Salvatrucha me decía que yo iba a morir igual que él", cuenta. José tenía un transporte escolar y la pandilla le exigió que pagara 'la renta', pero él se negó.

En el caso de Charlotte, una hondureña de 29, no hubo documentos que mostraran las amenazas que sufría. "Yo solo di mi testimonio, conté mi verdadera historia", dice al teléfono. "Dije fechas específicas y mi historia bien relatada".

Charlotte recibió tres amenazas de muerte, también de las maras que querían que ella traficara drogas de un sector a otro. Ella se negó a hacerlo. "Uno aprende a vivir con la discriminación, pero con las amenazas no y cuando sabes que son reales es peor", agregó. Un día le dijeron: "¿Crees que a ti no te entran las balas? Tienes 24 horas para desaparecer de la colonia". Entonces metió lo poco que cupo en una maleta pequeña y abandonó su casa.

Se vino con la caravana migrante que llegó a la garita de San Ysidro en abril de este año. De las 35 compañeras que venían con ella, 21 están en Estados Unidos esperando la sentencia de sus casos. Están en Virginia, Nueva York, Tennessee, Massachussetts. El grupo de las 35 que partieron inicialmente se separó: algunas regresaron y otras decidieron quedarse en Tijuana.


¿Qué se necesita?

El abogado de inmigración Álex Galvez asegura que un caso de asilo en Estados Unidos no se gana exclusivamente con documentos y que mucho depende de la forma como los inmigrantes dan su testimonio en las cortes.

"Parte de la responsabilidad del juez es determinar la credibilidad en lo que dice la persona y eso no solo se demuestra con un documento", explica. "Es una combinación entre el testimonio y la documentación".

Galvez dice que los detalles en la declaración —tanto a la hora de hablar con el oficial de asilo en la entrevista del miedo creíble como con el juez en la corte— son fundamentales. "Se debe resaltar entre el resto de personas que pide asilo".

Y de presentar documentos, deben llevarse los más genuinos, como un reporte médico, un informe del hospital que demuestre la agresión que se sufrió, un periódico que haya reseñado lo vivido, fotos de las heridas. "Tienen que ser cosas que no se consiguen fácilmente pagando una mordida".

Recomienda también evitar entregar documentos originales a los funcionarios de inmigración en la frontera estadounidense. "La mayoría es destruida y nunca más los ves. Es preferible mandar los originales a casa de cualquier familiar que se tenga en Estados Unidos".

El proceso de asilo se inicia luego de que un agente fronterizo considera que la persona tiene una razón de peso para abandonar su país y que esta es certera. Eso libera el camino para que el inmigrante tenga la llamada ‘entrevista de miedo creíble’, que la realiza un agente de asilo de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS). En el caso que este determine que el inmigrante no tiene una razón para temer persecución o tortura, el caso puede ser revisado por un juez de inmigración.

Para el gobierno de Donald Trump, el protocolo vigente para solicitar asilo es el principal causante del elevado porcentaje de referidos a agentes de asilo. Las largas esperas para presentarse ante un juez de inmigración obedecen, entre otras cosas, al atasco de más de 700,000 casos acumulados en los tribunales, muestran datos hasta junio de 2018.


Más aunque menos preparados

Las crecientes cifras de centroamericanos llegando a Estados Unidos por el sur de Texas también se sienten en el refugio que dirige en esa zona la hermana Norma Pimentel. Ella cree que el número de ciudadanos de El Salvador, Guatemala y Honduras que llegan a su albergue es similar al que se registró en 2014, cuando se vivió una de las peores crisis migratorias en la frontera.

En la última semana, con el paso de la caravana, en sus espacios durmieron más de 1,500 personas. En una semana cualquiera llegan cerca de 800. Muchos, explica, no saben con qué se encontrarán o qué deben hacer para solicitar asilo.

"Creo que no se les informa correctamente, podrían tener más asesoramiento sobre las posibilidades que tienen", dice. "El éxito en estos casos depende de que encuentren a alguien que los apoye, que tengan datos concretos de sus casos y puedan explicar por qué corren el riesgo de irse".

Charlotte asegura que en su caravana, la de abril, les dieron orientación en tres puntos diferentes de México —Puebla, Guadalajara y Tijuana— y cuando llegaron a Estados Unidos algunos ya sabían si sus casos eran factibles o no.

En esa columna de gente específica que viajó con la mujer transgénero, la mayoría de los centroamericanos que se entregaron a la Patrulla Fronteriza pasó la entrevista de miedo creíble, según cifras oficiales entregadas a Univision Noticias.

De 401 detenidos entre el 4 de abril y el 6 de junio, y referidos a un agente de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) para una entrevista de miedo creíble, 374 pasaron la prueba.

Para Charlotte y José el proceso está iniciado. Ambos viven en California mientras esperan la resolución de sus casos. Ella lleva un grillete en el talón desde que fue liberada de una cárcel migratoria hace tres meses; él no. Ninguno puede trabajar y viven con familiares o personas que los han recibido mientras les llega el permiso de empleo.

Ambos, sin duda, se sienten más seguros en Estados Unidos.


Caravana de migrantes centroamericanos desafía a Trump y sigue camino a Estados Unidos (fotos)

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