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Inmigrantes indocumentados

Cuando un familiar se pierde en el desierto, un drama cotidiano que se sufre a la distancia

"No sabemos nada de ella", lamenta el primo de una joven hondureña a quien abandonaron hace unos días en la frontera de Texas con un grave estado de deshidratación. Es el caso de muchos migrantes que en su intento por llegar a EEUU terminan desaparecidos y sus parientes, a kilómetros de distancia, no pueden hacer más que llamar a las autoridades y pedir ayuda en las redes sociales. La incertidumbre es la constante.
2 Jun 2019 – 1:54 PM EDT

El celular de Marleny Osorto timbró el 11 de agosto de 2018. Su hermano José Danilo, de 32 años, le avisó a través de Messenger que estaba cerca de llegar a su meta: Estados Unidos. "Me dijo que iba a cruzar el desierto de Sonora, que sería un recorrido de tres días", cuenta Marleny.

José Danilo también le mandó una foto en la que aparece con un traje de camuflaje, como el que usan los cazadores, pero que igual se ponen los traficantes de los carteles. Sonreía a la cámara sosteniendo con un brazo una botella grande de Coca-Cola y un galón de agua en el otro. Se alcanza a ver su calzado camuflado con suela de alfombra, otro método para burlar a la Patrulla Fronteriza (USBP).

Es la última imagen que Marleny tiene de su hermano. "Dijo que nos iba a mandar un mensaje cuando llegara. Pero no volvimos a saber nada de él", lamenta.

Ya han pasado nueve largos meses y no hay rastro de José Danilo, quien el verano pasado salió de su natal Honduras para alejarse de las violentas pandillas y trabajar en EEUU. Era su segundo intento. Unos meses antes pasaba por el territorio mexicano cuando lo detuvieron y devolvieron a su país.

Desde el otro lado del Atlántico, Marleny no ha dejado de buscar a su familiar. Ella emigró a España en la primavera de 2018 también buscando un mejor futuro. Pese a la diferencia de horario, esta mujer sigue ayudando a sus parientes en Honduras para localizar a su hermano, donde sea que esté ahora.

El traficante de personas que lo llevó desde Centroamérica hasta la frontera entre México y EEUU les dijo que el 'coyote' que lo guiaba por el desierto de Arizona le mencionó que quizás está bajo custodia de la Patrulla Fronteriza. Pero la agencia no lo ha confirmado.

"Dice que llegó Migración y todos corrieron; pero él no pudo porque tenía las plantas de los pies peladas", repite Marleny las palabras del contrabandista hondureño.

Hay un indicio de que podría estar en algún centro de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). Según ella, un hombre llamó a una compañera de trabajo de su hermano asegurándole que lo conoció en una cárcel para migrantes y le compartió su súplica: "que lo ayuden a salir".

Luego se perdió la comunicación con esa persona, porque llamó desde un celular que pidió prestado.

En el localizador de detenidos de ICE no aparece José Danilo. Quizás dio un nombre falso, como hacen muchos migrantes para no afectar su récord criminal, o quizás no está ahí. A pedido de Univision Noticias, la dependencia tampoco encontró al hondureño basada en la información que ofrece su familia. ICE pide un número de identificación de caso (A#), que por supuesto no tienen sus parientes.

"Sin un A# es casi imposible que busquemos esta información", explicó Jennifer D. Elzea, vocera de ICE.

Cruzar por una trampa mortal

Otro sitio para buscar a los migrantes desaparecidos puede convertirse en una experiencia perturbadora. Se trata de la página del Sistema Nacional para las Personas Desaparecidas y No Identificadas ( NamUs.gov, del Instituto Nacional de Justicia), donde las autoridades colocan las fotos de los cadáveres sin identificar que encuentran en la zona limítrofe entre México y EEUU.

Esta semana, la búsqueda daba más de 920 resultados por los hispanos fallecidos que han localizado solo en el desierto de Arizona, el territorio más peligroso para los migrantes.

Marleny ruega que su hermano esté "castigado" en alguna cárcel de ICE y que por eso no le permitan hacer una llamada telefónica, pero a veces teme lo peor: que nadie lo haya rescatado cuando estaba lesionado. "También lo hemos pensado, porque un desierto es muy difícil, es muy riesgoso".

Pasar por el sector de Tucson de la Patrulla Fronteriza, que abarca la comunidad de Ajo, una de las rutas por donde más cruzan los grupos de indocumentados que no quieren ser detectados, es un riesgo real.

¿Las razones? Los migrantes deben aguantar larguísimas caminatas de hasta 50 millas bajo más de 100 grados Fahrenheit o con temperaturas gélidas. Además, tienen que sortear montañas rocosas, cañones, animales salvajes y hasta venenosos (serpientes), traficantes de droga, ladrones y paramilitares.

Ese territorio sumó 974 rescates en 2018, la segunda cifra más alta en una década. Pero a muchos les ha costado la vida atreverse a recorrer ese infierno. De 2010 a 2018, en esa zona se han recuperado 955 restos humanos. En el ciclo fiscal anterior hallaron 60 cadáveres, la cifra más baja en ese período.

"Los grupos pueden caminar durante tres o cuatro días hasta por 50 millas en estas condiciones. Agrega temperaturas de 100 grados o más. El cuerpo humano simplemente no está condicionado para ese tipo de ambiente con falta de agua y alimentos y todo. A veces no saben hacia dónde se dirigen", advirtió el agente John Walther, miembro de la unidad de paramédicos y rescatistas (BORSTAR) de la Patrulla Fronteriza en Tucson, en una entrevista con Univision Noticias a principios de mayo.

Esta agencia asegura que en esa región se ha complicado la situación porque sin más personal ahora deben responder a los enormes grupos de centroamericanos que se están entregando para pedir asilo. Por ello, afirma, se han dificultado los rescates y la atención de emergencias médicas.

"Nuestro mayor desafío es poder responder a todos esos incidentes que pueden ocurrir en cualquier momento dentro de una respuesta relativamente rápida", señaló Walther.

Un dramático audio del 911, en el que con una voz sumamente débil un migrante pide agua y dice "no puedo caminar", fue publicado por la Patrulla Fronteriza en Tucson a mediados de mayo. "Si me oyes ya van por ti, ya están cerca de tu lugar", le dice en español un operador de la USBP.

Ricardo Velázquez, un inmigrante mexicano que publica en su página de Facebook imágenes que ayuden a identificar a migrantes muertos y desaparecidos en la frontera, dice que ha recibido más pedidos de ayuda de familias centroamericanas en las últimas semanas.

Arizona es el estado que más le mencionan en Messenger y llamadas telefónicas. "Me han contactado familiares de personas que se han quedado en el desierto. Ellos creen que Arizona es la manera más fácil de cruzar, pero no se imaginan que para algunos es el camino a la muerte", lamentó.

"No sabemos si la tienen secuestrada"

Hace unos días le enviaron la foto de Sandra Yamileth Santos Linares, una joven hondureña de 18 años cuyo rastro se perdió el pasado 19 de mayo, cuando cruzaba la frontera de Texas. Se cree que la adolescente fue abandonada por el grupo con el que iba.

"Otra muchacha que iba con ellos dijo que se cansó y no la podían reanimar. Que llevaban cuatro horas ahí, después de tres días sin comer ni tomar agua. Que por ella no avanzaban y decidieron dejarla al pie de un árbol", contó su primo, quien pidió no publicar su nombre.

La información de Sandra Yamileth tampoco aparece en el localizador de detenidos de ICE, ni de la CBP.

"Ya hicimos todo lo que pudimos, no sabemos qué más hacer. Quizás está en algún hospital", dijo su primo. Desde Houston y Honduras, sus familiares se han comunicado con las autoridades migratorias y su consulado en Texas, pero no les han dado razón de la muchacha. Lo único que les queda es seguir pidiendo ayuda y buscar información en las redes sociales.

"No sabemos si la tienen secuestrada. No sabemos nada de ella", lamentó el primo de la joven, quien menciona que cuando ella cruzaba el desierto le robaron su celular.

Este viernes lo inquietó una noticia de un periódico hondureño que reportaba sobre una joven de entre 18 y 25 años que fue encontrada en un estado grave de deshidratación. El diario informaba que el 'coyote' decidió dejarla a su suerte en el desierto y que agentes fronterizos la encontraron cerca de una valla y la llevaron a un hospital. Parecía que era Sandra Yamileth, pero su esperanza se esfumó cuando se dio cuenta que la nota que leía se publicó en diciembre de 2015.


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