Desapariciones

Es cajero de Carl's Jr y en su tiempo libre ayuda a identificar a los migrantes olvidados en el desierto

Ricardo Velázquez reúne información y fotos de inmigrantes que han muerto en la frontera y no han sido reclamados por sus familiares, así como de personas que necesitan ser encontradas por sus parientes fuera de Estados Unidos, para convertirlas en reportes que difunde a través de su cuenta de Facebook. Esta labor voluntaria se ha vuelto un alivio para aquellos que le perdieron la pista a sus seres queridos que partieron hacia el norte.
1 Oct 2018 – 6:05 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– "¡¡¡Urgente!!! Necesitamos localizar a la familia de Ediverto Antonio Ozuna", decía una publicación que se compartió más de 800 veces en Facebook el 14 de septiembre. Buscaban a los parientes de un mexicano que agonizaba en un hospital del sur de California. La voz se corrió y una semana después una mujer de Oaxaca llamó al celular que se indicaba en el boletín.

"Una persona me dijo que me comunicara a ese número", contó Zita Antonio, quien apenas pudo reconocer al hombre que aparecía en esas fotos de Internet. Era su hermano, a quien le perdió la pista hace más de una década, cuando este salió de su pueblo buscando un mejor futuro en Estados Unidos.

Zita, una indígena que vive en la empobrecida sierra de Oaxaca, creyó que estaba llamando al médico que atendía a su familiar. Pero le respondió Ricardo Velázquez, el autor de la publicación en Facebook, a quien le tocó darle una mala noticia. "Tienes que ser muy fuerte, el día de ayer falleció tu hermano", le dijo. "Lo bueno es que lo encontramos, si no se hubiera ido a la fosa común", agregó.

Velázquez no es un funcionario de gobierno, ni es miembro de una organización social. Es un cajero de la cadena de restaurantes de comida rápida Carl's Jr. que ocupa su tiempo libre publicando en su página de Facebook imágenes que ayuden a identificar a los migrantes que murieron cruzando la frontera o de quienes están en una situación difícil y necesitan encontrar a los suyos, como en este caso.

Ediverto murió el 18 de septiembre cuando llevaba dos semanas internado en el hospital. A sus conocidos les decía que era de Veracruz (lo cual no era cierto) y solo dejó el teléfono de una mujer que le alquilaba un cuarto como contacto en caso de emergencia. Nadie sabía sobre su familia.

"En un principio él se comunicaba con nosotros, pero después nada", contó Zita, quien después de un tiempo se enteró de que su hermano logró su meta de llegar a California, pero se perdió en la adicción al alcohol y las drogas.

Tras informar de la muerte de su paisano a su familia, Velázquez colgó devastado. "Fue muy triste. Luché, luché y luché. Pero sé que el muchacho se fue en paz. Queríamos que aguantara más para que el consulado le tramitara una visa humanitaria a su mamá y que ella lo hubiera venido a despedir", lamentó.

Mientras avanza el proceso para repatriar los restos de Ediverto a su natal Oaxaca, su familia pide ayuda económica a la comunidad para cubrir los gastos funerarios.

"Son migrantes que salieron con una ilusión"

Esta labor que Ricardo Velázquez realiza desde hace cinco años no se limita a compartir los reportes que se topa en las redes sociales. De hecho, es una tarea más elaborada que requiere de varias horas cada semana: él reúne las fotos de los cadáveres sin identificar que las autoridades encuentran en la frontera y colocan en la página del Sistema Nacional para las Personas Desaparecidas y No Identificadas ( NamUs.gov, del Instituto Nacional de Justicia), traduce a español tanto la descripción física como las circunstancias en las que hallaron a estas personas y difunde esa información resumida en un post de Facebook.

Cada mañana, antes de irse a trabajar al Carl's Jr., él dedica al menos cuatro horas para elaborar alrededor de 10 fichas de inmigrantes que yacen en las frías morgues de California, Texas y Arizona. Gracias a su dedicación, un caso que está perdido entre miles en el sitio de NamUs.gov como este, se convierte en un formato más sencillo, en español y listo para ser compartido en redes sociales.

"No son mis familiares, pero son migrantes que salieron con una ilusión de llegar a Estados Unidos", dice Ricardo, quien es originario del estado de Querétaro, en el centro de México, y hace 20 años cuando llegó a este país casi muere en el intento.

Según su relato, el 'coyote' que guiaba a un grupo de 45 indocumentados, en el que iban él y un vecino de 15 años, se perdió cuando cruzaban el desierto de Texas. "Llegó el momento en que nos quedamos sin agua. Caminamos por dos días", recuerda. "Yo le pedí mucho a Dios que me dejara llegar (…) que algún día yo iba a hacer algo" por los demás.

Esa promesa, dice, comenzó a cumplirla hace cinco años, cuando vio un post en Facebook que pedía la ayuda de la comunidad para localizar a la familia de un hombre de Querétaro que se accidentó y estaba internado en un centro médico de Sonora. Él pidió la ayuda de su familia y de la prensa en aquel estado. Finalmente, la foto de su paisano fue vista por uno de sus parientes y lo trasladaron a su comunidad de origen. De esta emigró siendo un adolescente, con la ilusión de trabajar en EEUU.

"El señor estuvo unos días con su familia y falleció un Jueves Santo", recuerda sobre su primer caso resuelto.

Esa primera experiencia lo dejó con una mezcla de sentimientos encontrados que aún sigue experimentando. "Sentí tristeza por la noticia de su muerte y a la vez paz de que lo que hice dio un resultado, que la familia supo de este hombre 30 años después", describió.

Desde entonces este mexicano ha ido llenando su cuenta de Facebook con fotos de migrantes que no han sido reclamados, así como de imágenes de zapatos llenos de lodo, mochilas sucias, objetos religiosos, credenciales, celulares, ropa, billetes y otras pertenencias que estos llevaban. Facebook lo ha bloqueado por poner este contenido gráfico, pero dice que ha logrado recuperar su página al explicar de lo que trata su labor.

Estas son las imágenes que atestiguan el paso de los inmigrantes en la frontera

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Ricardo no duda en incluir su número de celular ofreciendo ayuda a quienes logren identificar a los que aparecen en sus publicaciones.

"De ahí han salido casos y casos", dice quien calcula haber ayudado a localizar al menos 20 migrantes que perdieron la vida en la zona limítrofe entre México y EEUU.

La página NamUs.gov cerró el mes de septiembre de 2018 con un registro de más 2,700 hispanos fallecidos que no han sido reclamados por los suyos, de los cuales el 87% son hombres.

Ya hace rato que su página rebasó el límite de 5,000 amigos. Dice que cada día recibe alrededor de 50 mensajes de personas que buscan a un ser querido o que han visto a sus parientes en sus boletines. El 90% de los casos son de centroamericanos. Con pesar reconoce que pocas búsquedas son exitosas.

A pocos los identifican

Mientras Ricardo era entrevistado le llegó un aviso al messenger de Facebook. "Gracias a Dios anoche llegó mi esposo a El Salvador. Hoy es el entierro", decía un mensaje que le envió la viuda de Emilio Hernández González, un salvadoreño que se ahogó en el Río Grande tratando de llegar a Texas y que fue localizado por su familia por medio de un post en su cuenta.

La mujer, que vive en Nueva Orleans, no pudo acudir al entierro de su pareja por ser indocumentada.

Unas horas después, otro salvadoreño fallecido fue identificado por sus parientes. Ricardo Adolfo Cardoza Cuéllar, de 55 años, perdió la vida el 16 de septiembre en el hospital general de Nuevo Laredo, en el estado mexicano de Tamaulipas, colindante con Texas, según la cuenta de Ricardo.

"Es mi hermanito", escribió Mery Cardoza en la publicación donde aparecía la foto de su pariente, en la que se le veía con un bigote abundante. "Ya me comuniqué con las autoridades correspondientes. Ya pedí que me lo traigan a mi país. Muchas gracias por su buen corazón. Aquí le daré cristiana sepultura", agregó la mujer.

"Tanto tiempo que lo buscamos. Diosito quiera que lo manden pronto para darle su último adiós", mencionó en un mensaje Mercy Escobar, prima del salvadoreño fallecido, a quien describió como un padre, hermano y pariente al que recordarán con cariño. "Nunca esperamos esto. Dios nos dará la fuerza que necesitamos".

Hace un año, Viviano Campos logró dar con el paradero de su hermano, Emilio Jacobo Campos, a quien le perdió la pista durante unos dos o tres años. Finalmente, vio su foto en la página de Ricardo. "La última vez que hablé con él me pidió que le mandara 100 dólares. Yo se los mandé a Tijuana (México). Yo pienso que él trató de cruzar la línea (frontera)", contó Viviano a Univision 34.

"Después de tanto tiempo sin encontrarlo se siente uno mal", expresó este hombre.

Una de las publicaciones más recientes pide la ayuda para localizar al hondureño Marlon Matías, de 20 años. Sus familiares afirman que el joven y otros migrantes fueron perseguidos por agentes de la Patrulla Fronteriza en Texas la mañana del pasado 20 de septiembre. "Corrieron al río (Grande); los demás salieron, pero a él no lo volvieron a ver", explica en el post.

El boletín detalla cicatrices y lunares que tiene el muchacho y hasta la marca de sus tenis. Marlon le dijo a las personas con las que cruzaba la frontera que pondría un número telefónico en su cinturón. Aún no han logrado saber algo de este centroamericano.

Ricardo compara las emociones que le deja hablar con los parientes de los fallecidos y desaparecidos con trabajar en una morgue o una funeraria. Al preguntarle cómo lidia todos los días con tanto dolor y duelo, él responde: "A veces es triste... pero a la vez (siento) una paz en mi corazón".

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