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Abuso Infantil

“Algo feo le pasó a este niño”: pareja es acusada de torturar y asesinar a su propio hijo de 4 años

La Fiscalía de Los Ángeles interpuso este lunes cargos contra los padres del niño Noah Cuatro, quien falleció el pasado 6 de julio por aparente abuso infantil. Hubo varias denuncias de maltrato, pero el menor no fue retirado de su hogar.
1 Oct 2019 – 8:55 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- En una llamada al 911, los padres de Noah Cuatro, de 4 años, reportaron la tarde del 5 de julio que encontraron al niño inmóvil en la piscina de su complejo de apartamentos en Palmdale, en el sur de California. A la Policía le afirmaron que se había ahogado accidentalmente, pero en el hospital vieron que el pequeño tenía lesiones en el cuerpo. Noah falleció al día siguiente.

La Oficina del Médico Forense del condado dictaminó el 24 de septiembre que Noah fue asesinado, mientras el Sheriff de Los Ángeles señaló que el menor presentaba huellas de maltrato infantil. Este lunes, las autoridades dejaron en claro sus sospechas, presentando cargos de tortura y homicidio contra los padres del menor, José María Cuatro Jr. de 27 años; y Úrsula Elaine Juárez, de 25.

La Fiscalía de Distrito acusa además al padre del menor por el delito de ataque a un niño causándole la muerte y a la madre le fincó otro cargo de abuso infantil resultando en el fallecimiento de su propio hijo.

Esta dependencia ha recomendado al juez que les imponga una fianza de 3 millones de dólares en espera de su juicio. “Si son declarados culpables de todos los cargos, ambos acusados enfrentarían una sentencia máxima de 32 años a cadena perpetua en una prisión estatal”, indicó en un comunicado. Es decir, que podrían darles una condena inicial de 32 años y luego podrían sumarse años e incluso llegar a cadena perpetua.

Lo que ha consternado a la comunidad es que no solo en los hospitales que atendieron a Noah detectaron que lo estaban maltratando en su casa. Dos meses antes de su homicidio, la Corte giró una orden para que lo sacaran de su hogar en Palmdale, en el Valle del Antílope, pero esta no se acató.

La bisabuela del niño, Eva Hernández, dijo que él estuvo bajo su custodia y que también pasó un tiempo en hogares de crianza, porque una vez su madre fue arrestada y en otra ocasión por negligencia. Ella dijo que incluso cuando el niño ya vivía con sus padres le imploraba quedarse con ella.

“Él no quería irse con su mamá o con su papá. Y siempre cuando lo venían a recoger él lloraba y decía que no lo mandara”, contó Hernández a Univision 34.

Exigiendo una indemnización de 50 millones de dólares, Hernández presentó hace un mes una queja por daños contra el condado de Los Ángeles, reclamando que su bisnieto falleció a pesar de “innumerables informes de abuso” que se hicieron al Departamento de Servicios para Niños y Familias (DCFS).


Noah, Anthony y Gabrielito

“Hubo al menos una docena de llamadas a la línea directa de abuso infantil y a la Policía por parte de personas que dijeron que sospechaban que (Noah) Cuatro y sus hermanos estaban siendo abusados”, advierte el reclamo presentado por Hernández.

La queja afirma que en una ocasión los trabajadores sociales notaron que el menor “parecía retraído” y que entre marzo y abril pasado llegó “con moretones en la espalda” a un hospital del Valle de San Fernando. Para mayo, un especialista del DCFS elaboró un reporte en el cual pedía que les quitaran la custodia a los padres, “pero deliberadamente fue ignorada”, menciona el reclamo penal.

Otro registro del DCFS advertía que había “preocupaciones” por “la salud mental de la madre”.

En la entrevista con Univision 34, Hernández culpaba al juez y las trabajadoras sociales que revisaron el caso de su bisnieto, así como a los padres del menor. “La verdad no sé qué pasó, porque yo lo miré, pero algo feo le pasó a este niño”, expresó la anciana.

Los tres hermanos de Noah se encuentran ahora bajo custodia del condado. Según reportes, el padre del niño era alcohólico y dos días antes de su muerte alguien denunció que golpeó a su esposa y a sus hijos en público. El caso sigue bajo investigación del Sheriff de Los Ángeles.

El Departamento de Servicios para Niños y Familias del condado declinó comentar al respecto citando que se trata de un litigio pendiente, pero reiteró que su compromiso es velar por la seguridad de los niños en esta jurisdicción.

La agencia “atiende a más de 34,000 familias y niños vulnerables en el condado de Los Ángeles con el compromiso inquebrantable de buscar la seguridad de los niños en nuestras comunidades a diario. Nuestros 9,000 empleados están comprometidos con esta misión y buscamos hacer todo lo posible para proteger a los niños confiados a nuestro cuidado”, señaló la dependencia.

Una respuesta similar emitió el DCFS tras las muertes de dos niños en el Valle del Antílope, Anthony Ávalos y Gabrielito Fernández, que fallecieron después de padecer severos maltratos y castigos por parte de sus madres y padrastros. Antes de estas tragedias, las autoridades también recibieron varias denuncias de abuso infantil, reportes que aparentemente no atendieron de manera correcta.

La similitud del infierno que pasaron Anthony y Gabriel es escalofriante: ambos sufrieron fractura de cráneo, los paramédicos los atendieron en sus casas y fallecieron en un hospital, las parejas de sus madres se volvieron sus verdugos y recibieron severos castigos físicos por confesar que eran gays.

Crimen de Gabrielito: la historia de una tortura infantil que terminó en tragedia (fotos)

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