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Abuso Infantil

Las macabras coincidencias en las muertes de dos niños hispanos impulsan la 'Ley Gabriel'

Conforme se descubren detalles sobre las circunstancias en las que perdió la vida Anthony Ávalos, de 10 años, estas se asemejan cada vez más al fatal desenlace de Gabrielito, de 8 años. Ambos niños de Los Ángeles sufrieron fractura de cráneo, fueron torturados por las parejas de sus madres y habían dicho ser gay; pero lo más preocupante: en los dos casos hubo denuncias de abuso previas.
3 Jul 2018 – 7:24 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– En algún momento de sus cortas vidas, Anthony Ávalos y Gabrielito Fernández tuvieron el mismo corte de cabello, estilo militar, como si se tratara de dos hermanitos. No lo eran, pero pasaron infiernos similares en sus hogares antes de morir violentamente. Sus casos han confluido en un proyecto legislativo que pide más protección para los menores en California.

Según las acusaciones de la Fiscalía del condado de Los Ángeles y de sus familiares, no son pocas las coincidencias en las circunstancias en que murieron estos niños: ambos sufrieron fractura de cráneo, los paramédicos los atendieron en sus casas y fallecieron en un hospital; vivían en el Valle del Antílope; las parejas de sus madres se volvieron sus verdugos; habían dicho ser gay y la parecer por ello recibieron severos castigos físicos.

Sin embargo, fuera de ser solo coincidencias, hay una similitud que no pasará desapercibida: las autoridades recibieron varias denuncias de abuso infantil antes de estas tragedias, reportes que aparentemente no atendieron de manera correcta.

El juicio por el asesinato y tortura de Gabrielito, quien tenía 8 años, concluyó el pasado 7 de junio: su madre fue sentenciada a cadena perpetua y el novio de esta fue condenado a la pena capital. Dos semanas después el Sheriff angelino reportó la muerte "sospechosa" de Anthony, de 10 años.

La Fiscalía ya interpuso cargos contra la madre y su pareja por este crimen; ambos se presentaron en la corte este lunes, pero no presentaron ninguna declaración de culpabilidad. Su siguiente audiencia se ha programado para el 3 de agosto y siguen detenidos bajo una fianza de 2 millones dólares.

"Sinceramente estamos tratando de entender qué fue lo que pasó, ya que estuvimos en contacto varias veces con esa familia. Revisaremos cada situación para saber si tomamos las acciones debidas y si referimos a la familia a los lugares adecuados", dijo Bobby D. Cagle, director del Departamento de Servicios Infantiles y para Familias del condado de Los Ángeles (DCFS), en una reciente entrevista con Univision 34.

"Estoy comprometido a hacerle justicia a este niño. Estamos trabajando con el Sheriff para asegurarnos de que no vuelva a ocurrir", agregó el funcionario.

Pero los familiares de Anthony insisten en que –como ocurrió en el caso de Gabrielito– hubo negligencia por parte del personal del DCFS. "Que investiguen a los trabajadores sociales y a todos los que hicieron un mal trabajo", reclamó Concepción Ramírez, la abuela materna.

Ella contó que hace un año, la última vez que vio al niño con vida, este le contó que su padrastro, Kareem Leiva, de 32 años, lo maltrataba. "Él nos dijo que el señor ese lo golpeaba", dijo Ramírez y alegó que la madre del menor, Heather Barrón, de 28 años, lo encubrió evitando que siguieran viendo al pequeño.

¿Torturados por ser gay?

La madre de Anthony recibió cargos por asesinato, tortura y abuso infantil y de ser encontrada culpable podría enfrentar una condena de 22 años de cárcel hasta cadena perpetua. Su novio es acusado de lo mismo, más un cargo por ataque a un niño causándole la muerte y puede ser sentenciado a desde 32 años hasta pasar el resto de su vida en prisión.

Este caso es investigado desde el inicio como una muerte "sospechosa", aunque Barrón aseguró que su hijo sufrió una caída para explicar las lesiones por las que perdió la vida. Las autoridades, sin embargo, creen que el menor fue víctima de abuso y tortura por parte de los dos acusados.

Funcionarios del condado han dicho que poco antes de morir Anthony le dijo a su madre que era gay o al menos que "le gustaban los niños", por lo que el DCFS analiza si la homofobia jugó algún papel en su myerte. En el caso de Gabrielito, los fiscales señalaron que debido a una confesión similar este menor sufrió de varias agresiones físicas: incluso, en la autopsia le encontraron un balín en su ingle.

La tía de Anthony, María Barrón, aseguró que ella reportó a las autoridades del condado y a la administración de la escuela a la cual asistía su sobrino que él era víctima de abuso. "Él nos dijo que ellos lo encerraban y no le permitían usar el baño", contó.

Documentos oficiales indican que hubo 16 reportes de sospecha de abuso infantil contra Anthony desde 2013, aunque los investigadores jamás encontraron ninguna razón para retirar al niño de la casa, ni siquiera por una denuncia de que fue víctima de acoso sexual cuando tenía 4 años.

A través de llamadas a la Policía o a la línea de reportes de abuso infantil del condado, una maestra, funcionarios escolares, un consejero, familiares y otras personas reportaron que el niño y sus hermanos eran abusados, los golpeaban, les negaban comida y agua, los encerraban en espacios reducidos sin permitirles ir al baño o les daban de comer de la basura, según reportó el diario Los Angeles Times.

A Gabrielito, por su parte, lo obligaban a comer heces de gato y dormía atado y amordazado dentro de un pequeño armario, según documentos judiciales. A su cadáver le encontraron numerosas lesiones, incluyendo una fractura de cráneo, 12 costillas rotas y quemaduras. Cuatro trabajadores sociales no detectaron anomalías en su hogar y ahora enfrentan procesos judiciales.

La tragedia de Gabrielito ocurrió en Palmdale y la de Anthony en Lancaster, dos ciudades vecinas en el Valle del Antílope, en el norte del condado de Los Ángeles.

"Necesitamos un cambio"

En respuesta a la indignación que ocasionó el crimen de Gabrielito se creó la Oficina de Protección Infantil para reformar el sistema de bienestar de los niños en el condado de Los Ángeles. Además, hay una iniciativa que pide la creación de la 'Ley Gabriel' (AB 1911), la cual busca mejorar la colaboración entre las agencias de gobierno y otros cambios para extender la protección a los menores.

Este proyecto de ley presentado por el asambleísta estatal Tom Lackey requeriría que a más tardar el 1 de enero de 2029 cada condado establezca una base de datos en Internet "segura y privada" para colocar las denuncias de abuso y negligencia infantil. También exige que haya intercambio de información para garantizar que las autoridades están investigando dichas denuncias.

Pero la AB 1911 no ha logrado avanzar en Sacramento, reclamó Lackey tras la sentencia contra los verdugos de Gabrielito el mes pasado. "La trágica muerte de Anthony Ávalos debido a presunto abuso infantil es otro triste recordatorio de que es un problema importante", dijo el asambleísta en su cuenta de Facebook, reclamando que el comité de Seguridad Pública de la Asamblea rechazó su iniciativa.

Más de 11,000 personas han firmado una campaña en Change.org que aboga por la 'Ley Gabriel', incluida la tía de Anthony, María Barrón. "Necesitamos un cambio", expresó ella en Facebook.

Según un informe sobre maltrato infantil elaborado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, alrededor de 1,750 niños murieron por abuso y negligencia en 2016 en el país, representando una tasa de 2.36 fallecimientos por cada 100,000 niños en EEUU.

"Ningún niño debería ser víctima de los resquicios", expresó el asambleísta Lackey. "La reforma es necesaria", agregó.

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Crimen de Gabrielito: la historia de una tortura infantil que terminó en tragedia (fotos)

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