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Inmigración

¿Misión imposible? Kamala Harris busca nuevos aliados en Centroamérica mientras los funcionarios enfatizan el mensaje anticorrupción

En su primer viaje internacional como vicepresidenta, Kamala Harris busca resolver el problema aparentemente insoluble de la pobreza, migración y la corrupción en Centroamérica. Viene con un nuevo enfoque para abordar el problema desde una perspectiva humanitaria. (Read this article in English)
6 Jun 2021 – 10:32 AM EDT
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El viaje de este fin de semana de la vicepresidenta Kamala Harris a Guatemala y México se produce en un momento de crecientes llamamientos en el Congreso y de grupos de la sociedad civil para que se adopte un enfoque integral de las causas que impulsan la migración desde Centroamérica hacia la frontera sur de Estados Unidos.

El hecho de que sea su primer viaje al extranjero tras aceptar el encargo del presidente Joe Biden de liderar sus esfuerzos en Centroamérica es una señal inequívoca de lo urgente que se ha convertido la crisis humanitaria allí para la Casa Blanca.

También es una tarea delicada y políticamente peligrosa para Harris debido a las tensiones políticas internas sobre la inmigración y el problema aparentemente intratable de la pobreza, la corrupción en Centroamérica y los efectos del cambio climático y la sequía. Este año ya se ha registrado un número récord de menores no acompañados que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México después de que Biden dio marcha atrás a algunas restricciones de inmigración de la era Trump.

Su desafío se hace aún más difícil por las agudas diferencias con los líderes de El Salvador, Honduras y Nicaragua, que han sacado a esos países de su itinerario, al menos por el momento.

Su viaje ha sido descrito por los altos cargos de su equipo como un esfuerzo para tratar de profundizar en la "asociación estratégica y la relación bilateral" con dos países clave de la región. Esa es una forma educada de describir lo que algunos expertos dicen que es un tarea "inviable" de intentar reconstruir lazos en una región en la que Estados Unidos ha perdido influencia y está buscando nuevas formas de lograr sus objetivos.

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"Una vida mejor"

La visita de Harris se centrará en el desarrollo económico, el clima y la inseguridad alimentaria, las mujeres y los jóvenes, según su personal. "Nos comprometeremos con líderes comunitarios, trabajadores, jóvenes innovadores y emprendedores, y otros, sobre las formas de proporcionar seguridad económica, abordar los factores centrales de la migración y dar a la gente la esperanza de una vida mejor en casa", dijo Symone Sanders, principal portavoz y asesora principal de Harris, en una llamada con periodistas.

La vicepresidenta aterrizará en Guatemala este domingo y, al día siguiente, tiene una jornada repleta de actos en el país, incluida una reunión bilateral en persona con el presidente Alejandro Giammattei.

El mandatario ya ha accedido a aumentar el número de agentes de seguridad en la frontera, mientras que Estados Unidos también aumentará el número de sus propias fuerzas sobre el terreno para impartir formación, dijeron funcionarios estadounidenses.

Hay pocos detalles concretos sobre la nueva estrategia y el refuerzo de la policía de fronteras en Guatemala no es una idea nueva. El ex vicepresidente Mike Pence anunció un esfuerzo similar en 2018, aunque en un tono más duro.

El martes, Harris se reunirá con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, además de una mesa redonda con mujeres empresarias y trabajadoras, antes de regresar a casa.


Estados Unidos está pagando el precio por haber abandonado Centroamérica después de las guerras civiles de la década de 1980 y la deportación de jóvenes pandilleros de vuelta a sus países.

Ahora Biden ha prometido 4,000 millones de dólares para la región con el fin de abordar los factores humanitarios que impulsan la migración, como la pobreza, la inseguridad, el cambio climático y la violencia doméstica. Pero también ha trazado una línea en la arena sobre los derechos humanos, la ley y el orden y la corrupción, que ha creado una ruptura diplomática con los presidentes de El Salvador y Honduras.

Funcionarios de la Casa Blanca han sugerido que Harris está "retomando" el trabajo donde lo dejó Biden, después de que el entonces presidente Barack Obama le encargara en 2014 liderar los esfuerzos diplomáticos en Centroamérica en su último mandato, tras la oleada de menores no acompañados procedentes de esos países que empezaron a llegar a Estados Unidos.

¿Misión imposible?

Pero eso puede ser subestimar un trabajo que algunos consideran una "misión imposible". "Su tarea es mucho más difícil de lo que fue la de Biden en 2014", dijo Michael Shifter, el presidente del Diálogo Interamericano en Washington que busca ayudar a dar forma a la política en la región.

"Las condiciones se han deteriorado drásticamente desde 2014. El conjunto de líderes y problemas que empeoraron, agravados por la pandemia", dijo a los periodistas durante una sesión informativa con los medios de comunicación el viernes.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que fue elegido en 2019, se ha enfrentado a Washington por su estilo de liderazgo autocrático. Y el presidente Juan Orlando Hernández, en Honduras, fue polémicamente reelegido en 2017, ha sido acusado en la corte federal de Estados Unidos de coludir con narcotraficantes.


Mientras tanto, en Nicaragua, el presidente Daniel Ortega ha sido una espina en el costado de la política estadounidense desde que lideró una revolución de izquierda en 1979 contra el dictador respaldado por Estados Unidos, Anastasio Somoza. Se presenta a la reelección en noviembre para su cuarto mandato consecutivo.

La corrupción, en la mira

Este jueves, Biden emitió un memorando en el que se establece que "la lucha contra la corrupción es un interés fundamental para la seguridad nacional de Estados Unidos".

El memorando de la Casa Blanca señalaba que los costos de la corrupción suponen entre un 2% y un 5% por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial al año. En Centroamérica, los funcionarios estadounidenses afirman que la pérdida de producción es una de las principales fuerzas que impulsan a los emigrantes a abandonar sus países debido a la falta de empleo y a la pérdida de confianza en los gobiernos.

La corrupción le cuesta a Centroamérica 13,000 millones de dólares al año, según Ricardo Zúñiga, enviado especial del Departamento de Estado para el Triángulo Norte, de origen hondureño. Eso equivale a la mitad del valor de todos los bienes y servicios producidos en Honduras anualmente, el PIB o más del doble de las remesas anuales recibidas en El Salvador el año pasado.

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El costo del éxodo

Al menos 400,000 personas abandonaron Centroamérica cada año desde 2006, el equivalente a 1.5% de la población, de las cuales el 15% lo hizo de forma irregular a través de la frontera, según un reciente estudio de Manuel Orozco, director del Centro para la Migración y la Estabilización Económica.

Eso implica un coste enorme porque se gastan casi 1,000 millones de dólares en intentos fallidos, calculó, utilizando una estimación de 3,000 dólares por cada 300,000 migrantes.

En una llamada con periodistas el viernes, Zúñiga reiteró que es esencial lidiar con la corrupción en Centroamérica porque termina afectando a Estados Unidos. "La corrupción es uno de los principales impulsores de la migración masiva de Centroamérica porque socava las condiciones para promover un crecimiento de base amplia", dijo.

Asimismo, subrayó que la política de Estados Unidos está del lado de las víctimas de la corrupción y está diseñada para apoyar "una demanda popular muy fuerte" de mayor responsabilidad y transparencia. "El público entiende que el buen gobierno está íntimamente ligado a su propio bienestar y su propio bienestar es precisamente lo que buscamos apoyar", añadió.

Hija de inmigrantes

Harris, que es hija de inmigrantes de Jamaica e India, está posiblemente bien equipada para asumir la misión, dijo Eric Olson, un veterano Director de Política e Iniciativas Estratégicas de la Fundación Internacional de Seattle (SIF), centrada en América Central.

"Kamala Harris es potencialmente una mensajera muy buena y bien intencionada. Está haciendo un esfuerzo concertado y su personal está muy bien informado. Vamos a ver lo que hace en este viaje", dijo a Univision Noticias.

Aunque Harris parece ser consciente de las dificultades de su papel en Centroamérica, también parece entender la necesidad. "Tenemos que dar a la gente alguna sensación de esperanza de que, si se quedan, la ayuda está en camino", dijo Harris a CNN en abril. "No se va a resolver de la noche a la mañana; es un tema complejo. Si fuera fácil, se habría solucionado hace años", añadió.


El mes pasado, Harris anunció que había conseguido el compromiso de 12 empresas y organizaciones privadas en un 'Llamamiento a la Acción' para invertir en el Triángulo Norte.

El gobierno de Biden también ha anunciado que planea desairar financieramente a los gobiernos locales, canalizando la futura ayuda exterior a la región en gran medida a través de agencias no gubernamentales. Otras ayudas se entregarán en especie, como los seis millones de dosis de vacunas contra el covid-19 para América Central y del Sur anunciados el jueves, y otros seis millones para México.

Estados Unidos está apoyando los esfuerzos para reunir por primera vez una coalición de grupos de la sociedad civil en los países del Triángulo Norte para presionar a los gobiernos para que aborden la corrupción y muestren un mayor respeto por el estado de derecho.

La presentación del Centro contra la Corrupción y la Impunidad en el Norte de Centroamérica (CCINOC), el jueves, contó con la presencia de Zúñiga y de Heide Fulton, la exembajadora en funciones en Honduras que ahora dirige la sección de América Latina en la Oficina Internacional de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado.

Harris ya se ha reunido virtualmente con algunos de esos grupos para señalar su intención de prestar atención a sus quejas. "Mi mensaje para ella fue que, como mujer asiática-negra que rompió el techo de cristal y ha participado en los derechos civiles, aporta un papel de enorme credibilidad", dijo Olson, que participó en una de la reuniones.

Apoyo político

A diferencia del presidente Donald Trump, que recortó la ayuda exterior a Centroamérica y expresó su desprecio por los países "de mierda", muchos grupos de política exterior de tendencia demócrata en Estados Unidos dicen que es hora de hacer un esfuerzo serio para abordar los problemas de la región, o enfrentar más olas de migración.

Un grupo de 19 senadores escribió a Harris el viernes expresando su apoyo a los esfuerzos diplomáticos para mitigar los factores subyacentes que impulsan la migración centroamericana a Estados Unidos.

Un nuevo grupo de alto nivel que se autodenomina Grupo de Trabajo de América del Norte y Central sobre Migración, también presentado el viernes, reúne a líderes empresariales, académicos y antiguos responsables políticos para impulsar respuestas regionales a los problemas económicos, de seguridad y de gobernanza a largo plazo que impulsan el éxodo de América Central.

"Ha llegado el momento de realizar un esfuerzo regional integral y unificado para abordar el gran problema de los refugiados y los migrantes en las Américas", declaró el grupo de trabajo en su declaración inaugural.

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