null: nullpx

Última oleada de violencia en Nicaragua deja otro bebé asesinado: 10% de las víctimas son menores de 18 años

Teyler Lorío, de 14 meses de edad, recibió un bala de la policía en la cabeza cuando su padre lo cargaba en Managua. El miedo a la represión del gobierno de Daniel Ortega ocasiona que miles de nicaragüenses huyan del país
25 Jun 2018 – 10:30 PM EDT

Managua, Nicaragua-. Teyler Lorío Navarrete fue la víctima más pequeña de la última jornada violenta registrada este fin de semana en Nicaragua, cuando se celebraba el ‘Día del Padre’ este 23 de junio en medio de la crisis sociopolítica.

El bebé tenía catorce meses de edad y ni siquiera había aprendido a caminar. Murió en brazos de su padre la mañana de este sábado: Una bala disparada por un policía impactó en la cabeza del menor en el barrio Américas 1 de Managua.

La nueva matanza, otra vez atribuida a la Policía Nacional y a paramilitares asociados al gobierno de Daniel Ortega, causó seis muertos en Masaya y Managua entre el viernes y el domingo. Sin embargo, el crimen del bebé Teyler fue el que conmocionó a un país que tan solo hace una semana había enterrado a una familia completa, entre ellos dos niños, quienes fueron quemados vivos por grupos irregulares y oficiales en el barrio Carlos Marx.

El asesinato de Teyler fue grabado por un vecino de las Américas 1. Nelson Lorío cargaba al bebé la mañana del sábado cuando se dirigía a la casa de su madre para que cuidara al nieto, mientras él y su esposa, Karina Navarrete, asistían a trabajar. El trayecto que caminaban era rutinario. Pero esta vez se encontraron con un grupo de policías y paramilitares que desmontaban las barricadas de adoquines levantadas por los pobladores de la zona para protegerse de los embates represivos.

Los armados abrieron fuego contra la familia a eso de las siete de la mañana. Alcanzaron a correr cuando escucharon los disparos, pero de poco sirvió. Un proyectil había impactado en la cabeza de Teyler. Nelson sintió la sangre de su hijo derramándose sobre sus brazos.
“Fue la policía quien me mató a mi hijo… ese fue el regalo que le dieron a mi esposo en el Día del Padre”, vociferó Karina, la madre, durante el entierro del menor realizado la mañana de este domingo bajo una llovizna.


La familia de Teyler ha quedado en estupefacción tras el crimen. Ven al bebé dentro del ataúd y les cuesta asimilar que esté muerto. A no ser por ese gorrito blanco que, inútilmente, trata de disimular el vendaje de la cabeza donde la bala impactó, Keyler pareciera que duerme de forma plácida. Con la boquita semiabierta y sus manitas a cada lado de su cadera. Lo vistieron con un trajecito blanco almidonado de domingo, de esos para asistir a la iglesia.

“Mataron a un angelito. No tenía ningún pecado. ¡Tantas criaturas, tanta gente que han matado esos dos (Ortega y Murillo)!”, alcanzaba a reclamar la bisabuela Rosario Sánchez entre el llanto desconsolado.

La barbarie no da tregua en Nicaragua desde hace dos meses. Los 212 muertos confirmados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe final siguen en aumento. De esa cifra funesta, alrededor de 20 corresponden a menores de 18 años de acuerdo a organismos de derechos humanos.


10% de las víctimas son menores de 18 años

La Coordinadora de la Niñez y Adolescencia (Codeni) calculó que 10% de las víctimas ocurridas durante la rebelión contra el gobierno de Daniel Ortega son niños y adolescentes. Hasta el 18 de junio, Codeni registraba 15 decesos de menores.

“El responsable de esta masacre y el asesinato de 15 adolescentes y niños, así como las decenas de heridos y detenidos menores de edad, es el Estado nicaragüense por no cumplir con la normativa nacional e internacional de protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes”, cuestionó el organismo no gubernamental.

La Policía Nacional negó en un comunicado la autoría del asesinato de Teyler. Pese a los testimonios de los padres y el de los vecinos señalando a los oficiales, la institución atribuyó el crimen “a delincuentes”. Peor aún, el hospital público Hospital Alemán Nicaragüense emitió un documento médico legal, en el que señalan la causa de la muerte del bebé como “sospecha de suicidio”.


Los familiares repudiaron a las instituciones gubernamentales. “Yo vi a los policías disparar y vi a mi hijo morir de un balazo, no de otra cosa”, dijo Karina Navarrete a Univision Noticias. Antes de trasladar el cuerpo del bebé al Cementerio Milagro de Dios, la madre pidió cargarlo por última vez. Acunó a su hijo sin vida, lo abrazó con fuerza y le rogó que se despertara. “Ay, papito, papito ¡despertate!”, pedía.

Represión causa oleada migratoria

El miedo a la violencia descarnada desatada por policías y paramilitares ha causado una oleada migratoria. Miles de nicaragüenses, en especial jóvenes, buscan abandonar el país. Los ciudadanos acampan en las afueras de la sede de la Dirección de Migración y Extranjería, en Managua, para solicitar pasaporte o visas de salida.

Los 700 cupos repartidos a diario por la institución no dan abasto para la multitud. “Desde hace tres semanas hay este montón de gente haciendo trámites”, dijo Reyna Vargas, gestora migratoria. “Ni en navidad, que es temporada alta, se acaban los cupos a diario”.

Varias madres consultadas por Univision Noticias en Migración y Extranjería coincidieron que temen por la vida de sus hijos. Georgina Rodríguez, Silvia Arana y Cristina Centeno son algunas de las que buscan pasaportes en la interminable fila que serpentea la institución.

“Aunque Jean (su hijo) no anda metido en nada, es universitario… y últimamente eso es un peligro. Ser universitario es ahora un delito”, afirmó Centeno.

La CIDH calculó en su informe que los movimientos migratorios han aumentado un 50% en Nicaragua, y que los principales destinos para los migrantes son los países centroamericanos como Costa Rica. Sin embargo, madres como Georgina, Silvia y Cristina apuntan a destinos como Panamá y España.

Estados Unidos ha dejado de ser una opción –al menos para quienes pretender viajar de forma legal– porque la embajada norteamericana en Managua cesó sus funciones consulares y los trámites de visa desde a mediados del mes de mayo a causa de la inseguridad que genera atraviesa el país.

Todavía no hay estadísticas sobre los nicaragüenses que han huido del país. Aunque para muchos que vivieron los años setenta de la revolución sandinista y la guerra civil en los ochenta, estas largas filas en Migración y Extranjería les recuerda el éxodo vivido en aquella época.

“Estoy en esta fila desde las cinco de la mañana por amor a mis hijos, porque no quiero que vivan una dictadura que los asesine. Porque yo ya lo viví y no lo quiero”, aseguró Georgina Rodríguez. Más adelante en la fila, el joven Daniel Santana espera poder tener pasaporte por primera vez. “Para estar listo por cualquier cosa, y poder salir de Nicaragua”, dijo.

En fotos: Las pancartas y los símbolos de los manifestantes en Nicaragua

Loading
Cargando galería
Publicidad